He notado que cada vez que en Guatemala mencionan algo que tenga que ver con un congresista estadounidense (olvidan siempre que son Representantes o Senadores ya que el Congreso es bicameral y por ende, congresistas son ambos) entran en pánico, se emocionan más de la cuenta, o similar. La realidad es que las cosas no son como parecen. Si bien es positivo que nos pongan atención, ya que Guatemala no tiene el peso ni la importancia de China o Israel, por mencionar dos países de la “lista A”, es importante que la gente vea el tema en la perspectiva real y que se recuerden que existimos.

En el Congreso de los USA existen miembros con señorío (Seniors), que son los que generalmente presiden los comités que más nos interesan, dependiendo del tema (Relaciones Exteriores y específicamente el Subcomité de Operaciones en el Exterior del Comité de Asignaciones para temas políticos, Medios y Arbitrios y Finanzas para temas económicos, y el de lo Judicial para temas migratorios con énfasis en el Subcomité de Inmigración de la Cámara de Representantes). Cuando vienen congresistas de otros comités, o que no son el Presidente del comité, o el campeón del tema (porque existen algunos que son conocidos líderes sobre temas específicos), vienen a visitar, a conocer, a enterarse pero no tiene generalmente repercusiones significativas. Es por ello que por ejemplo, la carta que saliera hace algunas semanas propiciada por las Representantes Norma Torres (D-CA) o Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), no causó efecto alguno en la política bilateral con ese país. Ellos tienen derecho a manifestar su apoyo o su rechazo a lo que quieran, pero eso no redunda específicamente en algo substantivo. El Senador Patrick Leahy (D-VT), quién lidera el lado Demócrata del Subcomité de Operaciones en el Exterior en el Senado, desde fines de los años 70s ha venido castigando a Guatemala por ser él de ideología socialista.

Leahy si que ha hecho mella, aunque la última vez que visitó Guatemala fue hace más de 20 años. El es quién ha patrocinado los resarcimientos, Chixoy es de su autoría, las condiciones que anularon al Ejército, la prohibición de acceso a compra de repuestos para equipo militar bélico y no bélico, el acceso o las condiciones de aplicación de cualquier programa de asistencia. Si viniera él, sería una visita de mucha significado. Si bien emitió un párrafo para ser incluido en la legislación que emita dicho subcomité para el presupuesto 2018 (dónde se plasman todas las cosas mencionadas anteriormente) condicionando la asistencia a Guatemala a la permanencia de Iván Velásquez al frente de la Cicig, eso no quiere decir que ese lenguaje quede así, que sea aprobado y por ende pase a ser condicionamiento legislativo. Ese lenguaje puede ser derrotado por quienes no piensan como Leahy. Si bien el controlaba lo que sale de “su” subcomité, ahora el balance de poder ha cambiado y finalmente los Republicanos han cobrado mayor peso.

Lindsey Graham (R-SC), Presidente (líder de la bancada Republicana) del mismo subcomité, es algo blando, pero tiene haciendo contrapeso, al Senador Marco Rubio (R-FL) que es mucho más fuerte y decidido, y que quizás por su edad, tiene una visión moderna de Guatemala. Igualmente, está en la Cámara de Representantes el Rep. Mario Diaz-Ballart (R-FL), que como Rubio, tienen otra visón y otro empuje.

En la Cámara existen varios grupos denominados Caucus o ahora Partnerships que asocian miembros con intereses similares sobre temas específicos, si bien es para análisis de situaciones relativas al tema, pero no emiten legislación. Es decir, pueden sacar pronunciamientos pero no tiene necesariamente consecuencias legislativas. Miembros de la House Democracy Partnership (Asociación pro Democracia de la Cámara de Representantes) visitaron Guatemala del 20 al 22 de septiembre en curso. Este grupo fue creado en el 2005 para fomentar la comunicación con naciones amigas para el fortalecimiento de sus respectivos cuerpos legislativos, y que éstos sean más efectivos e independientes.

En este caso, de los 20 miembros del Democracy Partnership nos visitaron menos de la mitad, luego de visitar los Congresos de Colombia y Perú, en un viaje planificado mucho antes de la crisis. En Guatemala, además de desayunar con los jefes de bloque de los partidos del Congreso, se reunieron con las amistades de Norma Torres, Helen Mack y sus amigos de la “sociedad civil y líderes estudiantiles” y Fundesa.

Durante la reunión con jefes de bloque de los partidos presentes en el Congreso los visitantes preguntaron a los diputados como funcionaba el Congreso, como funciona el proceso legislativo, etc. Un diputado les mencionó lo que una buena parte de la opinión pública opina sobre el fracaso de Velásquez, sobre quien es CUC, CODECA y CONIC, quien los financia, etc. Inclusive, se les entregó información sobre las invasiones a propiedad de empresas estadounidenses inversionistas en Guatemala.

Se irán, probablemente, con una imagen más completa de la situación.

Lo bueno es que la Cámara de Representantes tiene 435 miembros. Esperemos la nueva Canciller realice una labor diplomática más efectiva para beneficio de Guatemala.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo