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Elecciones 2020-2024

Redacción
07 de agosto, 2017

La novena legislatura se elegirá en junio de 2019, donde como guatemaltecos, elegiremos Presidente, Vice-presidente, ciento sesenta diputados, trescientos cuarenta corporaciones municipales, veinte diputados al Parlamento Centroamericano.

La opinión pública, al hablar de los acontecimientos importantes de Guatemala, lo hace a través de la censura y este ha sido tradicionalmente su mecanismo de votar aunque no de elegir. La censura se hace relacionando un antes y un después. El 58% de la población comprendida ahora entre los quince años en adelante estará en capacidad de ejercer el voto.

Al preguntarse detalladamente, según medios de opinión pública,  el movimiento de posibles candidatos se presenta desde los que no reúnen la edad mínima pero gozan de popularidad como Juan Francisco Solórzano Foppa o de quienes han declinado su participación como Manuel Baldizón.

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Guatemaltecos mencionados en distintos ámbitos de opinión pública están la Fiscal, el Juez, el Alcalde o el Ministro. Partidos tales como Vamos, UNE, Valor, FCN que han expresado interés por participar nos da para agosto de 2017 una coherencia política.

Sin que los guatemaltecos podamos tener un consenso intersubjetivo, o las secuencias causales de la geopolítica. La memoria de los guatemaltecos se abrirá en estos dos años a nuevas irritaciones. Pues la función principal del cerebro es olvidar aquellas circunstancias que amenacen con el bloqueo del sistema de vida y subsistencia de los que votan pero no eligen.

No se habla de un principio de no reversibilidad del tiempo sino evitar lo acumulativo, para no familiarizarse con el éxito o la derrota. Igual que el ajedrez no determina la posición actual de las piezas a partir de su posición anterior sino a partir de su posición futura. Las elecciones siempre parten de acomodamientos futuros y no de desgracias pasadas. La estabilidad y el cambio determinaran las decisiones políticas y no la condición actual de los actores políticos ligados a corrupción.

Eso lo entienden muy bien los pretendidos candidatos como también el resultado de condena o absolución de los detenidos por más de dos años sin una sentencia condenatoria no tiene incidencia política sino de circense, muestra de un pasado que se ha vuelto costra o callo. Las decisiones políticas que iniciaron la vorágine de las elecciones del seis de septiembre de dos mil quince. Por ejemplo en la primera ronda obtuvo un resultado Jimmy Morales de 23.99% y en la segunda vuelta de 65.48%. Sin embargo ese resultado ahora produce un recuerdo heterogéneo cuyos episodios posteriores anularon. Los guatemaltecos podemos imaginarnos un panorama político mucho más preciso de las hacia adelante.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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