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¿En qué se parece Andrés Manuel López a Hugo Chávez de Venezuela?

Redacción República
03 de febrero, 2021

El espíritu del gobierno del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador se trata de centralizar el poder.


Se sabe que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador — o AMLO, como se le conoce por sus iniciales— se enfada cuando los críticos lo comparan con el fallecido Hugo Chávez.

Pero, las semejanzas entre el espíritu del gobierno de dos años de López Obrador y el del fuerte gobernante venezolano en sus primeros años son imposibles de ignorar. Morena, el partido de AMLO, lanzó un esfuerzo en el Senado mexicano en diciembre para apoderarse de la autonomía del banco central del país.

La cámara baja, la de diputados, discutirá el proyecto de ley esta semana. El presidente parece estar repesando la idea, pero si es así, es solo una retirada táctica. AMLO. Tiene la misión de completar lo que él llama “la cuarta transformación” de México, y para ello debe centralizar el poder para hacerlo.

Ya le arrebató el control a la Corte Suprema. Y ​​el mes pasado proclamó que los organismos reguladores autónomos como la comisión federal antimonopolio y la oficina que brinda transparencia en los contratos federales deben ser eliminados.

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Hay diferencias obvias entre AMLO y Chávez, pero cuando se escriba la historia, sospecho que la mayoría de ellos resultará haber sido impulsado por las limitaciones económicas del caudillo mexicano, no por la elección.

Chávez tenía el control del monopolio petrolero estatal de Venezuela, Pdvsa, cuando los precios del petróleo se dispararon a principios de la década de 2000. Inundado en ingresos petroleros, pudo comprar a los oponentes mientras repartía dinero para crear la ilusión de que las masas se estaban enriqueciendo.

Tenía los recursos para militarizar su gobierno y Cuba se había estado infiltrando en los cuarteles durante décadas.

En el caso de AMLO, se encuentra en un mundo de precios moderados del petróleo y una economía diversificada. Los ingresos generados por Pemex, la empresa petrolera estatal cargada de deudas, se ven eclipsadas por el auge de la fabricación y los servicios. Ambos surgidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994.

Por ende, AMLO no puede copiar a Chávez a la exactitud. Sin embargo, sus aspiraciones son inquietantemente similares y también lo es su modus operandi. Chávez era un demagogo. Utilizó su programa de televisión, de televisión, “Aló Presidente”, para vincularse con el ciudadano de a pie e imponerse contra el establishment venezolano.

Si él y Morena retroceden, será una victoria pequeña pero importante. Preservar la autonomía de Banxico puede no ser una condición suficiente para salvar el pluralismo mexicano del destino venezolano, pero es necesario.

Los dichos de AMLO

AMLO usa sus conferencias de prensa matutinas diarias para el mismo efecto, aunque ha estado ausente desde que fue diagnosticado con Covid-19 hace una semana.

Sus palabras siembran resentimiento y división, al mismo tiempo que justifican los abusos de poder en nombre de la lucha contra la corrupción. Sus críticos son descartados como élites, o “cinco” en su léxico. No hay discurso civil.

Hasta ahora, ha utilizado instrumentos “legales” como la Unidad de Inteligencia Financiera contra el lavado de dinero dentro del Tesoro mexicano para purgar instituciones de no creyentes. Incluido un juez de la Corte Suprema y el jefe de la comisión reguladora de energía.

Ninguno ha sido acusado de ningún delito. También ha impulsado el papel del ejército en la economía. Morena controla el Senado, donde el proyecto de ley aprobado en diciembre obligaría a Banxico, el banco central de México, a comprar efectivo en moneda extranjera de los
bancos mexicanos.

Los perros guardianes de ambos lados de la frontera están alarmados. El efectivo no es un problema para las instituciones financieras que cumplen con la ley porque verifican su origen y pueden enviarlo a los bancos corresponsales de EE. UU.

Morena, afirma que el cambio en la ley es necesario para garantizar que los migrantes no se vean obligados a cambiar sus dólares a tasas desfavorables. Sin embargo, Banxico informa que solo alrededor del 1% de las remesas totales son en efectivo.

No está claro a quién está tratando de complacer Morena al obligar al banco central a aceptar dólares en efectivo. Pero, es cierto que aprobar la ley rompería un tabú de larga data para proteger a la autoridad monetaria de convertirse en una herramienta para que las organizaciones criminales transnacionales blanqueen dinero. ¿Quién más entra a los bancos mexicanos con maletas llenas de dinero en efectivo inexplicable?

Banxico dice que la ley amenaza su autonomía y su capacidad para hacer su trabajo. En un comunicado del 9 de diciembre dijo que el proyecto de ley “obligaría al Banco Central a realizar operaciones activas de alto riesgo que puedan comprometer” las reservas
internacionales y “el cumplimiento del mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional”.

Las duras críticas de la comunidad financiera internacional parecen haberle dado una segunda reflexión a AMLO. Sabe que si se marca a México como un blanqueador de dinero, el peso se derrumbará, y también su presidencia. Su ministro de Finanzas ahora dice que el gobierno está trabajando en una idea alternativa para las transacciones en efectivo de los migrantes.

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