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Educación se propone recuperar un sistema debilitado

Allan Martinez
26 de enero, 2016

Frases como “poca inversión”, “escasa cobertura” y “deserción escolar”, advierten problemas, pero cuando se leen datos como “un 1 por ciento se invierte en la infraestructura de escuelas”, “2.8 por ciento se destina a libros” y “800 mil jóvenes dejaron las aulas”, no se puede imaginar otra cosa que un sistema educativo destruido.

Con la reforma a la carrera de magisterio durante el gobierno pasado, lejos está Guatemala de hacer una reforma integral de beneficio para los niños del área rural como a los que habitan en los sitios urbanos, según analistas consultados.

Los niveles de deserción en preprimaria son del 20 por ciento; sin embargo, la cifra crece exponecialmente en primaria. Cuando ya se había llegado a un nivel de cobertura del 95 por ciento, en los últimos cuatro años hubo un retroceso de 13 por ciento en cobertura.

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“El Ministerio de Educación se convirtió en el ´Ministerio de Primaria´. Se había logrado cubrir entre un 95-97 por ciento en primaria, pero ahora va a la baja con un 82.5 por ciento y vamos en retroceso”, comenta el ministro del ramo, Oscar Hugo López.

¿La causa? Los desayunos que se dejaron de entregar a los niños. “Si por lo menos entregaran una comida completa al día. Ahora están expuestos a la desnutrición crónica y eso deteriora el cerebro del niño y su crecimiento”, explica Lucrecia Palomo, de la Cámara Guatemalteca de la Educación.

Preprimaria debería de ser el proyecto prioritario, explica María del Carmen Aceña, exministra de Educación.

“Secundaria es un problema que no se logra resolver. Se dejó el pensum de básico, pero nunca se logró implementar para el diversificado. Se tiene que diseñar una buena propuesta, como por ejemplo una educación extraescolar para jóvenes en conjunto con el Ministerio de Economía y las cámaras. El problema es que hay mucha gente sin capacidades y sin competencias que necesita trabajo”, agrega Aceña.

“En el nivel medio tenemos una atención de 44 jóvenes por cada 100 en edad de ir a básico y lo atiende en casi su totalidad la inicitiva privada. Tenemos que crear más modalidades que permitan que más lleguen a básico sin gastar muchos recursos”, añade el ministro Lopez

Según Palomo, cuando el adolescente llega a básicos y diversificado, el nivel de deserción es de un 80 por ciento.

“Esto se debe a que esa reforma a la carrera del magisterio, carrera que es más atractiva para conseguir un empleo rápido, terminó de debilitar a las normales y esto empezó en el gobierno de Álvaro Arzú. Además, quitaron todos los técnicos para dejar solo los bachilleratos. Ante esta situación, los jóvenes no encontraron una razón para estudiar y abandonaron las aulas”, dice la empresaria.

“En nivel de diversificado la situación es peor, de cada 100 jóvenes, sólo 24 llegan ahí. Y casi un 80 por ciento está en el sector privado”, resalta el Ministro.

Agrega Palomo que los que quisieron ser educadores no tuvieron mejor destino. “Los jóvenes que estudiaron el bachillerato en educación fueron a hacer el examen de admisión a la USAC y perdieron el examen por lo que tuvieron que irse a la universidad privada y resulta que no la pueden pagar”.

Para ingresar en la la carrera de magisterio de la USAC la persona debe aprobar el examen con 70 puntos.

Escaso presupuesto

El presupuesto de la cartera de Educación es uno de los más grandes del Estado, con Q12 mil 892 millones, pero menos del 1 por ciento es destinado a inversión, es decir, poco menos de Q16 millones, según comenta el funcionario.

Lo que hay que tener en cuenta es que el 81 por ciento es para salarios y el resto para programas de apoyo, refacción escolar, gratuidad, valija didáctica y otros rubros.

“El profesor que llega la primera vez a trabajar gana Q3 mil 700 y la sociedad guatemalteca le encomienda el futuro de la sociedad. Se le debe dar un estatus de figura profesional y su lugar, y por lo tanto, contar con un salario adecuado”, explica.

Según el Ministro, la inversión en la educación del guatemalteco no llega al ideal internacional que es 7 por ciento con relación al PIB, y solo se hace una inversión de 2.8 por ciento.

“No llegamos ni a la mitad. Sería un aumento muy alto de presupuesto y un poco más del doble. Queremos hacer un proceso formativo que llene expectativas salariales y de inversión”, dice el funcionario.

En el presupuesto solo está contemplado un 1 por ciento para infraestructura y si se analizan todas las necesidades que hay en el país, la situación es “lamentable”. No hay dinero para escritorios ni tecnología. El plan de gastos es muy débil y aún así es el más grande de toda Guatemala.

Desafiar la adversidad

La administración de la ministra Cynthia del Águila fue criticada por este cambio drástico en la carrera de magisterio, pero según el ministro López lo que hizo Del Águila fue parte de una reforma educativa que debió ser más profunda. “Para cambiar la educación del país es necesaria una reforma en cuanto a aspectos jurídicos, administrativos y aspectos del modelo educativo. No podemos decir que fue integral. Eso es una parte de una reforma educativa estructural”, comenta.

Acerca de la poca afluencia a la carrera universitaria de magisterio en la USAC, López comenta: “Se evaluará para hacer mejoras. Lo vamos a hacer junto con las autoridades de la Universidad para definir la metodología y otros elementos de evaluación para que las personas que se gradúan sean jóvenes con alta calidad”, afirma.

“El mayor desafío que la educación de Guatemala es ampliar la cobertura. Que el guatemalteco que vive en la capital, como quien vive en los municipios, tenga una cobertura con calidad y estamos sentando las bases para hacer de ese desafío una realidad”, dice López.

Para Aceña, otro de los desafíos de la educación nacional es convertir al maestro en guía.

“Gracias a la tecnología y el internet se pueden llevar a más aulas y más educación a más lugares. Es necesario que maestros se conviertan en orientadores y guíen a los estudiantes a encontrar información científicamente comprobada y que pueda asimilar para su formación”, refiere la exministra.

Para Palomo, los sindicatos son parte del acaparamiento del presupuesto. El 90 por ciento se va en salario y no invierten nada. Hay que ver la manera de renegociar el pacto colectivo negociado con Cynthia del Águila y Otto Pérez Molina”, dice.

Los retos para la educación en este año son enormes, pero hasta el final de este ciclo se podrá adecuar un presupuesto de acuerdo con las necesidades y objetivos de este Gobierno, en tanto, parece que el reto del actual Ministro será recuperar parte del terreno perdido en los últimos años.