Por María Renée Estrada

El abogado, oriundo de Quetzaltenango, Augusto Jordán Rodas Andrade, fue elegido el pasado miércoles 19 de julio como el nuevo procurador de los Derechos Humanos de Guatemala.

Según algunas declaraciones que ha dado previa y posteriormente a su elección, Rodas Andrade ha resumido sus prioridades de trabajo en: la vida, el combate frontal contra la desnutrición crónica y la salud; Además de tener muy claro que la mayoría de violaciones a los derechos humanos se da en el interior del país y que es imperante hacer un trabajo preventivo, construyendo una cultura de derechos humanos.

A primera vista, leer y escuchar a Rodas es respirar aire fresco. Considerando la dirección oscura que el tema de derechos humanos ha tomado a nivel internacional, y que ya nos estaba empezando a afectar durante los últimos años. Justo por esta razón es fundamental recordar el rol tal y como lo indica la página web del Procurador de los Derechos Humanos: El funcionario que ejerce este cargo es un Comisionado del Congreso de la República para la defensa de los Derechos Humanos establecidos en la Constitución Política de la República de Guatemala, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Tratados y Convenciones Internacionales aceptados y ratificados por Guatemala.

Dentro de sus funciones podemos destacar “proteger los derechos individuales, sociales, cívicos, culturales y políticos comprendidos en el título II de la Constitución, de manera fundamental la vida, la libertad, la justicia, la paz, la dignidad y la igualdad de la persona humana, así como los definidos en tratados o convenciones internacionales aceptados y ratificados por Guatemala.”

Pareciera que Jordán Rodas tiene muy claro la tarea a la que le toca enfrentarse durante los próximos 5 años, y esperamos que así sea. Al mismo tiempo es necesario que como guatemaltecos tengamos claras las funciones y atribuciones de nuestros funcionarios. Esto por dos razones importantes: poder fiscalizar de una mejor manera el trabajo que realizan y ser prudentes con nuestras exigencias. Algo que frecuentemente se nos olvida es que un procurador, diputado, ministro, embajador y presidente es igual de limitado humanamente que nosotros. Es su obligación responder al trabajo que les corresponde, pero no tienen súper poderes.

El nuevo PDH tiene mucho por hacer, y me parece muy interesante y positivo que haya mencionado el tema de la cultura de derechos humanos. ¿Hacia dónde podemos ir sin una cultura que promueva y defienda la dignidad de la persona en todas las etapas de su vida? ¿Qué podemos esperar de una sociedad que pretende eliminar y violentar a los más vulnerables e indefensos? Sin embargo es importante encontrar el balance cuando hablamos de la dignidad de las personas que han cometido injusticias y agresiones directas a los derechos humanos fundamentales de otros, ¿Cómo encontramos ese balance?

De Jordán Rodas espero mucho, y al mismo tiempo no espero nada. Lo que si anhelo es que la calidad humana sobresalga en su trabajo, que sus principios y valores tiendan al bienestar individual y colectivo, que las ideologías y presiones internacionales no interfieran con su sentido común, y que la tenacidad y pasión que suele caracterizar a los abogados le sirvan para poder incidir positivamente en nuestra sociedad.

Su tarea fundamental es recuperar  la esencia y naturaleza de los derechos humanos fundamentales, y trabajar por construir una Guatemala más respetuosa de la persona –sin importar su ascendencia, origen, color de piel, sexo, religión, forma en la que fue concebida e inclusive sus errores y trasgresiones.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo