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Historia de dos ciudades

Redacción
27 de septiembre, 2016

Habíase una vez, en un lugar remoto, dos ciudades no muy distantes entre sí: Progresixia, que era una comunidad hegemónica, y Libertatium, que era una sociedad contractual. Los habitantes de Libertatium se habían asociado para mejorar su nivel de vida por medio del intercambio de bienes y servicios. Para asegurarse de que cada asociado pudiese dirigir sus acciones de acuerdo a su mejor juicio –algo imprescindible para negociar –establecieron un conjunto de reglas para proteger su libertad de acción y el uso de sus propiedades. Nombraron para el efecto a tres magistrados: al Juez Justo Iustitianum, al Juez Recto Imparcialis, y al Juez Ecuanime Firmum. Éstos servirían de árbitros para velar que ningún ciudadano quebrara las reglas, y si lo hacía, que compensara a su víctima. En Libertatium, nadie, ni siquiera los magistrados, era superior a la ley.
Los habitantes de Progresixia no creeían que cada quien pudiera dirigir sus asuntos sin la guía de expertos que les indicaran que hacer. Siguiendo las teorías del ilustre Platón, y para evitar que los idiotas los gobernasen, eligieron a una junta de aristócratas: Fascineroso Saqueadorix, Malandrín Depredadorix, Canalla Hurtarix, Pillo Desplumarix, y Salteador Despojarix. Estos sabios gobernantes tendrían la tarea de dirigir los destinos de Progresixia mediante decretos para que la mayoría de sus habitantes gozaran del progreso tan anhelado.
Viendo la junta de Progresixia que el Ingeniero Tito Pons había hecho varios puentes peatonales en Libertatium, decidieron que era una buena idea hacer lo propio en su ciudad. Pero, “nosotros somos diferentes”, dijeron. “Nosotros tenemos nuestra propia lógica de la prole y no utilizaremos la lógica del burgo de los libertatios, que sólo sirve para justificar su ideología explotadora. Así que para empezar, no usaremos esa matemática sintética, basada en la experiencia empírica, sino que nuestra propia matemática analítica, universalmente verdadera por convención. De tal modo que si para los libertatios, 2+2=4, para nosotros,” afirmaron los sabios de la junta de Progresixia, “2+2=3, ya que el predicado está contenido en el sujeto que es uno.”
El puente debía cubrir un claro de 52 pies y soportar una carga de 400 libras por pie lineal. Sin embargo, en lugar de estimar el peralte de la viga que cubriría el claro de 52 pies dividiendo el claro dentro de 20, como lo hiciera Tito Pons, lo que dio un estimado de 30 pulgadas, los ingenieros de Progrexia, quienes se jactaban de ser “diferentes”, lo estimaron como 20 dividido dentro del claro de 52 pies, obteniendo un perfil de 5 pulgadas, pero por seguridad lo subieron a 8 pulgadas. No calcularon el momento, como hizo Tito Pons, quien dividió el peso total por la distancia del claro dentro de ocho, obteniendo un momento de 135200 libras-pie. Tampoco calcularon el módulo de sección, S= M/24000, como hiciera Pons, quien obtuvo un resultado de S= 5.64 pulgadas al cubo. En base a ese dato, Pons eligió usar el perfil 30 más liviano, así que escogió una viga W30x99 y procedió a verificar si cumplía con la deflexión admisible para puentes de 0.001 veces el claro, que en este caso era de 0.63 pulgadas. Al verificar la deflexión real, obtuvo una deflexión de 0.57 pulgadas, lo que era totalmente aceptable, y construyó su puente eficaz y seguro.
Los ingenieros estatales progrexianos, dirigidos por el Ingeniero Anónimus Irresponsabilix, en cambio, eligieron un perfil W8x28 –porque son “diferentes”, congratulándose del ahorro conseguido. En la inauguración, murieron veinte personas al derrumbarse el puente. Fascineroso Saqueadorix y la junta culparon al imperio Libertatio del desastre. El Ingeniero Anónimus Irresponsabilix desapareció misteriosamente.
Viendo Perspicaz Determinadux que el Arquitecto Fabricio Palatium construyera unos apartamentos en Libertatium, invirtiendo cinco millones de Pesos y obteniendo una ganancia de un millón doscientos cincuenta mil Pesos que procedió a ahorrar en el banco de Midas Aurum, decidió hacer lo mismo en Progresixia. Al igual que Fabricio Palatium, determinó por la información que le dieran los precios, de que había demanda por apartamentos. Procedió pues a construir sus viviendas, copiando la ingeniería de Libertatium para evitar otro desastre como el del puente. Al igual que Fabricio, Perspicaz Determinadux obtuvo una ganancia de un millón doscientos cincuenta mil Pesos.
Canalla Hurtarix y los miembros de la junta decidieron que ellos sabrían darle un mejor uso a la ganancia de Determinadux, así que siguiendo la teoría del ilustrísimo Marx, decretaron un impuesto progresivo sobre la renta para Perspicaz que fue del 60%. Habiéndose hecho de setecientos cincuenta mil pesos, la junta decidió gastarlos. “Para que la economía crezca,” dijeron, “hay que incrementar el gasto. Ahorrar es un prejuicio de la lógica del burgo Libertatio y sólo es válido para la economía personal, pero la economía de la ciudad funciona de acuerdo a otra lógica.”
Así que decidieron gastar una buena parte en una fiesta espléndida para celebrar el futuro progreso de su comunidad. De esa manera darían trabajo a los artistas, actores, bailarines, músicos y payasos, que nadie en Progresixia pagaba por ver, impulsando la cultura progresixta –pues la cultura buena cosa es. También dedicaron una parte del botín, perdón, del tributo a la adquisición de un juego de maletas Samson rojas para cada uno de los miembros de la junta –pues cómo iban a tener, tan eminentes aristócratas, maletas viejas y raídas. Con sus maletas nuevas viajaron a Solidaridatium para asistir a la conferencia cumbre de comunas desarrollistas –con todos los gastos pagados con parte del despojo, naturalmente.
Perspicaz Determinadux había decidido construir otras unidades habitacionales, como hacía Fabricio en Libertatium, sólo que a una escala más modesta, pues contaba con menos capital que el libertatio quien gracias a sus ahorros había incrementado su patrimonio considerablemente.
Malandrín Depredadorix acusó a Perspicaz de dejarse llevar por la avaricia –que grave pecado es –y como consideró que la vivienda era un “derecho humano” decretó que el precio de los apartamentos sería la mitad de lo que pedía el constructor, el precio del pueblo en lugar del precio de mercado. Perspicaz calculó que al precio establecido por la Junta era imposible no quebrar. Por eso decidió ya no dedicarse a la construcción de viviendas. Ahora el precio de las unidades habitacionales en Progesixia es muy barato –lo malo es que no hay viviendas que comprar. Depredadorix culpó al imperio Libertatio de la escasez de moradas.
Siendo Perspicaz Determinadux muy empeñoso, decidió, como habían hecho en Libertatium, construir una hidroeléctrica. “La energía eléctrica en Progresixia nos hará más productivos”, dijo. Prosiguió a conseguir un crédito con el Banco Nacional de Progresixia. Éste era el único banco de la comunidad, pues la Junta, siguiendo en esto también las teorías del ilustrísimo Marx, centralizó el crédito en manos del Estado por medio de un banco nacional con monopolio exclusivo.
“No me dejan pasar con mi maquinaria” protestó Perspicaz ante la Junta. “Los comunitarios no dejan terminar la hidroeléctrica. Dicen que las turbinas turbarán el agua. ¿Puede usted creerlo? He invertido todo mi capital y el préstamo del Banco. Quebraré si no envían a la policía a desalojarlos.”
“Los comunitarios tienen derecho a manifestar pacíficamente” le aseguró Salteador Despojarix.
“Esa manifestación no tiene nada de pacífica. Me impiden trabajar en mi propiedad” alegó Perspicaz.
“No tenemos recursos económicos para una fuerza policial” le indicó Pillo Desplumarix.
“¿Qué han hecho con lo que expoliaron de mi renta? ¿En qué lo han gastado? Preguntó Perspicaz.
“Hemos invertido en asuntos de interés social, para ayudar a los más desafortunados. Usted sabe, artistas, burócratas, en fin, la prole de Progresixia.” Le aseguró Malandrín Depredadorix.
“Pero, es mi propiedad,” dijo Perspicaz.
“Usted debería saber que eso de la propiedad privada es un mito de los libertatios. Usted no puede hacer con su propiedad lo que quiera. Sólo puede hacer aquello que los comunitarios le permitan.” Le sentenció Fascineroso Saqueadorix.
Progresixia se quedó sin energía eléctrica. Siguieron iluminando con candelas y cocinando con leña. Perspicaz Determinadux desapareció misteriosamente. Desplumarix culpó al imperio Libertatio por la falta de energía.
Pillo Desplumarix dijo a la junta que tenía un amigo capaz de construir una carretera hacia levante, pero carecían de fondos para financiar tan importante proyecto. “Este camino nunca lo haría la iniciativa privada, pues esos ambiciosos no hacen nada sino hay ganancias de por medio, por eso debe ser el Estado quien la construya, pues llevará desarrollo a donde nadie quiere ir”, aseguró.
“Pero lo que conseguimos con el impuesto sobre la renta es casi nada. Ya no hay gente productiva en Progesixia” protestó Canalla Hurtarix.
“Yo tengo la solución”, afirmó Fascineroso Saqueadorix. “Somos los dueños del Banco Nacional de Progresixia y por tanto, podemos imprimir más dinero de forma legal, porque si alguien más lo hace sería falsificación y lo meteríamos a la chirona. Sustituiremos los Pesos por “Nuevos Pesos Revolucionarios” que no podrán convertirse a oro ni plata. Quien no los acepte como moneda en curso irá a la cárcel. Así podremos financiar la “Carretera al Desarrollo.”
Y así lo hicieron. Triplicaron la cantidad de Pesos de Progresixca, pero como la producción de bienes y servicios no aumento proporcionalmente, los precios de los productos aumentaron. Si antes una manzana costaba un Peso, ahora como había tres Pesos y sólo una manzana, esta costó tres Pesos, es decir, tres Nuevos Pesos Revolucionarios. Como los salarios de los comunitarios se mantuvieron igual, su poder adquisitivo se redujo a un tercio.
Pillo Desplumarix y su amigo recibieron el dinero para hacer la famosa carretera.
Los comunitarios ahora son tres veces más pobres. Pillo se compró un yate. Su amigo adquirió una nueva mansión. Y, ¿la “Carretera al Desarrollo? Nadie la encuentra. Salteador Despojarix culpó al imperio Libertatista del alza de precios y de la pobreza de los comunitarios.
Mirón Quasisano Honestiux viendo el éxito económico de Libertatium, sobre todo comparado con el fracaso de Progresixa, sugirió a los comunitarios que adoptaran la política de los libertatistas para salir de la pobreza.
“De ningún modo”, exclamaron los de la junta. “Nosotros somos diferentes. Tenemos nuestra propia lógica, y la próxima vez si va a funcionar.”
Los comunitarios volvieron a elegir a la junta en las elecciones anuales.
La irrazonable conducta de los habitantes de Progresixia se puede disculpar, pues Progresixia es el asilo para enfermos mentales de Libertatium. ¿Pero qué hay de aquellos que se comportan de igual manera en la realidad? ¿Qué hay de los socialistas que viendo como fracasa una y otra vez el modelo que proponen, desde la Unión Soviética a Venezuela, insisten en querer imponerles a sus conciudadanos semejante locura?

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