La reunión de Donald Trump, su hija y esposa, con el Papa Francisco no cumplió exactamente con el protocolo.

La visita fue programada, pero la reunión privada entre Trump y el Papa no. La expresión del sumo pontífice de la Iglesia Católica lo dice todo, pero para confirmar lo evidente, periodistas que estaban presentes dijeron que Francisco no bromeó con el presidente de los Estados Unidos como lo hace con otras visitas oficiales.

Al final de la visita, los humores estaban más relajados. Por lo menos, así dice la prensa internacional.

¿Habrá disfrutado el Papa de la vista, tanto como Trump?