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Más corrupción en las alturas

Carolina Castellanos
27 de septiembre, 2019

Nosotros los ciudadanos somos los legítimos dueños del Congreso y de las Cortes, no para derrocar la Constitución, sino para derrocar a los hombres que pervierten la Constitución.

Abraham Lincoln

La agrupación cívica Guatemala Inmortal publicó un comunicado de prensa respecto a las acciones de la corte de constitucionalidad.  Termina ese documento con las sabias palabras de uno de los grandes presidentes de Estados Unidos, Abraham Lincoln. Me pareció oportuno comentar sobre ello.

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La mencionada corte nuevamente emite un fallo totalmente ilegal, anulando lo actuado por las comisiones de postulación, cuyo objetivo es enviar al Congreso la nómina de candidatos para ocupar los cargos de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Apelaciones.  El proceso de selección de candidatos es bastante imperfecto, pero es el que tenemos en ley y, por lo tanto, hay que respetarlo. Así fue, se respetó y se obtuvo el listado para enviarlo al Congreso.  

Resulta que a la “emplumada” corte de constitucionalidad no le pareció el listado de postulantes.  Es la única razón que encuentro para que, abusando de su posición, emitiera un amparo ilegal anulando todo lo actuado.  ¿La razón? Seguramente no están los candidatos de izquierda que la llamada popularmente “trinca infernal”, integrada por José Francisco De Mata Vela, Gloria Porras Escobar y Bonerge Mejía Orellana, desea tener en la Corte Suprema de Justicia.

Recordemos que la CICIG ya es historia.  Fue esta organización la que tuvo bajo su control a todo el sistema de justicia en Guatemala, empezando por la “corte celestial”.  Han llegado a extremos inauditos como ordenarle al Congreso que no continúe con la discusión de las reformas a la Ley de Reconciliación Nacional.  El ilustre y valiente Presidente de uno de los tres poderes del Estado, Álvaro Arzú Escobar, les recordó que no tienen injerencia alguna en el legislativo.  En otra ocasión, se ampararon a sí mismos para detener una acción en su contra. Recientemente, emitieron un amparo que detuvo la actividad de la comisión pesquisidora dentro del Congreso, que se conformó para investigar las actuaciones de estos tres personajes, conducente a quitarles su derecho de antejuicio.

Bueno, y para los ciudadanos comunes como la gran mayoría de nosotros, que no tenemos nada que ver con esto, ¿realmente nos afecta esto? ¡Definitivamente!  Los magistrados han puesto en jaque al sistema de justicia, violando la ley y contraviniendo la propia Constitución que juraron defender. Los actuales magistrados de la Corte Suprema de Justicia deben entregar el cargo el 13 de octubre.  Con la decisión de la corte de las alturas, no habrá tiempo para elegir a los nuevos magistrados. La Constitución es clara en establecer esa fecha y no se puede violar. Los magistrados actuales estarían violando la ley al permanecer en sus cargos, así que ellos tendrían que retirarse y esto dejará un vacío ¡en la Corte Suprema de Justicia!

Estoy más que convencida que lo más importante en un país es tener justicia.  Pareciera simple pero no lo es. Uno de los grandes problemas que tenemos es que no hay consecuencias para los actos ilegales de nadie. Desde un ladrón de celulares, un marero hasta un asesino, un funcionario corrupto y hasta presidentes, no han sido juzgados y, mucho menos, condenados. 

Nuestra legislación dice que los funcionarios públicos tienen 20 años de responsabilidad después de haber dejado sus cargos.  Considero que, como ciudadanos, no podemos conformarnos con esperar a que dejen de ser funcionarios y hasta entonces empezar un proceso legal para comprobar si su actuar fue ilegal y, entonces, esperar una condena.  La presión de todos nosotros es fundamental para que se siga el debido proceso para quitarles su inmunidad.

Abraham Lincoln tiene razón en lo que dijo. Somos nosotros los legítimos dueños del Congreso y de las Cortes. Estas instituciones existen para garantizar el orden, la convivencia pacífica, el cumplimiento de la ley, la libertad y el desarrollo de todos.  Nos toca involucrarnos y exigir que esto suceda.


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