Por Jorge Alvarado

¿Cuáles son las características de una Imagen Pública? Definitivamente tienen que ver con la personalidad y el carácter, los cuales forman la identidad.

Miguel Angel Gálvez ha sentado un precedente por atender el primer caso en la historia de Guatemala en el que se ha realizado una Audiencia de Primera Declaración con 57 personas al mismo tiempo. Ha tenido la misión titánica y maratónica de plasmar en el caso “Cooptación del Estado” su firma y su estilo propio.

De juez a buen comunicador

Una cosa es tener conocimiento y otra es saber transmitirlo. Hay personas que conocen mucho, pero fracasan al tratar transferirlo. Hay quienes no saben mucho, pero son buenos para comunicar. Con el juez Gálvez sucede la combinación perfecta de esa ecuación, tiene conocimiento, pero también hemos descubierto en él a un gran comunicador.

En temas de comunicación es importante dejar esto en claro: cómo transmitir el mensaje es tan importante como el mensaje mismo, tal como lo ha hecho Gálvez en cada exposición en la que deleita a algunos, y aburre a otros. Para algunos exagera y se extralimita, y para otros, derrocha conocimiento y dotes de gran orador. Gracias a su conocimiento de causa, exhibe un dominio jurídico integral.

Cómo definimos su imagen

Para definir su identidad debemos analizar algunos rasgos de su personalidad, pues tiene un carácter fuerte pero asertivo. Podemos ver a un hombre sencillo que parece poner en práctica valores como el respeto y la humildad. Su lenguaje es coloquial, lo que le permite llegar a toda la población que ha observado las 27 audiencias de la Primera Declaración. Proyecta que su misión es ser eficiente en su trabajo jurídico y ante todo, parece ser una persona amigable y confiable.

Una vez que desciframos su identidad como ser humano, podemos traducirla y empezar a hablar de su imagen. Es correcto decir que él se ha convertido también, al igual que Thelma Aldana, jefa del Ministerio Publico e Iván Velásquez, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad; en un icono en contra de la corrupción. No hay que perderse con el tema de la imagen, es decir, concretamente en la “percepción” que generan en el imaginario colectivo, que dicho en otros términos, es su público. Gálvez proyecta la imagen de un gladiador, pues aunque a simple vista pareciera un hombre tímido, posee la fuerza de un guerrero a la hora de realizar sus magistrales exposiciones y argumentaciones. En comunicación “la imagen es la realidad, aunque realidad no sea así”. La imagen es cómo te percibe tu público, puedes generar empatía, simpatía o apatía.

El estudio del entorno

El juez Miguel Ángel Gálvez transpira humildad, pero suele ser implacable y enérgico, lo que se traduce en una buena aceptación de la mayoría. Tiene la capacidad de combinar los temas jurídicos con la experiencia de un maestro, de tal manera que al exponer sus argumentos, estuviera impartiendo una cátedra de Derecho, en una asignatura sobre el Código Procesal Penal.

Cuando descubrimos por qué somos más anuentes o renuentes a ciertas cosas es imprescindible tomar en cuenta el estudio del ambiente. Si lo ponemos en contexto, los acontecimientos de abril del 2015 marcaron una pauta para los guatemaltecos, para exigir respeto a la clase política, y para rechazar contundentemente la “Corrupción”. Una vez que los gobernantes de turno renunciaron, se dio paso a la otra etapa: reclamar por “Justicia”. El clamor es que los tribunales concreten una sentencia ejemplar, cualquiera que esta sea, en base a la evidencia, los hallazgos y toda la prueba científica y testimonial.

¿Qué significa esto? Que el entorno es propicio para que personas como el juez Gálvez ejerzan liderazgo, el que será magnificado, ya que en cierta medida responde a nuestra sed de justicia y respalda el llamado “clamor popular” de conducir y encaminar todos los esfuerzos hacia la fase final, una sentencia que para la mayoría de los guatemaltecos debe ser condenatoria para los implicados hasta hoy.

En suma, una Imagen Pública se define favorablemente y en buena medida, no por lo que decimos, sino por lo que hacemos, algo que nos permite proyectarnos en el imaginario colectivo de los demás, pues al final de cuentas, seguimos hablando de percepción.

 

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