Política
Política
Economía
Economía
Finanzas
Finanzas
Emprendimiento
Emprendimiento
Premium
Premium
Vive
Vive
Internacional
Internacional
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria

Diáfana luz del aprendizaje

Redacción
12 de septiembre, 2016

El viernes 9 de septiembre, Fundación Telefónica públicamente galardonó a los ganadores de su certamen “Premio Innovación en la Educación”, que, como lo indica la misma Fundación, se creó para “incentivar la innovación educativa y la utilización de la tecnología como un medio para mejorar la calidad de la educación dentro del aula. Dicha premio esta dirigido a escuelas del sector público como apoyo y busca de reconocimiento a la gran labor que los maestros realizan con los recursos que cuentan. “ En esta segunda edición, participaron cincuenta y cinco escuelas de nueve departamentos del país, en tres categorías: Primaria A, primero y segundo grado; Primaria B, tercero y cuarto grado; y Primaria C, quinto y sexto grado de primaria.

La participación en la actividad inició en abril y finalizó el treinta y uno de de agosto, enviando entonces las constancias de la experiencia en forma de video y/o la publicación de las activadas en FaceBook, más el resultado o producto reflejado en bitácoras escritas semanales, que si es cierto que es la “evidencia”, las descripciones quedan cortas a la par de la experiencia. Los premios físicos eran importantes ; para el primer lugar, una computadora portátil para el docente y para los alumnos un reproductor MP4 tipo audífono.

La palpable y evidente innovación y creatividad de los docentes se reflejaron en la gran gama de aplicaciones tecnológicas implementadas; los parámetros establecidos indicaban que se debiera desarrollar la actividad o en el área de Comunicación y lenguaje o Matemáticas tomando en consideración el limitante del tiempo. La premiación fue en Tikal Futura, y todos los grupos ganadores viajaron desde su sede para recibir su reconocimiento.

SUSCRIBITE A NUESTRO NEWSLETTER

Los participantes finales de la categoría A, primero y segundo de primaria, fueron dos; participante de Santa Lucia Utatlán Sololá que desarrolló una especie de juego informativo virtual y el otro, de Salcajá Quetzaltenango que formó una biblioteca virtual para sus alumnos con el afán de provocar la lectura en ellos, y que a la par, se evidenció hasta con talentos de representación, pues los pequeños alumnos actuaron una de sus lecturas en forma de presentación teatral.

Las iniciativas de la categoría B variaron desde un periódico virtual, luego actividades de creación literaria como el resultado de la lectura, y convivencias al aire libre para el aprendizaje de las tablas de multiplicación; los centros educativos públicos ubicados desde San Mateo Milpas Altas, Cantón Xepaché Quetzaltenango y Santa Cruz Balanyá Chimaltenango.

La categoría C finalizó con siete participaciones variadas, desde la aplicación de Duolingo con tutoría vía Skype, dinámicas de memorización de las tablas de multiplicar, el desarrollo de la escritura creativa, un video noticiero; en establecimientos desde Chimaltenango, San Pedro Carchá Alta Verapaz, Villa Nueva, Sumpango Sacatepéquez y la ciudad de Guatemala.

Por distintas que fueran las participaciones, todas, y en todas las categorías, gozaban de características comunes. Tanto en la evidencia visual como las bitácoras docentes, está presente el trabajo colaborativo, el trabajo en equipo. Sin decir, el dominio de la tecnología (De acuerdo a su nivel) ; el desarrollo de las habilidades en idioma y matemáticas; el desarrollo del liderazgo dentro de los alumnos, y la implementación de la creatividad, la innovación, la chispa de lo posible. Si se analizan estas competencias, se están iniciando en las destrezas del siglo veintiuno.

Aunado a estas competencias, se enfatiza que la tecnología es una herramienta, no un fin. Los alumnos de todas las edades usaron las dispositivas electrónicas y su alcance al Internet para llegar a lo cometido del proyecto, reconociendo sí que con ella es más fácil.

Las metodologías usadas empíricamente fortalecen la propuesta del Dr. Rubén Puentedura, SAMR, que trasladado al español, permite que la tecnología S sustituya, A aumente, M modifique y R redefina el aprendizaje; estas actividades guiaron el aprendizaje en las estructuras jerárquicas a la Taxonomía de Bloom: recordar, comprender, aplicar, evaluar y crear. Los proyectos planificados y completados por los docentes, si bien los aspectos de las destrezas del siglo veintiuno en combinación con la jerarquía de Bloom complementada por el modelo de Puentedura para la inclusión de la tecnología en el aula no fueron específicamente establecidos, operativamente fueron usados.

Pero además de este invaluable aprendizaje, lo más notable del certamen fue el gran gozo de todos los alumnos, y de sus docentes. Cada grupo que pasó al frente de una audiencia en vivo, compartió con naturaleza los retos inmensos a que se enfrentaron, empezando desde la falta de corriente eléctrico, elemental para cualquier actividad con la tecnología. Se pudo percibir la absoluta alegría de haber participado en la aventura académica, y como se comentó en alguna entrega anterior de este espacio, el brillo de sus ojos emanó una diáfana luz de regocijo.

Aprendieron, gozaron aprendiendo y además fueron premiados.

La actividad de Fundación Telefónica brindó más que el sólo uso de la tecnología, permitió que los alumnos y sus docentes ingresaran al mundo de las destrezas del siglo veintiuno. Sincera felicitación.

SÍGUENOS EN
TE PUEDE INTERESAR