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Educación privada en el primer mundo

Redacción
17 de febrero, 2015

En la edición  del catorce de febrero del año en curso de The Economist, se comenta sobre el auge del sistema de vouchers en Estados Unidos. Este sistema de apoyo estatal a la educación en todos los niveles permite que el padre de familia pueda elegir la educación que desee para sus hijos, sea en una institución educativa pública o privada.

La normativa educacional es estatal; se obedece a matrices macrofederales, del gobierno central, pero cada estado se maneja internamente. Se observan grandes carencias en las escuelas públicas, y una falta de oportunidad para alumnos de escasos recursos económicos o que habiten en ambientes que no promueven el aprendizaje.

El articulo contempla la situación de Milwaukee, Wisconsin como ejemplo de la aplicación del sistema. Asevera que el diez por ciento de los estadounidenses que asisten a colegios privados pertenecen a un estrato financiero de cierto privilegio, y que esta visión cada día se esta modificando por la opción de poder utilizar el sistema de voucher, que permite al padre de familia gozar de recursos del gobierno para que sus hijos puedan asistir al centro educativo de su elección.

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No es necesariamente un proceso fácil  el asistir a estas instituciones; puede implicar un largo viaje en autobús escolar. Sin embargo, la satisfacción de los padres de familia y el alumnado es mucho mayor que el tiempo invertido en el trayecto.

El sistema voucher tiene su inicio en los años de 1830 cuando en Estados Unidos se prohibió la educación religiosa y como resultado se fundaron los primeros colegios privados; luego resurgió su aplicación durante la desegregación de las escuelas en el sur del país, y de nuevo durante los  años de 1990.  La aplicación es estatal: existen distintos criterios para su aplicación, y se ha observado un incremento en su uso con familias con mayor poder adquisitivo pero no suficiente para poder optar a un colegio privado. Esta herramienta permite su acceso.  No es de entregarle los recursos a los padres de familia; se les aplica deducciones a los impuestos como una figura de aporte a los padres de familia.

Como en todo servicio que se ofrece, hay instituciones de primera categoría y otras que son carentes. Se han observado casos de gran éxito, y otros sin éxito ninguno. La calidad varia, como en cualquier sistema educativo, aunque el articulo indica que el personal docente y administrativo de la gran mayoría de los colegios que implementan los voucher demuestran una entrega personal sobresaliente con el alumnado, que es una ganancia de cualquier punto de vista.

La educación privada ha sido y es una opción para el padre de familia que prefiere no utilizar de la educación publica por la razón que fuese. En Estados Unidos veinticuatro  estados aplican una versión de la figura voucher, la cual le provee al estudiante una nueva oportunidad y a un costo menor para el estado. Un ejemplo, US $7,500.00 versus US$ 13,000.00, como lo indica el artículo. El estado gana, el alumno gana. Estadísticas de un barrio latino demuestran que el 95% de los alumnos se graduaron de secundaria, de los cuales mas del 90% continuaron en estudios superiores.

El apoyar un sistema privado que goza de menos gasto fijo, es beneficioso para cualquier sistema oficial, el tamaño que fuese.  Los gastos de sostenimiento de un aparato oficial se tornan inmanejables y se pueden salir de control, y la calidad sufre.

Se podría comentar “Para muestra un botón”. El sistema público guatemalteco sufre de insuficiencias de variada índole, y a un costo inmenso . ¿Una combinación público privado pudiera mejorar la entrega? Compartir las bondades de los participantes para el bienestar del usuario, la niñez? Figuras de éxito deben ser tomadas en consideración. No serán figuras tradicionales, pero si figuras efectivas.