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Análisis: Milei abraza el pragmatismo político para resolver la crisis argentina

Ilustración por Gabo®
Rafael Párraga
05 de enero, 2024

Menos de un mes después de haber tomado posesión, Javier Milei ha cambiado el idealismo por un pragmatismo necesario para cumplir con sus promesas de campaña. 

Panorama general. Solamente 48 horas después de que Milei asumió la presidencia, su ministro de economía, Luis Caputo, ya había anunciado medidas tajantes, como una devaluación del peso de hasta la mitad de su valor en un solo día. Desde su primera medida de ajuste, las reformas drásticas no han cesado.  

  • En la segunda semana, Milei anunció un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), que deroga hasta 366 leyes con el fin de desregular la economía.  
     

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  • Adicionalmente, en su tercera semana en el poder, envió al Congreso el más profundo de su paquete de reformas, titulado “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los argentinos”, conocida popularmente como la “Ley Ómnibus”. 
     

  • Tanto la Ley Ómnibus —con más de 300 páginas y hasta 664 artículos— como el DNU, han generado un previsible rechazo por parte de los sindicatos, que aparte de presentar amparos en contra de las medidas han convocado ya a manifestaciones y a un paro nacional el 24 de enero. 

Entre líneas. Los paquetes de reforma abren las puertas para la privatización de las 40 empresas públicas y cambios en el ámbito laboral, que buscan la formalización de la economía, además de hacer crecer el sector productivo. No obstante, Milei ha sido criticado por algunas medidas “antiliberales” que son necesarias para asegurar la gobernabilidad y la ejecución de sus promesas.  

  • Entre las medidas más polémicas se encuentra el decreto de emergencia nacional hasta el 31 de diciembre de 2025, lo cual permitiría a Milei ejecutar su proyecto de reformas evitando enfrentarse a la mayoría peronista del Congreso. 
      

  • Adicionalmente, limitaría el derecho a huelga, prohibiendo cualquier manifestación de más de tres personas sin previa notificación y castigando con entre cuatro y cinco años de prisión a aquellos que usen armas en manifestaciones y que impidan, estorben o entorpezcan “la circulación o el transporte público o privado". 
     

  • El paquete también cambia la regulación del uso de armas, despenalizando su uso "en cumplimiento de un deber o en el legítimo ejercicio de su derecho, autoridad o cargo”. Actualmente, un argentino solo puede utilizarlas “cuando su vida o la vida de otras personas estén en riesgo”. 

Sí, pero. La crisis económica, social y política de Argentina no puede abordarse con medidas menos drásticas. La falta de contundencia fue lo que, en su momento, condenó al fracaso al gobierno de Mauricio Macri, un error que Milei ha dejado claro que no piensa cometer, al declarar que “no hay alternativa para el ajuste”.  

  • Milei enfrenta a un Estado clientelar, dónde los sindicatos extorsionan al sector productivo del país y el peronismo sigue dominando el legislativo, capaces de paralizar su gestión y evitar sus reformas.  

  • Con poco capital político para gobernar, Milei ha abandonado el idealismo de la doctrina libertaria y ha iniciado su mandato asegurando su gobernabilidad, ejerciendo el poder puro.  
     

  • A pesar de ello, los sindicatos ya dieron su primer golpe con el fallo del tribunal de la Cámara de Trabajo, que deja sin efecto la desregulación del mercado laboral argentino y la limitación del derecho de huelga, en respuesta a un amparo presentado por la mayor central sindical de Argentina. 

El balance. Para Milei es vital aprovechar la popularidad de su fresca victoria electoral y mantener la disciplina en su coalición legislativa, además de atraer el apoyo de congresistas y senadores del radicalismo. El presidente enfrentará meses llenos de paros sindicales, batallas en tribunales y en el Congreso para poder resolver la crisis en Argentina, por lo que tendrá que seguir abandonando el ideario del libertarismo y abrazar cada vez más el pragmatismo en el ejercicio del poder.

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Análisis: Milei abraza el pragmatismo político para resolver la crisis argentina

Ilustración por Gabo®
Rafael Párraga
05 de enero, 2024

Menos de un mes después de haber tomado posesión, Javier Milei ha cambiado el idealismo por un pragmatismo necesario para cumplir con sus promesas de campaña. 

Panorama general. Solamente 48 horas después de que Milei asumió la presidencia, su ministro de economía, Luis Caputo, ya había anunciado medidas tajantes, como una devaluación del peso de hasta la mitad de su valor en un solo día. Desde su primera medida de ajuste, las reformas drásticas no han cesado.  

  • En la segunda semana, Milei anunció un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), que deroga hasta 366 leyes con el fin de desregular la economía.  
     

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  • Adicionalmente, en su tercera semana en el poder, envió al Congreso el más profundo de su paquete de reformas, titulado “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los argentinos”, conocida popularmente como la “Ley Ómnibus”. 
     

  • Tanto la Ley Ómnibus —con más de 300 páginas y hasta 664 artículos— como el DNU, han generado un previsible rechazo por parte de los sindicatos, que aparte de presentar amparos en contra de las medidas han convocado ya a manifestaciones y a un paro nacional el 24 de enero. 

Entre líneas. Los paquetes de reforma abren las puertas para la privatización de las 40 empresas públicas y cambios en el ámbito laboral, que buscan la formalización de la economía, además de hacer crecer el sector productivo. No obstante, Milei ha sido criticado por algunas medidas “antiliberales” que son necesarias para asegurar la gobernabilidad y la ejecución de sus promesas.  

  • Entre las medidas más polémicas se encuentra el decreto de emergencia nacional hasta el 31 de diciembre de 2025, lo cual permitiría a Milei ejecutar su proyecto de reformas evitando enfrentarse a la mayoría peronista del Congreso. 
      

  • Adicionalmente, limitaría el derecho a huelga, prohibiendo cualquier manifestación de más de tres personas sin previa notificación y castigando con entre cuatro y cinco años de prisión a aquellos que usen armas en manifestaciones y que impidan, estorben o entorpezcan “la circulación o el transporte público o privado". 
     

  • El paquete también cambia la regulación del uso de armas, despenalizando su uso "en cumplimiento de un deber o en el legítimo ejercicio de su derecho, autoridad o cargo”. Actualmente, un argentino solo puede utilizarlas “cuando su vida o la vida de otras personas estén en riesgo”. 

Sí, pero. La crisis económica, social y política de Argentina no puede abordarse con medidas menos drásticas. La falta de contundencia fue lo que, en su momento, condenó al fracaso al gobierno de Mauricio Macri, un error que Milei ha dejado claro que no piensa cometer, al declarar que “no hay alternativa para el ajuste”.  

  • Milei enfrenta a un Estado clientelar, dónde los sindicatos extorsionan al sector productivo del país y el peronismo sigue dominando el legislativo, capaces de paralizar su gestión y evitar sus reformas.  

  • Con poco capital político para gobernar, Milei ha abandonado el idealismo de la doctrina libertaria y ha iniciado su mandato asegurando su gobernabilidad, ejerciendo el poder puro.  
     

  • A pesar de ello, los sindicatos ya dieron su primer golpe con el fallo del tribunal de la Cámara de Trabajo, que deja sin efecto la desregulación del mercado laboral argentino y la limitación del derecho de huelga, en respuesta a un amparo presentado por la mayor central sindical de Argentina. 

El balance. Para Milei es vital aprovechar la popularidad de su fresca victoria electoral y mantener la disciplina en su coalición legislativa, además de atraer el apoyo de congresistas y senadores del radicalismo. El presidente enfrentará meses llenos de paros sindicales, batallas en tribunales y en el Congreso para poder resolver la crisis en Argentina, por lo que tendrá que seguir abandonando el ideario del libertarismo y abrazar cada vez más el pragmatismo en el ejercicio del poder.