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Líderes de pacotilla

Betty Marroquin
29 de julio, 2015

¿Cuántas veces a lo largo de la Historia hemos visto aparentes potentados sucumbir por sus propios excesos, abusos y ambición desmedida? Si imperios caen por las mismas razones, como no van a caer los individuos que abusan del poder. La prepotencia es como la erosión en la tierra, que poco a poco la va dejando estéril hasta que queda como muerta. Un buen líder, un verdadero líder debe poseer integridad, ética, actúa con justicia y equidad, es honesto y debe tener una buena dosis de humildad. Quincy Adams nos dice que líder es aquel cuyas acciones inspiran a otros a que sueñen más, aprendan más, hagan más y sean mejores. En Guatemala, ¿cuántos de nuestros líderes poseen estas cualidades?

Por nuestros procesos electorales han pasado personajes de todo estilo y calibre, con variado nivel de deuda, y compromisos con todo tipo de sectores. Hemos visto gente de orígenes humildes salir del poder con aviones, carros del máximo lujo y yates, empresas y propiedades costosas (todo en plural), no precisamente adquiridos con su sueldo producto de su trabajo. Por no hablar del nepotismo descarado y rampante. Que me demuestren de un solo gobierno que no haya pecado de nepotismo extremo. Nepotismo que ha llegado al colmo de hacernos quedar como un país de diletantes al ser representado por gente que no tiene ni el menor concepto sobre lo que es realmente el trabajo de un diplomático en el exterior. Hemos tenido gente improvisada en cargos importantes, sólo por ser retoño, pariente, amante o allegado muy querido del ministro o del mandatario de turno. Hemos visto de todo. Ralph Nader dice que la función del líder debiera ser producir más líderes. Y me pregunto, ¿y si no hay substancia, que viene producido?

En Guatemala, como en Argentina y otros países de nuestro hemisferio, pareciera ser que el denominador común de los líderes es la ambición de poder desmedida e irracional. Ambición que hace a personas aparentemente normales, comportarse como desequilibrados. Hemos tenido candidatos que se han postulado más de una vez, sin lograr llegar a la guayaba, y continúan postulándose. Decir necios, es poco.   Quizás sea que quienes les parasitan en torno les estimulan a re postularse una y otra vez, con la esperanza de salir de pobre con el dinero del pueblo, o bien, es que el negocio de ser candidato perenne es tan lucrativo que vale la pena. Dice la CICIG que una cultura política de partidos de franquicia no hace bien al proceso democrático. Amigo lector, ¿usted qué opina?   Pero los candidatos peligrosos son esas caricaturas de líder que aún ante impedimentos legales, se rehúsan a aceptar que no pueden participar en los comicios y están dispuestos a crear el caos, a perturbar la paz, a imponerse por medio de la violencia. Compran gente que venga a armar bochinche a la Capital, aprovechándose del hambre y la miseria en que esa gente vive. Y me pregunto, amigo lector, ¿si son así antes de llegar al poder, como serían al llegar a él? ¿Es eso amor a la patria y vocación de servicio público? ¿Qué hubieran hecho semejantes personajes en los zapatos de Al Gore, cuando ganó la elección nominal sin obtener la presidencia de los Estados Unidos? Si no les da un infarto de la rabia, mínimo considerarían exterminan al Colegio Electoral.

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Hablamos del tipo de ambición que vuelve el comportamiento irracional en los políticos. Su ambición sin medida puede derivar de varios factores. El primero que viene en mente, es el evidente dinero fácil en un sistema que sólo en teoría tiene un ente regulador de la transparencia y responsabilidad. Quienes vivimos en el ámbito privado sabemos que producir bienes y servicios conlleva sacrificio y riesgo, factores que no resultan atractivos para quienes buscan hacer fortuna fácil. El segundo es el endeudamiento por compromisos con apoyos de cualquier tipo, especialmente de ese gran porcentaje de plata que proviene de fuera de la Ley, y con donantes con quienes debe ser muy difícil quedar mal. Endeudamiento que deriva de esa misma ambición inicial. Tristemente, el único que escasea es el genuino deseo de servir a Guatemala. Para muestra un par de botones. Sandra Torres ex de Colón se divorció para poder competir en los comicios anteriores. Divorciarse, como si la institución del matrimonio fuera algo de tirar a la basura, y por ambiciones políticas. Recientemente salió diciendo lo obvio, que “lleva al gobierno en el corazón”. Podrá haber dicho otra cosa anteriormente, pero esa frase está clarísima. Y si como dice tanta gente común, y lo escribiera el Diario La Nación del 8 de junio del 2015 en su artículo titulado “¿Quién mató a Khalil y Marjorie Musa? El Crímen sigue impune”, cuando el río suena… Recordamos también el asesinato del intrépido periodista Hugo Arce, siendo la Torres acusada por las hijas del periodista en una entrevista del 9 de diciembre del 2011. Entre tanta tragedia, resulta cómica la desfachatez de la señora que ahora niega sus vínculos con Gustavo Alejos, uno de sus principales colaboradores, enlace que está plenamente documentado inclusive con declaraciones de ambos.

Los que vivimos pendientes de que acontece en nuestro país nos preocupamos por el llamado a manifestar del partido Líder y por ende, el caos que hubiera podido causar. Inicialmente, sus llamados a protestar contra lo que llaman abuso de poder de la CICIG y del MP, tenían un tono sumamente alarmante. Se habló de jueves rojo, queriendo intimidar a la población con el recuerdo de un horrendo jueves negro. Las redes sociales se activaron, la reacción del pueblo fue clara, y al final de cuentas el famoso líder tuvo que retirar a la pobre gente que había comprado y manipulado para que viniera en buses desde quien sabe dónde, a hacer relajo a la capital.   De cualquier forma, quedó evidente que para el personaje en cuestión, el poder absoluto corrompería el sistema absolutamente, más de lo que ya está. Y por supuesto, está la obscena cantidad de fondos de dudosa proveniencia que está financiando su campaña y la de la señora arriba mencionada.

Analicemos entre las otras opciones, quién tiene cualidades de líder sólido y estable.   Existen un par de candidatos que las poseen, y debiera ser uno de ellos quien gane la Presidencia. Pero debemos pensar con objetividad, sin apasionamientos, razonando nuestra elección. De quién gane la próxima elección dependen muchas cosas. Está en juego la efímera estabilidad de nuestra amada Guatemala. Veamos resultados, veamos temple, honorabilidad y quién los rodea. La/El próximo Presidente debe rodearse de gente de primera calidad, preparada, no improvisada. Como decía Alejandro Magno, él no temía una arma da de leones liderados por una oveja, sino de una armada de ovejas liderada por un león”.

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