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Daniel Ortega, el guerrillero nicaragüense que ahora comanda una elección fraudulenta

Eduardo Barroeta
04 de noviembre, 2021

Según cuenta el escritor y exvicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, en una de sus entrevistas con Efe. Daniel Ortega, que lleva casi 15 años consecutivos en el poder y se prepara mejor que nunca para otros cinco tras las polémicas elecciones del próximo 7 de noviembre, era el que menos preparado estaba y menos aspiraciones tenía tras el derrocamiento de Anastasio Somoza en 1979.

En aquellos momentos había que elegir a alguien y nos decidimos por el que menos competía“, explica Ramírez en referencia a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que encabezó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1979 y de la que él era miembro junto a Ortega, que la coordinó.

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De los “nueve comandantes” que eligieron a uno para representarlos en la Junta de Gobierno, Ortega era “el peor preparado, el menos carismático y, con diferencia, el orador más aburrido” entre los dirigentes del FSLN, admite Ramírez.

De guerrillero asaltador de bancos a dictador de Nicaragua

EN 1967, siendo ya miembro de la Dirección Nacional del FSLN, Ortega fue detenido y condenado a siete años de cárcel acusado de participar en el asalto a un banco. Salió de prisión el 27 de diciembre de 1974 gracias a la acción de un comando sandinista que había hecho rehenes a varios ministros y diplomáticos y exigió y consiguió su liberación y la de otros correligionarios a cambio de entregar a los secuestrados.

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Daniel Ortega busca reelegirse en las elecciones de noviembre.

Tras el triunfo de la revolución sandinista, el 19 de julio de 1979, entró a formar parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, que coordinó hasta 1984.

El 4 de noviembre de 1984 se celebraron elecciones, en las que triunfó el Frente Sandinista, y en 1985 Ortega tomó posesión como presidente del país.

En noviembre de 1986 la Asamblea Nacional aprobó la nueva Constitución y horas después de su promulgación, el 10 de enero de 1987, suspendió las principales libertades “para garantizar la seguridad nacional”, lo que más tarde consiguió frenar la presión de la comunidad internacional.

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A partir de ahí, mientras el FSLN se precipitaba hacia una división interna irreconciliable de la que acabó reducido al poder absoluto de Ortega, esté perdió de forma contundente tres elecciones presidenciales consecutivas, las de 1990 frente a Violeta Chamorro; las de 1996, frente a Arnoldo Alemán; y las de 2001, frente a Enrique Bolaños. En todos los casos, Ortega denunció fraude electoral.

Con el país sumido en una grave crisis económica e institucional, finalmente Ortega consiguió ganar las elecciones presidenciales de 2006 tras una alianza con el expresidente Alemán, que había sido condenado a 20 años de cárcel por corrupción y al que acabó amnistiando, y comenzó a construir la arquitectura constitucional y electoral que le ha permitido permanecer en el poder hasta la actualidad y convertir a su familia en una de las empresas más acaudaladas del país.

Las promesas incumplidas y las protestas de 2018

Tras más de 10 años en el poder con el resultado de un grave deterioro económico y social del país, una colección de fastuosas promesas de infraestructuras por unos 25.000 millones de dólares incumplidas, entre ellas la construcción de una canal interoceánico, cuyas obras llegó a inaugurar teatralmente, y un acelerado proceso de desmantelamiento del Estado de Derecho, estallaron las multitudinarias protestas callejeras de 2018.

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Esas protestas sirvieron para que Ortega diera una vuelta más de tuerca y recurriera directamente a la represión activa y violenta de cara a las elecciones del 7 de noviembre de 2021.

Cientos de muertes y miles de heridos y detenidos en esas protestas, un diálogo constantemente saboteado desde el Gobierno, siete aspirantes a candidatos presidenciales entre otras muchos personajes de la empresa privada, la cultura o el periodismo detenidos bajo acusaciones difícilmente sostenibles, y un éxodo de ciudadanos huyendo de su país por miedo.

Ese es el paisaje fabricado por Ortega para las elecciones del próximo domingo, en las que únicamente se enfrenta a lo que en Nicaragua llaman “candidatos de zacate”, en referencia a lo que son muñecos de paja.

Con información de EFE.

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