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Sabemos lo que somos, no lo que podemos ser

Jorge Alvarado
04 de agosto, 2017

La Imagen Pública se construye con conocimiento y planificación, hay un proverbio japonés que dice Naseba Naru que se traduce como “Si lo haces, será” o algo así como “Inténtalo y lo lograrás”, con esto me refiero a que ninguna persona tiene la plena conciencia de lo que puede llegar a ser. En ese sentido todos somos un diamante en bruto.

¿Alguna vez has escuchado los términos antropometría, caramorfología o cromometría?

La imagen es igual a percepción y vista desde un modelo conceptual de opinión pública, podemos decir que es meramente una opinión. Dicho de otra forma, es la imagen colectiva que se tiene de un individuo en un determinado lugar y espacio.

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El punto es que cualquier individuo o institución es potencialmente un candidato o una Imagen Pública. Sin embargo, convertir a una persona cualquiera en un candidato requiere un plan de comunicación estratégica, que combine una serie de elementos simbólicos que lo lleven a ser quien quiere ser. Todos los símbolos se leen con base en los significados que representan, es por eso que la Imagen Pública siempre será asociada con algo o con alguien.

El desarrollo de una Imagen Pública nace con una estrategia de proyección de identidad, que genere estímulos verbales y no verbales, preparados específicamente para  los destinarios y receptores del mensaje. Esto resultará en una percepción que se convertirá en la opinión de un colectivo.

Al plan estratégico debemos sumarle dos elementos vitales, la actitud y la aptitud. Con el primero crees lo que eres y transmites seguridad y confianza; con el segundo demuestras capacidad y competencia para convencer de que puedes actuar según lo que dices que eres.

Una Imagen Pública se convierte en un personaje que está definido por su esencia y sus características dramáticas, tradicionales, casuales, de seducción, creatividad, romanticismo, elegancia, agresividad y delicadeza, entre otros. Sin embargo, cada uno de estos elementos debe estar dominado por el intelecto y no solo por la antropometría, que es la estética del cuerpo, y que se refiere a medidas y características físicas.

Es decir que no basta ser lindo o linda físicamente, es verdad que es muy importante, pero todo está condicionado según la capacidad de desarrollar una estructura intelectual, porque la condición física causa un verdadero impacto cuando se complementa con la aptitud. Cuando estos elementos intelectuales y físicos se alinean, el impacto será demoledor.

La caramorfología permite identificar los rasgos físicos que se refieren a la tipología del rostro, es decir, determinar un rostro oval, diamante, cuadrado, redondo, rectangular y sus demás variantes. Esto servirá para entrar al terreno de los patrones físicos del rostro.

La Imagen Pública también toma en cuenta la cronometría que enmarca tres variables muy específicas, el tinte, el valor y el croma. El tinte no es ni más ni menos que la clasificación de los colores cálidos y fríos, pero ¿para qué sirve este conocimiento? Es necesario considerar los fondos o colores con los que va a interactuar la Imagen Pública, se trata de determinar qué le conviene y beneficia más. En cuanto al valor, se trata de la cantidad de negro y blanco que tiene el tinte. Por lo tanto, si predomina el negro, entonces se dice que es un valor oscuro y si tiene más blanco, será claro. Por último está el croma, que se refiere al grado de pureza o intensidad de un color. Los colores puros o con poca mezcla se denominan croma fuerte y brillante. Mientras que si se mezclan varios colores se le llama opaco.

Definitivamente, el uso de los aspectos técnicos marcará los colores de los recursos, como en la corbata, sus productos, atuendos o su marca, esto proyectará superioridad o inferioridad.

En suma, la prestancia, elegancia y porte proyectados de forma técnica, aportarán a la imagen, pero insisto, no se trata solamente de imagen, sino de que se complemente con una visión intelectual de la estrategia, que transformará lo ordinario en extraordinario, con procedimientos concretos. Hablo del diseño de esa Imagen Pública y de su personificación, incluso antes de que exista. Quiero decir que si vas a desarrollar una Imagen Pública deberías pensar en un estilo, cómo debe vestir, hablar, qué gestos y expresiones debe utilizar, los zapatos que llevará, las posturas corporales que implementará y qué colores usará.

La Imagen Pública de un individuo o institución tiene que ser pensada en su integralidad, planificada, intencional y manifiesta. Cualquier individuo o institución puede transformarse en una Imagen Pública al generar esta serie de códigos que forjan valor.

En conclusión, la Imagen Pública es producto de la ingeniería y arquitectura de prototipos. Todas las personas somos un prospecto potencial, además de que se debe tener una causa que defender y trazar objetivos a corto, mediano y largo plazo. La Imagen Pública requiere una estrategia de posicionamiento con base en las características que fueron pensadas para este individuo o institución, objetivos, conocimiento, disciplina, convicción y la emisión de  mensajes que logren trasladar de forma integral, la esencia de lo que se quiere transmitir.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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