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La inflación y las políticas de Sánchez empobrecen más a España

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Daniel Lacalle |
16 de enero, 2024
El contenido en la sección de Opinión es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la postura o la línea editorial de República.
 

Hay que tener mucha caradura para repetir, como hacen algunos, que la inflación en España es menor que en la Unión Europea y, todavía más hilarante, que es gracias al gobierno.

La realidad es completamente distinta. Según refleja el estudio “El impacto de la inflación en las familias españolas” (Instituto Juan de Mariana, 2024), la pérdida de poder adquisitivo que viene sufriendo España desde 2021 ha hecho que el salario medio pierda 615 euros de poder de compra.

Un hogar en el que dos personas perciben el salario medio habría visto reducidos sus ingresos reales en 1.230 euros.

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A eso, por supuesto, hay que añadirle la brutal subida de impuestos al negarse a deflactarlos a la inflación. La empobrecedora e injusta decisión del gobierno de no deflactar los impuestos para descontar el efecto de la inflación ha generado un aumento del esfuerzo fiscal en 2022 y 2023 cercano a los 25.000 millones, unos 1.315 euros más por hogar. El propio Banco de España confirma que la mitad de la subida de los ingresos fiscales se explica por el efecto recaudatorio de no ajustar la inflación.

El gobierno repite una y otra vez que ellos controlan mejor la inflación, pero es simplemente falso. Los precios no bajan, se modera el ritmo de subida y se confirma que el gobierno no ha hecho nada significativo ni especial. España tenía mucha mayor inflación 2020-2022, se modera después por el efecto base y se sitúa desde hace meses por encima de la media de la zona euro. Esto, además hay que considerarlo porque tenemos menores salarios que la media de la zona euro y una mayor pérdida de poder adquisitivo de los mismos. 

Tenemos menores salarios que la media de la zona euro y una mayor pérdida de poder adquisitivo de los mismos. 

Como explica el informe, la subida anual del IPC ha sido casi tres veces más intensa bajo el gobierno de Pedro Sánchez (2,8%) que en los años de mandato de Mariano Rajoy (1%). Ustedes dirán que Sánchez ha sufrido una crisis energética, pero si miran los precios del petróleo y del gas natural, están por debajo de los niveles previos a la guerra de Ucrania y Rajoy también sufrió un alza en términos reales mayor de la energía durante su mandato. El IPC acumulado llega al 17,3% en el periodo de gestión del PSOE, frente al 7,2% de los años del PP. Sin embargo, el desplome de los salarios reales de los españoles ha sido el doble (-3,6%) que en la OCDE (-1,9%). Esa tendencia se mantiene en 2023 con los últimos datos publicados, donde los salarios suben una media de 4,7%, en términos ajustados por estacionalidad y calendario, mientras que los precios aumentan un 3,1%, quedándose muy por detrás de nuestros países comparables.

Alguno dirá que la culpa es de los empresarios que no suben los salarios. Es, como mínimo enternecedor, cuando el gobierno ha subido un 50% el coste de contratar y ha crujido a impuestos a las empresas, disparando la carga fiscal directa e indirecta.

No sorprende, por tanto, que el PIB per cápita de España comparado con el de la UE-27 se haya desplomado y empeore, pasando de una diferencia del 8,7% al 14,4% bajo el mandato de Sánchez, cuando el diferencial se estrechó durante la administración de Rajoy. Si comparamos España con la Eurozona, la brecha de PIB per cápita con Sánchez ha llevado al país a retroceder a niveles de mediados de los años 90.

De hecho, explica el informe, “si nuestro país hubiese mantenido el ritmo de convergencia con Europa apreciado hasta 2018 y no hubiese sufrido el retroceso de los últimos años, la renta media sería hoy 3.441 euros mayor de lo que es ahora”. Esto, queridos lectores, es el efecto directo de las políticas aplicadas. 

 

El autor de esta columna es Daniel Lacalle.