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Actuar en la ilegalidad no es normal

Antonio Melgar
22 de enero, 2018

Los cambios vienen con la lucha contra la corrupción

La sociedad sin lugar a dudas está en una etapa de diferentes acontecimientos que están transformando el rostro político, es decir hay condiciones que se formulan para una lucha de espacios que se genera desde una población desangrada por la vieja política, y que representa una luz de esperanza para una Guatemala mejor.

Por eso creo que los cambios ahora son inminentes pero debe existir un verdadero desarrollo social, entre esas condiciones creo que hay cambiar la forma de hacer política en este país y eso debe comenzar desde la misma reforma a Ley Electoral y de Partidos Políticos que creo más que indispensable para no solo cambiar de personajes de la política.

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Es un hecho que los grupos enquistados en el poder por generaciones no van dejar que sea fácil porque no quieren perder su estatus de ser quienes imponen las ordenes que buscan el bien propio por el bien común, es necesario que como pueblo levantemos la voz por aquello que creemos injusto.

La lucha contra la corrupción y la impunidad, es un tema inminente y que por supuesto creo que debe seguir y mantenerse desde nuestros espacios y enseñar a nuestros hijos que no es correcto hacer las cosas porque “así se han hecho siempre”, la corrupción no es normal.

Tenemos que ser capaces de corregir y dar con el ejemplo de cómo hacer la cosas, no podemos seguir actuando bajo la cultura de la ilegalidad y que comprende desde pedir facturas falsas, tratar de engañar en la fila, ser irrespetuosos en el tráfico y pensar que haciendo trampa somos mejores que otros.

La corrupción empieza por “cosas pequeñas” y termina en casos monumentales como los que ha descubierto el MP y CICIG, y por eso cuando vemos casos de este nivel de corrupción nos tendríamos que preguntar desde que punto nos empezó a importar poco lo que pasa en el país, y que nos ha llevado a la crisis que en la actualidad no permite que los guatemaltecos tengamos acceso a educación, salud, seguridad y empleos dignos.

Ahora, las condiciones son propicias para cambiar por ello aunque la lucha se vea compleja no se pueden perder las esperanzas, debemos pronunciarnos y sobre todo hacer sentir nuestro pensar de que necesitamos una Guatemala prospera.

El llamado ahora mismo es no perder de vista los cambios de este país, recordemos que está en juego el cambio de Fiscal General, de Contralor General de Cuentas, y ahora hay que sumar el de Superintendente de la SAT, a lo que debo agregar la mala decisión de remover a Solórzano Foppa por el excelente trabajo realizado en dicha institución.

Esos cambios hay que seguirlos, y no solo ser observadores sino además entes de auditoria social para una mejor Guatemala.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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