Por: Tere Ligorría G.

Esa pregunta la hacemos varias veces al día a veces hasta en forma de saludo, no necesariamente nos importa la respuesta sino que ya se nos volvió un reflejo. Por eso creo que no mucho nos sorprende cuando alguien nos contesta “nada”. Y nada es la respuesta correcta a veces. No estamos haciendo nada al respecto de cosas realmente importantes.

Hace unos días ví una película que se llama 42 – es la historia de Jackie Robinson, el primer afro- americano que jugó béisbol en las grandes ligas. Jugó para los Brooklyn Dodgers y era el número 42, el único número que han retirado del béis para siempre. Me impresionó la pasión y el compromiso con el que se entregó a su misión en la vida – aguantó y superó los grandes obstáculos que se le presentaron, incluso violentos, y cambió el juego que tantos aman para siempre.

Me hizo pensar en qué clase de mundo viviríamos si cada uno de nosotros en vez de hacer nada, tuviera esa pasión y ese compromiso con lo que hacemos. Si estuviéramos dispuestos a enfrentar agresiones, desprecios, rechazo con tal de poder hacer lo que el corazón nos dice que es nuestra misión en la vida. Si en ese proceso aprendiéramos a ser tolerantes con tal de no arruinar nuestra posibilidad de cumplir esa misión, y si además diéramos todo por ser excelentes en el proceso. Este mundo sería otro.

Llevo días leyendo artículos, columnas, mensajes en medios sociales llenos de frustración, disgusto, y desánimo con el proceso electoral y las opciones de gobierno que estamos por empezar y pienso que por qué si tenemos un sentimiento tan fuerte de rechazo, de disgusto, ¿no hacemos algo al respecto en vez de hacer nada? No tengo las respuestas, no sé qué se puede hacer para enfrentar semejante situación en la que está nuestro país pero sí sé que quejarse no va a lograr nada. Pienso que la opción clara entonces es participar, involucrarse, armarse de valor para enfrentar las calumnias, críticas, desprecios, especialmente las faltas de respeto que se dan en nuestros procesos y dejar todo en el campo por el ideal de vivir en un país más seguro, con menos corrupción y mejor calidad de vida para todos.

Cómo participar depende de cada uno. Tal vez unos quieran hacer carrera política, postularse a un cargo público y trabajar al servicio del país por un tiempo. Para otros talvez quiera decir votar porque talvez ya están tan frustrados con todo que hasta eso han dejado de hacer. Para otros talvez es poner recursos para permitirle a otro que participe, que haga campaña, a otros les tocará educar – en política, en civismo, en opinión. Hay otro espacio, el de no destruir, como dice el dicho popular, el que no ayuda que no estorbe. Y creo que es muy válido en estos procesos que vamos a empezar, si no tengo algo inteligente, constructivo o valioso que aportar, aporto mi silencio y mi respeto y quien quita y aprendo algo. De lo que estoy convencida es que ya no podemos dejar pasar más el tiempo, no podemos estar cómodamente en nuestras casas o trabajos criticando, destruyendo, quejándonos sin hacer nada, nos tenemos que involucrar, cada quien desde su espacio y con los recursos personales, intelectuales, materiales que tenga si es que queremos ver un país distinto.

Tenemos que tener una mejor respuesta cuando nos pregunten todos los días, y tú ¿qué estás haciendo?