La revolución digital ha permitido nuevas relaciones productivas al transformar la economía. Pareciera muy común decir que la tecnología está transformando la economía. Pero la gran pregunta es la siguiente: ¿Entendemos realmente lo que esta transformación significa?

Hoy la tecnología no solamente ofrece mayor conectividad sino ofrece nuevos productos y servicios, nuevos empleos y nuevas formas de hacer negocios.

El futuro del empleo está en la llamada “economía colaborativa”. Esta se refiere a un nuevo sistema económico que se basa en el intercambio de bienes y servicios a través de plataformas digitales.

Estas plataformas ya existen y funcionan por un lado como un intermediario digital, y por otro, como un proveedor de servicios. Se trata de ser prestador de servicios de la sociedad de la información pero también la apertura a que puedan intercambiarse bienes y servicios transados entre los usuarios de la plataforma.  

Hoy día un ejemplo claro de ello es Uber. Esta plataforma que en Guatemala apenas inicia con cierto grado de ruído, en otras economías es un boom que ha permitido ampliar las oportunidades de trabajo y crear un verdadero sistema económico para el intercambio de bienes y servicios a través de una plataforma digital.

En ciudades como Panamá por ejemplo, esta plataforma ha permitido además de ofrecer un servicio de bajo costo para los usuarios en cuestión de minutos, acceder a carros de lujo para los prestadores del servicio a través de un financiamiento vía leasing. Con cuotas semanales los conductores pueden ofrecer un servicio de calidad y obtener un ingreso inmediato en base a las horas que desee trabajar.

La plataforma digital no solamente permite transportar personas sino también ha inyectado mayor dinamismo a la venta de vehículos para un segmento de la población que posiblemente hace unos años no pensaba en adquirir un vehículo. Mientras que aquellos que cuentan con uno encuentran en la plataforma digital una opción rentable para movilizarse al reducir sus costos en parqueo, gasolina y tiempo.

Por otro lado esta plataforma crea empleo con salarios de eficiencia. Al convertirse en piloto de uber su salario responde a la productividad de las horas dedicadas a transportar usuarios. Mientras no conduce, no gana. Pero mientras más conduce más gana. Este es un claro ejemplo de los beneficios tangibles de la flexibilidad laboral.

Tal parece que en unos años el único bien necesario será la conexión al internet. Pero mejor aún utilizar este recurso para transformar el modelo económico permitirá dinamizar las economías con mejores condiciones de empleo y de vida para las sociedades.

 

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