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Objetivismo: capitalismo el sistema económico de la planificación

Redacción
26 de julio, 2016

En el Capitalismo, debido a que el cálculo económico es posible, se puede planificar la economía. Un individuo puede guiar su vida por medio de su propio pensar. Puede planificar su presupuesto, sus inversiones, su carrera, su matrimonio, su residencia, etc. El factor dominante que determina el curso de su vida es su mente. Gracias a que en un mercado libre existe respeto a la propiedad, el  cumplimiento de los contratos, y el afán de lucro, es posible un sistema de precios que le informa al individuo donde orientar sus inversiones y sus esfuerzos. El sistema de precios, que es un sistema de comunicación de demandas  permite relacionar las economías individuales coordinadamente entre sí por el intercambio. De esta manera, bajo el sistema político-económico del Capitalismo, una gran cantidad de mentes están dedicadas a la planeación económica. Bajo el socialismo no es posible el cálculo económico ante la ausencia de propiedad privada y por tanto de sistema de precios. Simplemente no existe la información sobre bienes demandados, por lo que no hay manera de saber dónde invertir los recursos. Además, la falta de libertad hace irrelevante el pensar del individuo para determinar el curso de su vida, ya que no existe posibilidad de planear inversiones, carrera, o lo que sea. Debe conformarse con lo que le da el Estado. En el socialismo no existe planificación de la economía, sino que sólo arbitraria  colocación de recursos. Es un error pensar que en el socialismo hay planificación centralizada. La verdad es que no existe planificación de ningún tipo. Para planificar se necesita de información real. Quien quiera planificar la construcción de un edificio, deberá contar con la información técnica pertinente –resistencia de los materiales a las cargas, efectos climáticos, tipo de zona sísmica, etc., -y de la información económica –estudios de factibilidad y de mercado. Sin esta información es imposible planificar. Al carecer el gobierno socialista de la información que provee el sistema de precios, sólo puede fingir que planifica. Pero falsificar la realidad no evita las consecuencias de la deshonestidad, como lo ha evidenciado el fracaso económico de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el de la República Democrática Alemana, el de Cuba, el de Venezuela, etc.

De hecho, sólo el Capitalismo es el sistema de planeación racional, que resulta imposible bajo el socialismo,  y que se ve seriamente coartado o restringido bajo el mercantilismo, la doctrina política que busca la intervención del gobierno en la economía para obtener privilegios. Este es un punto crucial para entender la causa de la prosperidad de aquellos que se acercan al Capitalismo y las penurias del socialismo y las economías mixtas.

La planeación se da diariamente bajo el Capitalismo por medio de millones de pensadores que tienen mucha más información a su disposición. Esta información, el sistema de precios, es el resultado de millones de individuos racionalmente egoístas, que buscando su propio beneficio, su lucro, producen e intercambian voluntariamente valores de su propiedad. Los precios resultan de la deliberación y evaluación de millones de individuos que deciden qué y cuanto significa determinado intercambio para ellos.

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La alternativa entre Capitalismo y socialismo es: los individuos deciden lo que quieren o el gobierno hace que sus deseos sean irrelevantes; los individuos tienen la libertad de perseguir sus valores o reciben sólo aquello que el gobierno decide darles.

 La elección entre Capitalismo y socialismo es: conocimiento y benevolencia versus ignorancia y malevolencia. En toda forma posible, el capitalismo libera a la mente humana, a los productores y a los consumidores, a los genios innovadores e inventores, a los planificadores diarios, a los empresarios y a los obreros, a los ahorradores y gastadores. Este poder cerebral liberado es la causa fundamental epistémica del gran éxito del Capitalismo. Si amas la vida es necesario ser Capitalista, con mayúscula para indicar que se refiere a vivir de acuerdo al sistema socio-político que se fundamenta en el respeto a los derechos humanos, y distinguirlo de capitalista con minúscula, que es aquel que posee ahorros para invertirlos en algún negocio.