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Navidad 2019

Redacción
25 de diciembre, 2019

Como cristianos, celebramos el calendario litúrgico A que comienzo el domingo 1 de diciembre con el primer domingo de adviento y terminará el 22 de noviembre de 2020. Como cristianos recordaremos el 1 de enero de 2020; Santa María, madre de Dios; el 6 de enero la epifanía de nuestro Señor Jesucristo; las memorias, los ayunos y las demás actividades cristianas que nos han une a través del tiempo. El 5 de abril iniciará la solemnidad del domingo de Ramos que concluirá con el domingo de resurrección el 12 de abril.

Es importante como cristianos seguir la lectura del evangelio del domingo del ciclo A que nos lleva durante tres años a recorrer el mensaje cristiano para el mundo. La iluminación del mundo en el servicio a los demás es una característica de muchos guatemaltecos para los cuales Jesús el Cristo sigue siendo un símbolo del cristianismo y la actividad fundamental del año une a la familia.

Aun cuando algunos nos ahogamos o deprimimos en las fechas por carecer de ese soporte de vida elemental. La mirada de muchos es perdida porque en medio de la fe se ha olvidado el milagro del perdón. Lastimarnos unos a otros ha hecho tanto daño a los guatemaltecos en este largo siglo XX. Asesinar a los pilotos por extorsión, golpearnos en el tránsito, la embriaguez y la actitud desesperada nos conduce a olvidarnos del propósito de la navidad que tiene como fundamento la unidad.

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La navidad es una bandera de paz alrededor del mundo. Es la figura fundamental de reconstrucción del mundo, una figura perfecta con un potencial inigualable para que cada uno alcance sus metas. La navidad se presenta sin heroísmos, sin historicidad imperiosa, sin dimensión específica y sin la duda irónica que caracteriza a aquellos que han perdido su fe. Los que ya no somos tan jóvenes comprendemos en la navidad la fragilidad humana  y la limitación de nuestras acciones.

El milagro de la navidad es que Dios se encarna en la humanidad, en el sufrimiento y emociones humanas que esta consciente de esa facultad humana de la muerte que hace desaparecer de lo viviente toda acción, todo acto toda oportunidad de cambiar las cosas. La navidad es simple, no excesiva ni cargada de fantasías o falsas promesas caracterizada simplemente por el espíritu de unidad.

El atolondramiento de nuestras calles en la ciudad es trivial y pasajero. Pasada las fiestas todo aquello por lo que las personas se afanan pierde su valor y se convierte en algo que inquieta y conduce al olvido.

Mi deseo ferviente es que la navidad que se acerca conduzca a todos aquellos que conozco, a los que por algún momento sufren de esa falta de memoria temporal que han clavado su daga en la llaga de la condición humana de errar. Me alegra que aquellos que sin importar las condiciones han tendido la mano a los demás y han hecho que la fuerza de su humanidad sea la que guie el espíritu de sus bondades hacia los demás y cuya comprensión rebasa el ensimismamiento que se produce en torno a satisfacer la necesidad propia.

A todos los que, en mi vida, conozco y me conocen en mis éxitos y fracasos deseo que la navidad traiga felicidad y dicha.

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