Donald Trump ha iniciado una Presidencia de los Estados Unidos muy única, no digamos muy controversial y claramente distinta a los que han sido las anteriores administraciones. Después de dos semanas al cargo de la Presidencia de los Estados Unidos, Trump está atravesando por los niveles más bajos de popularidad en la historia de los nuevos Presidentes de los Estados Unidos. Su periodo inició con la emisión de una serie de Decretos Ejecutivos que no solo afectan la Política Exterior y de Defensa de los Estados Unidos, sino que también los procesos administrativos y los roles de las distintas instituciones del gobierno y por eso es importante conocer quienes están ahora encargados de asesorar al Presidente Trump de la seguridad de todos los ciudadanos estadounidenses, y por qué no, de todo el mundo.

El Jefe de Estrategia y Consejero de la Casa Blanca, Steve Bannon, es el hombre que ha tomado control de una forma incisiva dentro de la Administración del nuevo gobierno de los Estados Unidos en temas de Política Exterior y de Seguridad Nacional, lo que lo convierte en la sombra del Presidente. Bannon tiene acceso rápido y directo al Presidente Trump, incluso mayor al de Jefe de Gabinete quien debe pasar por los conductos institucionales, influye en las decisiones del gobernante estadounidense, redacta los Decretos Ejecutivos draconianos que ha firmado el Presidente Trump y no ve la necesidad de consultar al gabinete de gobierno o las Agencias de Seguridad Nacional, ni a los más experimentados asesores del gobierno estadounidense. 

Steve Bannon es un hombre del mundo de los medios, ex Director Breitbart News, Director de la campaña política de Trump durante el periodo electoral y se ha logrado colocar en la Casa Blanca como un hombre fuerte, y posiblemente el más controversial de los nuevos nombramientos de Trump, por sus posturas relativas a diversos temas y sus publicaciones en Breitbart News caracterizadas de antisemitas, xenofóbicas y misóginas. Bannon no posee experiencia en política exterior ni en defensa, pero tiene vasta influencia sobre Donald Trump.

Trump ha designado a que Bannon tenga un lugar en el Comité Director del Consejo de Seguridad Nacional, que tiene la facultad de coordinar la política exterior y de seguridad de los Estados Unidos, quien antes de que asumiera su cargo de manera formal, ya tomaba decisiones en torno a la seguridad nacional sin consultar a los asesores de carrera del Consejo. Bannon gira órdenes y según fuentes internas del Consejo Nacional de Seguridad, ningún funcionario se atreve a entrar en una discusión que discrepe los puntos de vista de Bannon, tampoco hay un acta de lo que se ha venido acordando y discutiendo en las reuniones, ni dado claras directrices de como el Consejo Nacional de Seguridad debería ser estructurado, ni de su funcionamiento. Sino más bien, se emitió un Decreto Ejecutivo, redactado por Bannon, reorganizando el Consejo de Seguridad Nacional en el que se le disminuyen las responsabilidades al Director Nacional de Inteligencia y al Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, quienes ahora solo participarán en reuniones  específicas cuando estén relacionadas a sus campos, una diferencia muy grande a la administración anterior en el que estos participaban en todas las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional.

Bannon utiliza conductos distintos a los empleados en la administración anterior, en donde expertos podían emitir opinión sobre algún asunto de seguridad y de política exterior. Con Bannon al frente, ya el proceso para emitir comentarios quedó limitado, debido a que Bannon está empleando nuevas vías en el procedimiento institucional, dejando de esta forma que los Asesores del Consejo no puedan emitir opinión sobre los temas que les competen. En otras palabras, los Asesores del Consejo han sido rebajados a un segundo plano y las agencias de seguridad nacional han sido excluidas del proceso de formulación de políticas y de toma de decisiones en torno la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Bannon es también el responsable de redactar el Decreto Ejecutivo que emitió Trump en el que prohíbe la entrada a inmigrantes de 7 países musulmanes, hecho que generó controversia a nivel internacional y resentimiento por parte de gobiernos de países del medio oriente. Este Decreto creó confusión entre los funcionarios de inmigración de los Estados Unidos, abogados y jueces federales sobre la ejecución del Decreto. En el Decreto que firmó el Presidente, Bannon no tomó en consideración las recomendaciones el Departamento de Seguridad Nacional para dejar afuera de ese Documento a los residentes legales en los Estados Unidos provenientes de alguno de esos siete países. Bannon se caracteriza por su fobia hacia el islam y vive preocupado por los ataques terroristas por parte de los fundamentalistas hacia los países occidentales.

En otro de los temas que han causado controversia internacional, Bannon aboga por el proteccionismo económico y el fortalecimiento de las fronteras de los Estados Unidos. Con el populismo muy enraizado en su persona, Bannon tiene todo el deseo de cambiar el sistema impulsando políticas anti-sistema. Bannon es fiel creyente que el crecimiento económico logrado después de la Segunda Guerra Mundial es el mejor modelo para generar riqueza y lograr una mejor distribución de ella entre los segmentos poblacionales de los Estados Unidos. En otras palabras, Bannon se refiere a la década de crecimiento económico exponencial de 1960 y 1970.

Bannon, junto a Stephen Miller, son los responsables de hacer redactado el discurso inaugural del Presidente Trump, caracterizado por ser un discurso divisorio, populista, proteccionista y nacionalista. También es el responsable de desacreditar a la Prensa por haber mentido sobre la audiencia presente durante la inauguración del Presidente Trump. Bannon ha criticado fuertemente al New York Times atribuyéndoles que son del partido de la oposición y les ha indicado que deberían de mantenerse callados.

El protagonismo de varios funcionarios de alto nivel como el Jefe de Gabinete del Presidente, Reince Priebus se ha visto opacado por Bannon. Priebus es un político de carrera miembro del partido Republicano y que Bannon ha luchado por desacreditar esa gama de políticos de carrera. Otros oficiales de alto nivel se han visto opacados por Bannon, cuyas responsabilidades han sido reducidas. El Pentágono se ha quedado corto de asesores de alto nivel, producto de las disputas entre Bannon y Jim Mattis, Secretario de Defensa, sobre los nombramientos en el Pentágono y dirigir las políticas de esa institución y el problema versa sobre la imposibilidad de Mattis de nombrar su propio equipo de trabajo.  Mike Flynn, Asesor de Seguridad Nacional, tampoco ha estado presente cuando Trump ha conversado con otros mandatarios, sino que ha estado presente Bannon junto a Steve Miller, y el yerno del Presidente, asesorando exclusivamente al Presidente Trump sobre los complejos y diversos temas con los mandatarios de otros países.

Los intereses y la seguridad de los Estados Unidos son altamente complejos para dejarlos en las manos de tres allegados, quienes no cuentan con experiencia en política exterior ni en seguridad nacional. En ese contexto, se han dejado afuera a las instituciones de seguridad, los Asesores del Consejo de Seguridad Nacional y los conocimientos y experiencia de funcionarios de carrera. Tratar de reemplazar las decisiones institucionales que toma el Pentágono con lo que realmente podría aportar el círculo de tres personas más allegadas al Presidente Trump, deja entrever muchas dudas y vacíos en seguridad, pero que solo serán puestos a prueba  cuando la nueva administración enfrente con una verdadera crisis. Sobre esa base, las instituciones de seguridad y de gobierno están quedando más en el rol de implementadores de políticas formuladas por el círculo más cercano al Presidente Trump. Eso es muy distinto al rol tradicional de esas instituciones de formular e implementar políticas de seguridad nacional.       

 

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