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Feliz día de los/algunos niños

Redacción
05 de octubre, 2016

Por Luis Felipe Garran

Es 30 de septiembre y las tiendas de juguetes lo saben. Veo en la prensa que una muñeca de unos 30 cm cuesta Q115. Por lo que veo está hecha de plástico, viene con unos cuantos accesorios y seguramente debe estar hecha en China. Eso lo vi en la página 25.
Como tengo la mala costumbre de empezar a leer la prensa por la sección de deportes, voy pasando las páginas de atrás para adelante. Cuando pasé la que tenía publicidad de juguetes (en la que estaba anunciada la muñeca) y llegué a la 23, vi un reportaje titulado “Niños luchan por superarse”.
En la publicación aparecían las historias de tres niños que desde muy pequeños han tenido que hacerse a la idea de trabajar para vivir. La primera era de un chico retalteco de 15 años que padece desnutrición. Luis (así se llama) se levanta todos los días a las cuatro de la mañana. Me imagino que antes esto le era difícil, pues asistía a clases por las noches, pero desde que la fundación para la educación que le brindaba esa oportunidad se mudó de municipio, sus despertares deben ser todavía más complicados, porque su sueño de retomar los estudios se le presenta lejano.
Como muchos adultos, él se levanta antes que el sol para dirigirse a su puesto de trabajo. El martillo y el azadón son sus “compañeros de oficina” junto al río Samalá. En la última frase que el periodista redactó, Luis dijo: “Aunque mañana pasaré el Día del Niño trabajando deseo que los demás niños sean felices y disfruten lo que tienen”.
La cosa es así. Miles de veces nos han dicho que los niños y los jóvenes no son el futuro del país, sino su presente, pero no todos los menores de edad viven una verdadera niñez. En la Declaración de los Derechos del Niño se estipula que los niños tienen derecho a la vida, al desarrollo, a la participación, a la vivienda digna… a jugar. Y es que los niños crecen a través del juego y juegan, para bien, con las situaciones de la vida. Un niño con un balón de fútbol puede ser uno de los seres más felices de la Tierra, y no tanto por el balón en sí, sino por todo lo que este trae. Con ese balón se hizo de un grupo de amigos, aprendió a salir de embrollos complicados, vivió la derrota y saboreó la victoria. Los niños son el presente, y lo van construyendo poco a poco a través del juego.
El comercio tomó nota muy bien e hizo de cualquier celebración una excusa para vender más que de costumbre. El Día del Niño no se quedó atrás. Los anuncios de juguetes novedosos en la tele, los periódicos o las vallas se convirtieron en el significado de ese día, bueno, al menos para algunos, no todos pueden pagar Q115 por una muñeca.
Lo bueno es que siempre hay gente que nos recuerda las lecciones que la mayoría hemos olvidado (quizá ellos las aprendieron a través del juego) como Luis, quien a pesar de, injustamente, no poder celebrar SU día, le desea lo mejor al resto de los niños. Feliz día del niño a todos aquellos que pudieron disfrutarlo.

República.gt es ajena a la opinión expresada en este artículo

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