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HORIZONTES Pasa, el tiempo pasa

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Francisco Beltranena
12 de febrero, 2024

El contenido en la sección de Opinión es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la postura o la línea editorial de República.

 

Con el correr de la vida un hecho se vuelve concluyente para todos los seres humanos: el tiempo pasa. Pasa para cada uno de nosotros. y pasa para los que nos rodean. Hay contextos en el tiempo, indudablemente. No es lo mismo un período en la geología que en la meteorología. De esos períodos que no son ni tan cortos ni tan largos, y siempre insuficientes, está el período de gobierno. Y sin decir agua va, ya estamos cumpliendo el primer mes de Gobierno.

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Aquél largo día, el del 14 de enero que terminó pasada la media noche en los primeros minutos del día 15, ya está a un mes de distancia. Si uno lo mira en retrospectiva se ve más corto que en prospectiva, ya que del período gubernamental de 48 meses quedan aún 47, aunque siga corriendo el tiempo.

La primera tarea de todo gobierno es precisamente, formar gobierno. Eso quiere decir, nombrar los ministros, vice ministros, secretarios, directores y subdirectores. Se supone que teniendo casi medio año de tiempo entre elección y toma de posesión, el tiempo hasta luce largo para muchos analistas quienes han sugerido que el mismo es demasiado largo. La evidencia nos demuestra que no, ya que muchos de los principales nombramientos se hicieron ya próximos a la toma de posesión y muchos de los de viceministros hasta después.

Los tiempos constitucionales no necesariamente son los tiempos calendario, y para muestra un botón: el Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado corre en días calendario, es decir, corre del 1 de enero al 31 de diciembre del año en que rige. Recordarán ustedes que el presupuesto fue discutido y aprobado por la IX legislatura pero por amparos interpuestos, el mismo no entró en vigencia y rige, de acuerdo a la ley, el que fuera el correspondiente a 2023. Obviamente, hay egresos que ya se efectuaron en 2023 y no hay que hacerlos en 2024 como obras que ya fueron terminadas, pero hay cosas de funcionamiento como contratos de asesores, sueldos de trabajadores y otros que siguen corriendo con los rubros de 2023. Tarea aparte del Ministerio de Finanzas Públicas es ajustar el Presupuesto de Egresos e Ingresos y, sin embargo, el último ministro en ser juramentado fue precisamente el de Finanzas. Corre el tiempo.

Casi todos los ministerios y entidades de gobierno tienen sus bases institucionales y se puede decir que los procedimientos burocráticos permiten que las actividades en ejecución continúen sin esperar al nuevo funcionariado. Es más, me atrevo a asegurar que salvo contadas excepciones, el ministro y viceministros tardarán más en aprender, que la burocracia en entender quienes y cómo funcionan las nuevas autoridades.

Hay trabajos gubernamentales en los que los cambios son notorios casi desde el primer día de gobierno. Uno de ellos es el de la comunicación social. Desde el primer día pudo notarse un cambio en la imagen en las comunicaciones escritas y la forma de comunicar. Ha sido notorio en los primeros treinta días de gobierno que el vocero de gobierno es el Presidente de la República, Bernardo Arévalo, quien ha aprovechado en los primeros días en cada una de las actividades que realiza dar una conferencia de prensa aparentemente improvisada. Que el presidente sea el vocero no es nuevo. Otros presidentes lo han hecho. Será interesante observar si la tendencia continúa o se irá variando la vocería.

Proveniente de la política de comunicación social, prácticamente no ha habido ningún ministerio que no haya solicitado auditoría en sus ministerios por razones de corrupción. Es de hacer notar que todos los ministerios y las entidades con ejecución presupuestaria tienen delegación de la Controlaría General de Cuentas y son por ley sometidos a auditorías permanentes quedando las autoridades sujetas por 20 años a ellas. De esas auditorias se presentan una serie de hallazgos y reparos que la autoridad debe evacuar. Puede corregir y desvanecer conforme la ley  y, de no poder hacerlo correr, el riesgo de ser denunciado ante el Ministerio Público por violación de la ley. En otras palabras, en la mayoría de casos, las auditorías permanentes continuarán su curso para los anteriores y actuales funcionarios que dan cuentas a la Contraloría.

Por cierto, es importante señalar que lo más probable es que las plazas de asesores que existan en el presupuesto en vigencia de cada institución sean llenadas. Normalmente, los asesores son contratados en el mejor de los casos por un año calendario, sin embargo los primeros contratos de las nuevas administraciones van pudiendo ser firmados por las partes (luego de llenar requisitos) hasta el segundo mes calendario, es decir que en febrero veremos las plazas de asesores completadas. Es bueno hacer notar que los asesores contratados en el reglón 029 lo son sin derecho laboral alguno ya que son contratos de servicios. En otras palabras, reciben un contrato dividido en pagos durante su duración pero no reciben bono 14 ni aguinaldo, y no disfrutan de vacaciones y no son sujetos a indemnización laboral en caso de no ser recontratados a su conclusión.

Alguien con conocimiento de administración pública se ha atrevido a decir que es gracias a los asesores de los ministerios que las cosas suceden de una administración a otra. Dado lo engorroso de la contratación, seguramente el tiempo corre y afectará.

Ha pasado un mes para la administración del Presidente Bernardo Arévalo. Febrero se anuncia con un largo periplo presidencial por Europa. Veremos si la Presidenta en funciones Karin Herrera pasa a ocupar la vocería de gobierno en la ausencia del Presidente Arévalo, o se mantiene a la distancia la vocería. Los ministerios ya han usado el primer mes de comunicación para hacer denuncias de la administración anterior.  Veremos si comienzan a comunicar sus proyectos y lo que podemos esperar de su administración. Lo que con toda seguridad es que: pasa, el tiempo pasa. ¡Hasta la próxima!  

 El autor de esta columna es el doctor Francisco Beltranena.