Habemus JD del Congreso

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Como no tengo que disimular, puedo admitir con toda franqueza que me encanta que la Junta Directiva del Congreso haya sido reconfirmada en el poder, con mas votos que la elección anterior.  Para decirlo en buen chapin, “que buen sobón” se lleva la Corte de Constitucionalidad y la izquierda retrograda de Guatemala.  Que no tenían porque hacerlo, primero porque lo que dictamina la CC es ilegal ya que lo dice la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad en su Articulo 43 que “la imputabilidad de cualesquiera situación anómala que se realice, es netamente personal, sin que dicha circunstancia pueda afectar a los demás miembros”, es decir, si uno de los integrantes de la Junta Directiva anterior tenía alguna imputación legal en su contra es responsabilidad INDIVIDUAL del imputado afrontar el debido proceso, y no de toda la Junta Directiva.  Quizás los magistrados (con minúscula) fueron reprobados en comprensión de lectura.

En lo que a la Corte de Constitucionalidad específicamente se refiere, esa “no fue concebida por” los Constituyentes de 1985 para hacerle de “cuarto poder arbitrario o como una tiranía de jueces políticos que suplantara o usurpara a los tres poderes del Estado”.  Fue creada “como un órgano de control constitucional para defender la vigencia de la Constitución tal y como esta y jamás, nunca, como una tiranía de jueces políticos, usurpadores de la legítima voluntad popular.” Si quienes redactaron las bases sobre las cuales se rige la Corte de Constitucionalidad salen diciendo que esta se está saliendo de su marco de acción y se esta convirtiendo en algo ajeno a su naturaleza, creo que les guste o no a quienes quisieran que fuera su instrumento de azote, lo tienen que aceptar.  Es el colmo. O sea, en buen chapin, los meros padres de la CC han dicho que se esta saltando las trancas y ya es hora que le jalen la rienda, pero bien jalada. O major aun, cambiemos de CC.

Es así que gana por segunda vez una Junta Directiva dirigida por dos jóvenes valientes y honrados, aguerridos y con ganas de hechar ese desmadre que llamamos Congreso, hacia adelante.  Tanto leer comentarios de que “se quiere sangre joven (o nueva)” y ahora que la tenemos, démosle el beneficio de la duda y que se pongan a trabajar.  Espero le entren a la Ley Electoral y de Partidos Políticos poniendo el bien del país por encima del partidario.  Que reformen esa aberración de Ley de Compras y Contrataciones del Estado que tiene al gobierno de rodillas, sin poder ejecutar obras al grado en que debiera y quisiera, según lo manifestado por el Presidente de la República.

Que no tengan temor de entrarle a la ley que obligue a las ONGs a pagar impuestos y a declarar todos los fondos que reciben, no como lo hacen ahora, porque eso de que reciben una bicoca que se los crea su abuela, viéndolos circular en sendos vehículos de lujo y a veces blindados, que valen un capital, comiendo en los restaurantes más caros de la ciudad, y que dejen de creer que porque usan morral siguen haciéndonos creer que son unos pobrecitos que luchan por los oprimidos.  Que paguen impuestos, y que poco nos importa que no paguen en gringolandia o en Europa.  Esta es Guatemala y aqui ya es hora que rindan cuentas.

Y que lindo sería que estos patojos logren que este Congreso cambie al ex guerrillero que tenemos de Procurador de los Derechos Humanos, (vean la foto) y hagan algo para que el Fiscal General del MP deje de creerse dueño del país, de creerse Canciller, de creerse Embajador, de creerse cualquier cosa que no sea Fiscal y punto.  Donde se ha visto que le mande cartas al Secretario General de Naciones Unidas para pedirle que no quite a San Ivan. Es vergonzoso, realmente nos ven caras de tontos a los guatemaltecos. Se aprovechan de que la ignorancia se ve apantallada fácilmente. Unas buenas píldoras de ubicatex le caerían bien a varios.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo