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Aprobar estos Presupuestos en este momento es corrupción

Daniel Lacalle
16 de noviembre, 2021

Despilfarrar también es corrupción. Hundir la credibilidad del país por aritmética parlamentaria, mucho más.

El presupuesto es el instrumento más importante de política económica de un Gobierno, y debe cumplir tres requisitos: ser realista, ser responsable y dejar las cuentas saneadas de cara al siguiente presupuesto.

Este proyecto de Presupuestos no cumple ninguna de esas condiciones.

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El cuadro macro está ya invalidado por los datos de la Contabilidad Nacional de los primeros nueve meses. El precio de las materias primas estimado ya está obsoleto. Los ingresos, como ya ha alertado el gobernador del Banco de España, están inflados. Y, todavía más preocupante, los gastos están infraestimados ya que no se han incluido compromisos adquiridos con los socios de Gobierno.

La ministra de Hacienda dice que esto es «bueno» y «responsable». No lo es. Crear el mayor déficit estructural de la Unión Europea es una irresponsabilidad.

¿Y dónde ha quedado la eficiencia del gasto público? Ha desaparecido. El Gobierno ha batido récord de despilfarro. La Intervención General de la Administración del Estado confirma que septiembre ha sido el mes en el que el Gobierno de Sánchez más ha gastado en lo que va de año. El gasto en altos cargos se ha multiplicado por 10 entre agosto y septiembre. Por 10.

Crear el mayor déficit estructural de la Unión Europea es una irresponsabilidad

José Manuel García-Margallo, Ministro de exteriores

España, según el IEE, ocupa el puesto 26 en el ranking de eficiencia en el gasto de la OCDE, 12,6 puntos por debajo del promedio y 57,2 puntos por detrás de Suiza, el país líder en este indicador. Esto significa un exceso de gasto de casi 60.000 millones de euros anuales que el Gobierno no solo no ha reducido, sino que ha aumentado.

Todo el aumento de gasto político ya disparado en 2019 se ha consolidado, aumentado y no se ha tocado un solo euro. Y algunos dicen que es por Sanidad, vacuna, y ayudas a empresas. Es completamente falso.

El Gobierno ha mantenido y aumentado todos los gastos duplicados, administrativos, altos cargos y subvenciones de 2019 y –siendo uno de los que menos ayudas a empresas ha dado de la Unión Europea-, ha sido a la vez el que peor déficit ha tenido en 2020 y tendrá en 2021.

Y eso, oh, sorpresa, con récord de recaudación, porque han aumentado también el expolio a familias y empresas a pesar de tener más de un millón de personas sin trabajo (ERTE y cese de actividad incluidos) y 60.000 empresas cotizando menos.

El análisis del IEE (Instituto de Estudios económicos) es demoledor. «España no solo va a ser uno de los países de la Eurozona con mayor déficit estructural en 2022, sino lo que es más importante, será el único en deteriorar este saldo en el próximo año, mientras la mayoría de las economías europeas lo reducen de cara al ejercicio presupuestario 2022».

Preocupa, y mucho, que menos del 70% del uso de los fondos europeos se usen para actuaciones de carácter económico, mientras que el resto es gasto corriente. Esto es clave porque se está usando cifras de fondos europeos para disfrazar en los Presupuestos un déficit mucho mayor.

Se está usando cifras de fondos europeos para disfrazar en los presupuestos un déficit mucho mayor

Aumentar el expolio fiscal a niveles confiscatorios y a la vez disparar el gasto estructural es también corrupción.

El IEE explica que «durante la pandemia, la presión fiscal general ha experimentado un incremento de dos puntos del PIB, pasando del 35,4% del PIB en 2019, al 37,4% en 2021, una subida muy superior al aumento promedio en la eurozona que fue del 0,4%. Y esta situación sería aún peor con los nuevos Presupuestos, ya que, de cumplirse las previsiones del Gobierno, el total de ingresos crecería un 7% por encima de los niveles de 2019, mientras que el PIB habría subido sólo un 5,4% respecto a ese año». Es decir, el Gobierno no solo no consigue la consolidación fiscal disparando los impuestos, sino que la empeora, llevando al país a una situación de incertidumbre y falta de credibilidad máximas.

Todo esto sin tener en cuenta que fuertes partidas de gasto se han actualizado con un IPC del 2%, no del 5%, que es el actual.

Si las previsiones macroeconómicas están desfasadas, los ingresos inflados y los gastos serán mayores ¿cómo pueden aprobarlos los socios de Gobierno?

El consenso utilizado como medida ‘antisocial’. Los socios del Gobierno están apoyando unos Presupuestos que saben que son indefendibles porque el Gobierno riega de millones a sus intereses políticos particulares con el dinero de los contribuyentes actuales y futuros. Eso también es corrupción.

Cuando unos Presupuestos sin credibilidad y con déficit estructural desbocado se aprueban a cambio de todavía mayor gasto político, eso no es consenso, es despilfarro y robo.

Con una deuda del 120%, el mayor déficit de la UE en 2020, 2021 y 2022 y el mayor déficit estructural –el que se genera con o sin crecimiento- de toda la Unión Europea, es una vergüenza que el Gobierno y sus socios fíen toda la consolidación fiscal a subir impuestos una y otra vez.

Una consolidación fiscal que, encima, no se va a dar ni siquiera en sus estimaciones. El IEE también recuerda que «las elasticidades estimadas habitualmente muestran que un crecimiento del PIB nominal inferior en 1 punto porcentual al previsto puede generar un incremento del déficit público de alrededor de 5 décimas de PIB».

Fiar la consolidación fiscal a unos ingresos que solo pueden crecer siempre y a aumentar los gastos es como tratar el alcoholismo con dosis adicionales de vodka.

Es tremendamente irresponsable porque en las estimaciones «prudentes» del Gobierno nunca hay recesión. Los ingresos nunca bajan, usted y yo siempre tenemos margen. Y ellos no pueden mejorar la eficiencia en nada.

El despilfarro por consenso y el expolio al contribuyente también es corrupción.

Lo triste de estos Presupuestos es que debilitan la economía de empresas y familias y que la Unión Europea y el Banco Central Europeo, pensando que se están tomando medidas para apoyar el crecimiento, están blanqueando una situación insostenible que afectará a todos a medio plazo.

Imaginen por un momento qué pasaría con estos Presupuestos si el BCE no comprase el 100% de la deuda neta emitida. Una crisis financiera mucho peor que la anterior. Pero esos apoyos se han dado para combatir la pandemia y fortalecer la recuperación, no para disparar el gasto político y los favores a socios de gobierno.

Disparar los desequilibrios justo cuando empiezan a retirarse los apoyos monetarios y fiscales es más que irresponsabilidad. Es corrupción.

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