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Hablemos de payasadas

Redacción
02 de junio, 2014

Este fin de semana en su viaje a El Salvador para asistir a la toma de posesión del presidente electo en ese país, el presidente Otto Pérez Molina ofreció declaraciones respecto a una demanda penal y de antejuicio interpuestas en su contra por promover el debate sobre la ampliación del mandato constitucional. 

En estas declaraciones calificó como una payasada la demanda que fue interpuesta en su contra además expresó su preocupación por el desperdicio de los recursos del Estado en demandas que no tendrían ningún resultado y que deberían ser utilizadas para casos más importantes. Una vez más, el presidente da claras muestras que el manejo de las comunicaciones no son su fuerte al calificar de payasada el ejercicio de un derecho que protege la Constitución. 
Las declaraciones del presidente dan espacio a muchos temas de los cuales podemos hablar, el primero sería la reforma a la Constitución de la cual sólo he visto una propuesta seria con el aval de miles de firmas para someterla a consideración en el Congreso para su consulta popular. En ella proponen reformas que limitan el poder del gobernante y que sientan las bases para un sistema republicano donde las leyes son de carácter universal por consiguiente no hay privilegios para nadie, ya que las leyes se aplican a todos. 
Mientras que las reformas que propuso el ejecutivo al inicio de su mandato pretendían aumentar el poder de los gobernantes. Ahora la excusa del tiempo ha servido para proponer aumentar el periodo gubernamental, como si éste fuera el único y principal obstáculo para lograr un gobierno transparente y por ende confiable. 
Sin menospreciar el trabajo de los artistas que se dedican a este oficio, pienso que si el presidente quiere hablar de payasadas entonces hablemos de payasadas. Que les parece si empezamos con las declaraciones vertidas por el mismo presidente al manifestar el inmenso dolor de los guatemaltecos al ver que la selección mexicana de futbol todavía no clasificaba en el mundial. O cuando afirmó que “ningún ministerio tenía la capacidad de reaccionar e invertir fondos como Fonapaz” y meses después anunciaba el cierre de dicho fondo por la corrupción enquistada e imposible de combatir. 
¿Cómo calificaría la “solicitud” del exgobernador de Huehuetenango José Antonio López, de instalar pantallas gigantes para ver el mundial y las telenovelas como una muestra de buena voluntad por parte de la empresa de energía eléctrica para solucionar el conflicto con los pobladores? ¿Acaso no sería una payasada más en el circo del gobierno? 
Y en el Congreso también podemos hablar de payasadas cuando por urgencia nacional aprueban préstamos, leyes, “paquetazos fiscales”, presupuestos desfinanciados y ampliaciones presupuestarias. Ni en el Circo del Sol han logrado tal maestría en las acrobacias y contorsiones que logran ciertos diputados para votar a favor de lo que estaban en contra y en contra de lo que estaban a favor. 
Todas estas “payasadas” no pasarían de ser una broma si no fuera por el poder que tienen algunos de estos actores (al parecer de circo) para afectar nuestra vida. Ese poder que ejercen sin ningún pudor para satisfacer sus deseos y necesidades. Pareciera una función de un circo macabro donde los payasos asesinan cualquier esperanza de un país mejor. 
Es por eso que debemos prestar atención al actuar de los políticos para poder entender y analizar las consecuencias de vivir en un país donde el poder discrecional del gobernante es cada vez mayor. Debemos comprender que defender la libertad y limitar el ejercicio del poder del gobernante no es una payasada, por el contrario es una acción que cada uno debe asumir. 
Payasada será en su circo.
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