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Rol del gobierno en actividades comerciales

Redacción República
03 de noviembre, 2014

El debate político es necesario en una democracia, pero debemos evitar la polarización de ideas y debemos intentar identificar puntos de encuentro, ya que todos queremos lo mismo, un futuro en donde Guatemala es un país próspero. Muchas veces los actores en el debate político, incluyendo los comentaristas de televisión, radio o medios escritos polarizan la conversación e intentan descartar las ideas contrarias como ridículas, anticuadas o atacan personalmente a sus rivales en lugar de enfrentar sus ideas con argumentos lógicos. Un ejemplo de esta polarización la encontramos en el debate sobre el rol del Estado en nuestra sociedad. Este es uno de los temas que más divide a rivales ideológicos y por ende muchas veces lleva a posiciones extremas. Entender el rol del gobierno es primordial en toda sociedad y articular cuales son las funciones legítimas del gobierno y como se deberían de ejecutar es complejo y muchas veces lleva a la polarización. No pretendo dar una respuesta concisa sobre cuáles deberían ser las funciones del Estado en este comentario, ya que es un tema muy extenso, sin embargo quisiera analizar brevemente el rol del gobierno en actividades comerciales e intentar contribuir positivamente a este debate.

Como preámbulo,y un ejemplo de polarización,no es correcto decir que todas las instituciones de gobierno son corruptas e ineficientes. De la misma forma, también me parece incorrecto caracterizar a todas las instituciones privadas como benignas. La rama judicial de todo Estado debe constantemente buscar formas de eliminar la corrupción y de proveer un mejor servicio para la sociedad, y no existe ninguna razón que impida que tengamos cortes y jueces al servicio del Estado que actúen de forma ética y eficiente. De la misma forma, han existido instituciones privadas, muchas veces creadas por empresarios, que lo único que buscan es protegerse de la competencia extranjera, utilizando al gobierno y recurriendo a argumentos nacionalistas para limitar importaciones de productos que compiten con los de ellos. Este tipo de instituciones dañan a la mayoría de la población y benefician a unos pocos, no tiene nada de malo formar grupos para promover productos nacionales, pero cuando se utiliza al gobierno para que, a través del uso de la fuerza, se limite el acceso a la competencia, esto se convierte en un privilegio comercial y en algo negativo para el desarrollo del país. Por lo tanto, no es el caso que un lado es bueno y el otro es malo, tanto el gobierno como la iniciativa privada pueden ser fuerzas del bien o del mal para nuestra sociedad.

Estoy partiendo del supuesto que vivimos en una sociedad en donde se valora y existe libertad comercial, por ende inclusive si decidimos que el gobierno puede proveer un servicio, otras entidades privadas no serán restringidas de competir en este mercado. Por ende, el gobierno simplemente sería un participante más, podemos imaginarnos una empresa de gobierno de bebidas, de carros, de restaurantes, de telecomunicaciones, de energía, etc. En todas estas actividades comerciales, sostengo que el gobierno no debería participar directamente porque su proceso de toma de decisiones y los costos de agencia lo convierten en una entidad poco competitiva. En la teoría de administración de empresas existe el concepto de costos de agencia, este se refiere a que pueden existir situaciones en donde los objetivos de los gerentes de la empresa no coinciden con los objetivos de los dueños de la empresa, un ejemplo es el caso de una fusión, en donde si dos empresas se fusionan, puede ser muy lucrativo para los dueños pero muchos gerentes, inclusive el gerente general puede perder su empleo. Por esta razón, los gerentes pueden tomar decisiones que los benefician a ellos pero perjudican a los dueños. La forma en que se mitiga este riesgo es si el dueño directamente maneja la empresa o si mantiene un control constante a través de una Junta de Accionistas, la cual tiene acceso a información y cuestiona constantemente las decisiones de los gerentes.

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Los dueños de las entidades de gobierno son todos los ciudadanos, por ende, no existe una forma práctica para lidiar con los costos de agencia. Si el gerente general de la empresa de telecomunicaciones de gobierno desea ser político en el futuro, tal vez dejará de tomar decisiones difíciles para evitar dañar su reputación, por ejemplo, puede atrasar la inversión en nueva tecnología porque no está 100% probada que funcionará, podría evitar subir precios aun cuando la empresa pueda estar teniendo pérdidas o podría prolongar la existencia de algunos servicios porque no desea despedir a nadie. Y aunque el gerente no tenga ambiciones políticas, el proceso de toma decisiones siempre lo mantendrá un paso atrás de sus competidores, por ejemplo, si la empresa necesita 100 computadoras para una nueva agencia, siendo una entidad de gobierno tendrían que realizar una licitación para mostrar que no existió favoritismo en un solo proveedor, proceso que puede durar semanas o meses, sin embargo una empresa puede emitir una orden de compra el mismo día. Estas consideraciones son importantes y explican porque históricamente muchas empresas de gobierno no han tenido éxito alrededor del mundo.

Reconociendo lo anterior muchos países han optado por modelos en donde empresas de gobierno intentan lo más posible imitar los procesos de una corporación privada. Esto se ve mucho en la China y en el Medio Oriente, está por verse si en el largo plazo estas compañías competirán efectivamente con sus contrapartes privadas. Sin embargo, mientras tanto estan embarcando en actividades que por razones prácticas, no ideológicas, han fracasado una y otra vez en el pasado.

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