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Historias Urbanas: Las cabañuelas

De alejarnos de la meteorología y acercarnos al diario vivir, los primeros días del año también nos pueden dar una idea del clima psicológico y social que prevalecerá en Guatemala a lo largo de 2022.

Invitado
09 de enero, 2022
Las cabañuelas. Esta es la historia urbana de José Vicente Solórzano Aguilar.

Nuestras abuelas nos legaron la predicción anual del clima a través de las cabañuelas, contadas a partir de los doce primeros días del año. Si el 1 de enero amanecía frío, así iba a ser el resto del mes; si el 2 de enero hacía calor, febrero podría obligarnos a sacar los ventiladores para refrescarnos; si el 3 de enero soplaba fuerte el viento, se podía prever que los aires de marzo tendrían igual intensidad que noviembre.

Si nos atenemos al clima prevaleciente en la primera semana del año, es de suponer que el frío, el calor y las lluvias se alternarán en rápida sucesión durante el día, obligando a rescatar la ropa puesta a secar en el patio, el techo o las ventanas. También nos tocará consumir dosis de vitamina C para evitarnos las molestias del catarro y la fiebre.

Algún ventarrón se asomará de improviso para alborotar la basura recién barrida en el patio o frente a la casa. Todo docto científico nos aclara que las cabañuelas son una creencia popular y no se deben tomar al pie de la letra, pero la sabiduría de nuestros mayores acierta en más de algo acierta y por eso las recordamos apenas comienza el año nuevo.

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De alejarnos de la meteorología y acercarnos al diario vivir, los primeros días del año también nos pueden dar una idea del clima psicológico y social que prevalecerá en Guatemala a lo largo de 2022.

En marzo ingresamos al tercer año de la pandemia brotada en Wuhan, con altos porcentajes de la población todavía pendientes de recibir su primera dosis de vacuna para reforzar sus defensas. Veremos más ferias, procesiones y desfiles aunque medio mundo se incorpore a la lista de contagios. Pronto se agotarán las letras del alfabeto griego para nombrar a las nuevas mutaciones que se detecten en cualquier rincón del planeta; sólo queda fortalecernos para que las oleadas de pánico no nos arrastren.

Los conflictos latentes entre comunidades seguirán cobrando más vidas de civiles y policías enviados a enfrentar enemigos mejor armados en Nahualá, Santa Catarina Ixtahuacán, Tajumulco, Ixchiguán, El Estor: donde se declaren pleitos por el agua, la tierra y las minas exacerbados por el abandono o la codicia estatal.

En los centros urbanos estaremos atentos a que no falte el teléfono de nuestros bolsillos cuando bajemos del transporte urbano y las parejas que andan a pie o en moto no nos atrapen desprevenidos en la calle. El ruido de vecinos, escapes de vehículos modificados y ventas de electrodomésticos se intensificará a la manera de los competidores que están cerquita de la meta y quieren ganar por una nariz.

Ante estos escenarios deben prevalecer la cordura, el sentido común y la empatía que practiquemos en los primeros 12 días del año. No son tiempos fáciles (¿acaso lo fueron alguna vez?), pero toca sobrellevarlos con la decisión de no dejarse envolver por los rumores y permanecer atentos a cuanto suceda a nuestro alrededor.

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