Universidad de Harvard, con auditorio lleno. El ambiente es de tensión. El médico, por su lado, altanero y desafiante, ha lanzado una pregunta durísima de responder. Piensa que, después de todo, nadie sabe más que él en su campo de estudio. Pero la ciencia no es eso. Y Stephanie Gray lo sabe. Con calma y la mente tranquila, su argumentación es irrefutable. Hay ciencia. Hay filosofía. Hay sensatez y una oratoria tan sorprendente como veraz.

Así es la vida de la canadiense Gray, que se dedica a dar vueltas por el mundo con sus sorprendentes mensajes pro vida. Su habilidad es impresionante y su mensaje claro: la vida debe ser intocable. Y este año Gray visita el país con motivo del VII Congreso Internacional Generación Vida. Para quienes vivimos a tope la intensidad de un debate, es emocionante tener en nuestro país a una defensora de la vida y de la libertad. Del once al trece de noviembre de este año el Congreso acogerá a gente como ella: que defiende la verdad. Que se opone a las mentiras opresoras que hoy en día nos aquejan.
Tuve la oportunidad de platicar con Stephanie Gray previo a su participación en el Congreso, y comentó que su trabajo comenzó tras escuchar a Scott Klusendorf en su primer año de Universidad, y que él dijo: “Hay más gente trabajando a tiempo completo para matar bebés que trabajando a tiempo completo para salvarlos.” Klusendorf causó que los últimos 14 años de la vida de Stephanie giraran alrededor del trabajo a tiempo completo para salvar y defender la vida.
Stephanie me dijo: “ya que la ciencia enseña que los seres que se reproducen sexualmente comienzan sus vidas en la fertilización, y ya que el prenacido es humano porque sus padres lo son, y ya que su crecimiento demuestra que ellos viven, y ya que las sociedades civilizadas creen en derechos humanos, que incluyen el derecho a la vida para todos los seres humanos, esto lógicamente sigue nosotros deberíamos proteger el prenacido.”
El pensamiento bioético de Stephanie se refleja en silogismos lógicos basados en las reglas biológicas que atañen al campo social, y es un gran aliciente para una sociedad que busca el verdadero progreso, ese que se produce cuando las reglas del juego se aplican en respeto a la vida y la libertad, que son necesarias una para la otra y una por la otra.
Tener a Stephanie en Guatemala es tener la oportunidad de dirigir la agenda política hacia los valores que deben regir a una sociedad armoniosa. Tener a Stephanie Gray en Guatemala es proteger al individuo, rechazar el relativismo y exaltar las ciencias y la filosofía mientras los ojos del mundo se posan sobre nuestra tierra.

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