Estamos en plena temporada navideña, las tiendas muestran todas las tonalidades de la época con luces de colores, árboles navideños, santas de todos los tamaños, gnomos, renos y demás decoración que anuncia una de las épocas más esperada por muchos. Así que estas dos semanas tomaré un descanso para escribir sobre otros temas alejados de la política y economía.

Además de mi cumpleaños, las fiestas de fin de año son una de las fechas que más disfruto, me encanta observar la decoración navideña por todas partes, la alegría de los niños y adultos. Considero que durante esta época tienes dos opciones: lo disfrutas o te amargas, ya que si bien es cierto es una época de compartir, a veces parece que también es de compartir el camino con cientos de carros a vuelta de rueda, compartir las compras con cientos de personas en el centro comercial y en las filas interminables en la caja. Aun así, me disfruto estas fechas y me las ingenio para minimizar las filas, ya sea saliendo temprano o muy tarde, o comprando antes de las fiestas, o buscando lugares menos concurridos.

Muchos se quejan que esta época se ha vuelto muy consumista y que se ha perdido el verdadero sentido de las fiestas. En lo personal, considero que cada quien decide el sentido que la da a estas fiestas, hay quienes aprovechan las vacaciones para reunirse con la familia, otros para desconectarse y descansar, hay quienes aprovechan para mejorar sus ventas y otros que aprovechan las ofertas para hacer sus compras.

Así que el significado de estas fiestas se lo das tú con tus acciones, no es responsabilidad del centro comercial, de la publicidad o mercadeo, del gobierno, de los legisladores ni de nadie más sino únicamente te corresponde a ti decidir cómo quieres pasar estas fechas.

Entonces, si quieres vivir conscientemente: “Empieza por preguntarte qué te hace feliz y por qué, me refiero a esa felicidad de largo plazo, aquella que trasciende al simple deseo o el instante. Esa felicidad que Aristóteles consideraba el fin último o superior en la vida, la eudemonía.

‘Después pregúntate si eso que te hace feliz es parte de tu vida o cuán cerca estás de alcanzarlo. Analiza qué estás haciendo para mantenerlo, qué deberías hacer para conseguirlo y actúa en consecuencia. No tengas miedo a ser feliz, estás aquí para eso pero no es gratis requiere de ti: el uso de la razón, la honestidad y la disciplina para lograrlo. Requiere del uso de tu razón para identificar tus contradicciones, de tu honestidad para reconocerlas y de tu disciplina para corregirlas.

‘Requiere que te comprometas con tu valor más importante, que te comprometas a vivir tu vida como un ser humano racional, que ama y actúa en consecuencia.”

Ser feliz es una decisión racional, implica pensar, decidir y actuar. Ser feliz no es un slogan de mercadeo, es el fin último en la vida. No tengas miedo, atrévete a vivir tu vida.

“Es por eso que te deseo que esta época te recuerde que estás aquí para ser feliz, que tu tiempo finito por este mundo valga la pena. Te deseo que en tu vida siempre encuentres motivos para que: Seas feliz… sin excusas.”