Hoy día con la bandera de la defensa de los “derechos humanos”, se abusa de muchas personas al pisotear estos mismos derechos, con la excusa de que las autoridades perdieron esta autoridad con tal de no ser acusados por aquellos burócratas, que son los defensores de estos derechos por tarea, definición o por mandato.

Lo más triste es que las personas honestas se ven indefensas ante los maleantes que van por diestra y siniestra, cometiendo los desmanes que les viene en gana, a sabiendas que tienen un “obusman”, responsable de defender, exclusivamente, los pseudo derechos de los maleantes y forajidos. Mientras que la gente común esta sola y desamparada por aquellos a quienes, precisamente, se les ha designado “autoridad”. Concepto que debiera significar que el pueblo otorga, delega y concentra el monopolio del poder del pueblo. Esto con el propósito de vivir de una manera socialmente ordenada.

El concepto de la defensa de los “Derechos Humanos” es loable en su concepción filosófica, pero se ha desvirtuado gracias a que los personajes designados han prostituido el sentido original. Pues, hoy día en Guatemala, los únicos que tienen derechos humanos son los delincuentes. Las autoridades o están atadas o usan esta excusa o motivo para no cumplir con su deber a favor del colectivo que, justamente, los ha designado “AUTORIDAD”. A quienes se deben y sobre todo a quienes deben servir y defender.

Por supuesto, esto no significa que los DERECHOS HUMANOS, deban ser irrespetados. Todo lo contrario. Sin embargo, los mismos deben ser de aplicación general y no selectivo para aquellos que no lo merecen. Ya que de alguna manera, pierden el derecho moral de invocarlos, todos los que no respetan el de su prójimo.

Esta prostitución del concepto primordial de los “Derechos Humanos”, es inconcebible. Pues, los principios morales e ideales que dieron origen a este mecanismo, se han perdido y los responsables lo aplican de una manera “dantesca” (por su significado zoológico; no por su relación con Dante). Ya que el responsable de defenderlos responde a intereses obscuros, de quienes los han nombrado en este cargo, para denunciar, exclusivamente los supuestos derechos de los criminales a quienes él responde.

Lo triste, es ver como los llamados organismos internacionales solamente prestan oídos a la versión tergiversada y parcial de este esbirro del mal, el cual reporta, de oficio con malintencionados y aviesos fines. Dejando claro que este personaje y sus secuaces, son parte del complot a favor del crimen organizado, allende nuestras fronteras.

Si este CAOS de pseudo-derechos humanos persiste, nos obligarán irremediablemente a los ciudadanos honestos de este país, a que otorguemos a nuestros victimarios el: ¡DERECHO A MORIR VIOLENTAMENTE, AL HACER USO DE NUESTRO DERECHO A LA LEGÍTIMA DEFENSA!