Quien puede ser Alí Baba, será muy difícil de responder. Hoy en este país pueden ser varios grupos obscuros. No obstante la identidad de los “dipu-kakos”, salvo muy contados excepciones, es obvia. Aun cuando la percepción general de los ciudadanos es que no hay representante que valga la pena. En este sistema, donde los representantes del Pueblo, son precisamente seudo-empleados, esbirros del crimen organizado o de grandes empresarios mercantilistas, cuyo propósito es mantener sus privilegios. ¿Qué otra cosa podemos esperar?

La burla más evidente es justamente que estos dipu-kakos electos son verdaderos representantes del Pueblo. Cual representatividad, si nadie tenemos la potestad de elegir a nadie. Simplemente nos dejan escoger entre un grupo de candidatos impuestos por los partidos políticos, con alevosía, ventaja y en muchos casos por un pago por la posición dentro de la planilla, que les asegure tal elección. Pregunto: ¿Quién tiene acceso a su representante una vez este dipukako toma posesión de su curul. ¿Existe acaso algún mecanismo por medio del cual los guatemaltecos, dejemos saber los intereses legítimos a estos personajes congresiles? Lo que obtenemos a cambio de un estipendio de estos empleados de todos es clara. Corrupción, Dilapidación de los recursos públicos, falta de llenar nuestras expectativas, estafar a sus electores, quienes recibimos a cambio una diarrea legislativa, contradictoria, enredada, poco lógica, compleja y poco objetiva. Esto cuando trabajan, pues la mayoría del tiempo, no cumplen con su responsabilidad laboral por excusas por nadie aceptadas, o en el peor de los casos bloquean el quehacer de su colegas por estar inmersos en peleas que no se dan, ni siquiera en los mercados cantonales más remotos, mostrando dices y diretes. La mayor parte del tiempo vemos faltas de respeto de unos para con los otros. Irrespeto a la Institucionalidad del Congreso Legislativo, a la Patria y sobre todo a quienes en última instancia, les hacemos el salario con el pago de nuestros impuestos.

¿Qué pudiera pasar si no tuviéramos representantes ante el Congreso? Creo que en vez de falencia, tendríamos menos leyes inservibles o innecesarias. Pero de algo si estamos claros los guatemaltecos es que tiene poco sentido modificar o crear leyes, cuando el problema es que no se cumplen, las que hoy están vigentes. Pues las autoridades no las hacen cumplir.

Con todas las controversias legales, subjetividad y poca certeza en la interpretación de la Ley. Debemos aprender los guatemaltecos a cumplirla. En ese entonces puede modificarse, mejorarse o eliminarse alguna ley.

¿Qué mecanismos tenemos los “ciudadanos de a pie”, para evaluar el desempeño de nuestros representantes? Hay acaso un sistema para premiar o castigar el comportamiento de estos personajes que se atribuyen una representación que no les hemos dado y mucho menos influimos en alguna manera. ¿Cómo les definimos metas medibles, a estos empleados de todos? ¿Cómo podemos los electores tener un contrapeso a los otros organismos del Gobierno?

URGE QUE PASEMOS DE DIPU-KAKOS A VERDADEROS REPRESENTANTES!