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Narcotráfico y corrupción en Honduras: la puerta de entrada para el socialismo del siglo 21

La corrupción, el hartazgo social y el narcotráfico; ponen en peligro el progreso de la nación centroamericana, que ahora eligió a su primera presidenta.

Alejandro Palmieri
06 de diciembre, 2021

El pueblo hondureño eligió hace unos días a Xiomara Castro como la próxima presidenta de su país.  La esposa del depuesto ex presidente Mel Zelaya hizo un tercer intento para alcanzar la presidencia; en el primero quedó en segundo lugar detrás de Juan Orlando Hernández.  La segunda vez fue la candidata de su partido (LIBRE) pero al conformarse la denominada “Alianza Contra la Dictadura” cedió su candidatura a Salvador Nasralla que también perdió contra Hernández.

Su esposo, el expresidente Zelaya, fue un populista con tendencia de izquierda señalado múltiples veces de derrochar fondos públicos para promocionarse, además de otros señalamientos de corrupción.  

Zelaya simpatizó con Hugo Chávez y su socialismo del siglo 21 que ha llevado a la ruina a Venezuela.  Así, su esposa y ahora presidenta electa no solo tiene la misma tendencia populista de izquierda, sino que ha anunciado medidas que podrían llevar a Honduras por el camino de la Venezuela de Chávez y Maduro.  

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Elecciones de Honduras, entre la incertidumbre, la confrontación y el odio

Los hondureños la eligieron en evidente rechazo a los otros dos candidatos de los partidos tradicionales, el Partido Nacional y el Partido Liberal, los cuales se intercambiaban en el poder a modo bipartidista durante todo el siglo pasado.  LIBRE, el partido de Zelaya y Castro no solo es de ideología de izquierda, sino que es miembro del Foro de São Paulo, el “club” regional de partidos de extrema izquierda.  Para más señas, el Foro de São Paulo discute e impulsa en los países donde sus partidos gobiernan políticas económicas y sociales que tarde o temprano los llevan a la debacle, como invariablemente ocurre con políticas de izquierda o de extrema izquierda.  

¿Por qué los hondureños se decantaron por esa terrible opción?  

Simple: por rechazo a los otros dos candidatos.  Nasry Asfura, del Partido Nacional -partido del actual presidente- es un político respetado que ha dado muestras de buen desempeño en la alcaldía de Distrito Central.  A pesar de ello, el voto de castigo contra Hernández pudo más y quedó en un distante segundo lugar. 

El otro candidato fue Yani Rosenthal, del Partido Liberal es un político perteneciente a una acaudalada familia que resultó ser aliada del narcotráfico al que le lavó millones de dólares en sus empresas.  Por tal motivo, la justicia de Estados Unidos los acusó de lavado de dinero y Yani Rosenthal purgó prisión por ello.  Él sigue en la lista de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros, en inglés) por su relación con el narco.

La familia Rosenthal llegó a ser si no la más acaudalada, sin duda una de ellas.  El padre de Yani, Jaime, inició la dinastía e imperio con bancos, haciendas y muchos otros negocios.  Jaime también era político y se lanzó a la presidencia 4 veces y en ninguna logró ganar.  Ahora se sabe que su éxito económico estuvo ligado al lavado de dinero y, por sus conexiones políticas, indudablemente a la corrupción.  Jaime también fue incluído en la lista de la OFAC.

Yani, emulando a los antiguos jefes del cártel de Cali que se denominaban a sí mismos como “hombres de negocios”, Yani Rosenthal se presenta a sí mismo como un empresario preocupado por su país, cuando en realidad es un criminal confeso.

La pregunta de por qué los hondureños escogieron a Xiomara Castro, una populista de izquierda ya se conoce y se dijo.  En la opinión de los hondureños era la “menos peor”.  Muy probablemente, mucho mejor que Yani Rosenthal, pero no necesariamente mejor que Asfura, pero el pueblo hondureño mostró su rechazo a un buen candidato por su relación partidaria con un presidente corrupto como Juan Orlando Hernández que también tiene serios señalamientos de favorecer al narco.  El hermano de Hernández ha sido condenado a cadena perpetua por narcotráfico en Estados Unidos.

Hay que sacar en limpio la lección aprendida.  Los votantes centroamericanos, cansados de opciones tradicionales pero sumidas en alta corrupción y salpicadas o abiertamente involucradas en narcotráfico, prefieren al populismo de izquierda. Aunque eso es como salir del sartén para caer en las brasas, los votantes cansados de lo mismo y desesperados, tienden a escoger opciones como esa.  

Aunque se conocen varias versiones de la frase o proverbio, a mi me gusta la de Otto von Bismarck referente a aprender de los errores: “Solo un tonto aprende de sus propios errores, el hombre sabio aprende de los errores de los demás”. 

Aprendamos de los errores de nuestros vecinos; si permitimos que corruptos y ligados al narcotráfico campeen libremente en la política, tendremos muy pronto a una populista de izquierda que será, en el corto plazo, mucho peor.  

Aprendamos de los errores de los demás.

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