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¿Qué nos pasa Guate?

Carolina Castellanos
12 de febrero, 2021

Varias niñas secuestradas y asesinadas son muestra de una sociedad enferma. Sharon, la más reciente víctima, muere de una forma horrible, según informaron los medios de comunicación. Es tortura, pero inevitable, pensar en los últimos minutos de vida de esta criatura de 8 años.

Pienso que esto es un síntoma de la podredumbre de valores que cada vez se generaliza más, no solo en Guatemala sino alrededor del mundo. Una mujer (acusada y capturada, más no vencida en juicio aún), dijo haberlo hecho por dinero. ¿Quitar un vida por dinero? Es la peor de las justificaciones.

Sin embargo, cada día que pasa vemos que se van perdiendo muchos valores y principios que hemos mantenido a lo largo de varios siglos. Ciertamente, se han adaptado a los tiempos y han cambiado conforme las nuevas generaciones van implantando su forma de pensar y vivir.

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Pero, ¿es la vida algo canjeable por dinero, poder o cualquier otra razón? ¡Definitivamente no! Las voces por establecer la pena de muerte se han avivado ante tan atroz asesinato. ¿Es esa una solución? ¿O estamos quitando una vida para hacer justicia? Este es un debate interminable donde entran en juego valores, principios, educación, costumbres arraigadas e importadas de otros países, etc.  Siendo todo esto tan personal, es difícil llegar a un acuerdo.

La falta de certeza de castigo es un gran “motivador” para cometer crímenes. Las posibilidades de ser capturado son mínimas. Una vez se logra esa captura, pasarán años antes que inicie el juicio, tiempo durante el cual hemos visto que muchos acusados se involucran en todo tipo de actos delictivos desde la cárcel. Si bien están “privados de libertad”, como les dicen ahora los políticamente correctos, los presos no están “tan” presos. 

¿Cuál es el problema? Bueno, serán muchos, no solo uno, pero considero que el  principal es el sistema de justicia totalmente corrupto, colapsado, ineficiente, burocrático, lento y sirviendo a los intereses de quien les paga más (todos les pagamos sus sueldos con nuestros impuestos).

Reiteradamente he escrito respecto a la imperante  necesidad de tener una justicia pronta y cumplida. Se necesita una reingeniería (palabra que se puso de moda hace muchos años) de todo el sistema, algo sumamente difícil de hacer pues la política está metida hasta entre las paredes de los tribunales de justicia. Dictaminar para preservar el cargo, cumplir un favor a alguien o ganar “unos centavos”, es un virus que ha quitado más vidas que el COVID-19, la fiebre española, la peste, las cuatro plagas de Egipto, la influenza y cualquier otro, juntos.

Atrás de todo esto está la pérdida de valores. Matar a una niña a cambio de dinero es caer a lo más bajo. Este es un caso extremo. Viendo “la película completa”, vemos esa pérdida en el día a día. Por ejemplo, el solo considerar la posibilidad de abortar es caer aún más bajo. Es un tema que ni siquiera debería estar en discusión. Pero como muchos quieren ser políticamente correctos, inclusivos y dejarse llevar por el rebaño de acarreados, se suben a la plataforma y se sientan a discutir, opinan y justifican su posición a favor o en contra. Es un simple “no” y punto.

Valores tan básicos para la convivencia pacífica, como la honradez y la honorabilidad, son otros que deberían estar de primero en cualquier evaluación para un cargo público. Vemos como las movidas sucias  de  quienes controlan las cortes están corrompiendo todo el proceso para la elección de magistrados a la corte de constitucionalidad (no se merece mayúsculas).

Concluyo diciendo que mucho de lo que nos pasa en Guate es ese sistema de justicia podrido hasta los cimientos (con muy pocas honrosas excepciones). Sin certeza de castigo continuará la corrupción, los asesinatos, las maras, las extorsiones y. poco a poco. logrará entrar el aborto como algo permitido. La pregunta ya no será ¿qué nos pasa?, sino ¿qué más nos pasará?