Un día después de la tragedia, que va cobrando la vida a 34 niñas y tiene a otras luchando contra la muerte en los dos hospitales públicos más importantes del país, los rostros de preocupación e incertidumbre prevalecen en las afueras del Hogar Seguro, Virgen de la Asunción, ubicado en San José Pinula.

Unas 50 personas se amontonan en la puerta negra de metal para preguntar por sus hijos menores de edad o están a la espera de que cinco jueces de paz, que se encontraban en el interior, les entreguen una orden judicial para llevarse a sus hijos a casa. Una mujer los atiende por una pequeña ventana que apenas deja ver su rostro y les pide calma.

“Vos tenes que presionar, preguntar otra vez”, le dice un hombre moreno que viste una playera roja y un pantalón café desteñido a una mujer que lo acompaña. Ambos llegaron a ese lugar desde Amatitlán, pero hay otras personas que afirman haber viajado desde Zacapa, Jutiapa, Puerto Barrios y Petén para conocer cuál fue la suerte de sus retoños en uno de las peores tragedias ocurridas en el país.

Una de las menores se reencuentra con sus parientes que le prometen no dejarla en el lugar.

Otra pareja llega con la fotocopia de una partida de nacimiento y la fotografía de su familiar, pero tampoco les dan información de inmediato. En ese instante,  a unos 30 metros de distancia, paramédicos de la Cruz Roja atienden en una clínica ambulante a una mujer que ha sufrido una descompensación debido al cansancio y falta de alimento.

En ese lugar se atendían, según la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia (SBSP), a niñez y adolescencia de 0 a 18 años víctimas de violencia física, psicológica y sexual, con discapacidad leve, abandono, niñez en situación de calle, con problemática adictiva, víctimas de trata con fines de explotación sexual comercial, laboral o económica y adopciones irregulares.

Además, según ha trascendido, ahí se recluían a jóvenes en conflicto con la ley penal.

Sin escape

El cuarto donde se encontraban las fallecidas, 19 en el lugar del siniestro y 15 en hospitales nacionales, estaba cerrado con llave aparentemente como castigo porque una noche antes se habían escapado 60 menores, según la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

Y es que el hogar de protección y abrigo, como es calificado por la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia (SBSP), era todo menos eso.

Al Hogar “entraban personas que se hacían pasar por visita y violaban a las mujeres”, afirma Víctor Salvatierra, quien estuvo internado en ese lugar hace cuatro años. Actualmente, dice tener 19. Cuando se portaban mal sacaban, como castigo, “a las mujeres a las cuatro de la mañana desnudas”, indica luego.

PDH pidió el cierre del lugar por “inoperante”

Los señalamientos de abusos, sin embargo, no son nuevos. Una resolución de la PDH de fecha 29 de octubre de 2013, detalla que el 26 de abril de ese año cinco adolescentes agredieron sexualmente a una menor de edad.

En tanto que  en agosto se registró un incendio en el módulo 8, donde se encuentran las niñas madres. Ello provocó “un ambiente tenso, tornándose una situación caótica, que escapaba al control de las autoridades, siendo necesario que llegaron los bomberos”, se indica en el documento.

En octubre, de ese año, una adolescente de 14 años fue asesinada por dos de sus compañeras, de 14 y 15, quienes la estrangularon con una bufanda.

El luto por la tragedia ocurrida en San José Pinula, se extendió a todo el país.

La investigación de la PDH concluye diciendo, entre otras cosas, que en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción había “sobrepoblación y hacinamiento, falta de recurso humano operativo y profesional”. Además, “constató la inexistencia de un plan o planes de abordaje en situaciones de crisis, una visión mediante la cual se criminaliza  y castiga a la población que permanece en esos hogares”.

Todo ello daba como resultado, agrega la PDH, que “el hogar sea inoperante, no responde al sistema de restitución de derechos, ni al interés superior del niño”.

Hasta ahora y tras la tragedia el Gobierno ha dicho que cerrará temporalmente el Hogar Seguro Virgen de la Asunción y los niños, que no sean entregados a sus padres, serán trasladados a hogares en la provincia.

Una de las menores que volvió a los brazos de su familia, comenta parte de lo sucedido.