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Sapos, culebras y un ave de la libertad

Carolina Castellanos
07 de septiembre, 2018

Esta última semana ha habido de todo.  Esto generó incontables cantidades de mensajes por las diversas redes sociales, unos a favor, otros en contra y muchos con insultos (cuando no hay argumentos, es el único recurso).

Empecemos por la no renovación del mandato de CICIG.  El Presidente Morales actuó acorde a lo que dice el mandato de creación de este experimento de Naciones Unidas, por cierto, único en el mundo.  Me hace preguntarme por qué Guatemala aceptó esto.  Si vemos quiénes fueron sus creadores, nos damos cuenta de las intenciones que tenían: implementación de un sistema socialista fracasado en nuestro país.  Digo fracasado pues no hay un solo ejemplo en el mudo donde este sistema de gobierno haya tenido éxito.  La pobreza, la falta de libertades, desde expresión hasta viajar, la escasez de productos y servicios y, sobre todo, el surgimiento de un dictador más corrupto que los gobernantes democráticamente electos.

La inmediata cancelación de la visa de Iván Velásquez fue, a mi criterio, una jugada maestra.  Él ha sido el peor de los cuatro que hemos tenido.  El Presidente dijo claramente, en lenguaje diplomático, que ya está más que harto de la extralimitación de funciones, de la intervención en temas nacionales y de amenazas a la seguridad nacional. La Canciller dio un listado de casos ejemplificando lo que dijo el Presidente.

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Los que están a favor de CICIG no dudaron en llamar a esto un golpe de estado.  Es increíble que hasta abogados con algún renombre apoyaran esta postura. ¿Acaso CICIG es uno de los poderes del Estado o representa a la Presidencia de la República? Lo que sucede es que ha actuado como tal, endiosado por muchísimas personas que creyeron que de verdad estaba “luchando contra la corrupción” por haber metido presos a los exfuncionarios del gobierno patriota.  Meter mucha gente a la cárcel (no solo los exfuncionarios), violar su derecho de presunción de inocencia al acusarlos públicamente con presentaciones en power point, violar también el artículo 13 de la Constitución que, en su segundo párrafo dice que los acusados no pueden ser presentados a los medios sin antes haber sido escuchados por un juez, son solo algunas de las acciones ilegales de este personaje.  Su última intención fue querer intervenir en el proceso electoral.  Nada de esto está en su mandato.

Lo anterior no es luchar contra la corrupción.  Estoy más que segura que este flagelo sigue igual o peor que antes porque no se han cambiado sistemas.  Por ejemplo: reducir tramitología así como el tamaño del gobierno, implementar procesos vía electrónica para reducir la discrecionalidad de funcionarios, cambiar el sistema de elección de diputados, el de compras, el de contratación de personal, y un larguísimo etcétera.  Allí sí estaríamos empezando a resolver el problema.

No puedo dejar de mencionar un tema que, desafortunadamente, quedó en el olvido, pues el tema CICIG acaparó los medios de comunicación y las redes sociales. Me refiero a la sentencia en el caso de la Minera San Rafael.  Después de 313 días, los nada dignos magistrados de la Corte de Constitucionalidad tuvieron a bien dar su dictamen. Deciden mantener cerrada la mina hasta concluir el proceso de consulta de acuerdo a lo que establece el Convenio 169 sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales.  ¿Por qué dejar cerrada la mina?  ¡Por ganas de fregar! La misma Corte, con los mismos magistrados, permitió a la Hidroeléctrica Oxec reiniciar operaciones mientras hacían la consulta.  Ah, pero en este caso dan un tratamiento diferente, sin ninguna razón.  Pienso que la presión ha sido tan grande y el tiempo excesivo, que tuvieron que dar el fallo pero quisieron “salirse con la suya” dejando la mina cerrada.  Recordemos que este caso ha generado una reducción en la inversión local y extranjera por la falta de certeza jurídica.  Esto se ha traducido en una muy baja generación de empleos.

¿Cuál es el ave de la libertad? La masiva manifestación en contra de la iniciativa de ley que legalizaría el aborto y la autodeterminación de género, entre otras cosas, todas muy fuera del código moral y ético que prevalece en Guatemala. Fue promovido por una diputada y un grupúsculo de personas que hacen mucho ruido.  Pero no pudieron aprobar esa aberración de ley pues la manifestación reunió  170,000 personas, todas vestidas de azul y blanco, diciendo “no al aborto, sí a la vida”.  Quedó demostrado que, cuando hay una amenaza a lo más profundo de nuestros valores, de la familia y de nuestra forma de vida, los chapines nos unimos y decimos ¡no!

Ojalá no hubiera más sapos y culebras, pero indudablemente los habrá.  Nos toca estar atentos y alertas para denunciar cualquier acto, idea o propuesta con los que no estemos de acuerdo.  Los mandantes somos nosotros, los ciudadanos, y tenemos que hacer valer nuestra opinión.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo