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Rodrigo Vielmann: No se espera un cambio “significativo” de EE. UU. hacia Guatemala

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Luis Gonzalez
08 de febrero, 2024

El exvicecanciller, Rodrigo Vielmann, opina sobre la relación de Estados Unidos con el recién estrenado gobierno de Bernardo Arévalo.

¿Se puede afirmar que EE.UU. estrechó su relación con Arévalo y el Movimiento Semilla?

En la agenda de EE. UU., respecto de Guatemala, interesa la migración irregular, narcotráfico y tráfico de personas. Para el país es el acceso al mercado como principal proveedor y adquirente de las exportaciones. También figuran los migrantes y las remesas familiares que inyectan casi veinte mil millones de dólares anuales a la economía.

La cercanía de EE. UU. a Guatemala en el reciente proceso electoral se justificó en la defensa de la democracia y lucha contra la corrupción en forma directa y mediante su influencia en la Organización de Estados Americanos.

El balance para la administración del presidente Arévalo de la marcada presencia de EE. UU. en el proceso de transición y toma de posesión, está por verse. Recordamos que al inicio del gobierno de Biden se recibió la visita de la vicepresidente Kamala Harris. Ofreció US$3,000M para atender las causas de la migración. Estando ya en el último año de esa administración, tal ofrecimiento continúa como promesas intangibles.

Es importante recordar la cita histórica que refiere al actuar de EE. UU. “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”, dijo John Quincy Adams, 6to Presidente de Estados Unidos de América.

La cercanía de un país a candidatos de otra nación no necesariamente resulta en el mejor interés doméstico, por cuanto el apoyo político puede significar compromisos en decisiones de política exterior que atiendan más a agendas globales que suelen ignorar las necesidades latentes de nuestro país.  

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¿Cómo se sustenta ese acercamiento?

La atención política en Washington hacia Guatemala fue bastante evidente porque funcionarios del Departamento de Estado dedicaron espacio en sus agendas diarias y publicaciones en redes con una frecuencia inusual.

Ojalá el presidente Arévalo aproveche esa atención en función de nuestros intereses. Atendiendo, por ejemplo, la situación de conciudadanos con estatus migratorio irregular, la reducción de costos y seguridad en el envío de remesas y asistencia congruente y eficaz para combatir la corrupción.

En las postrimerías de la administración anterior y de la IX legislatura, se impusieron sanciones sin aportar evidencia que permita exigir la rendición de cuentas y reparaciones de ley. La credibilidad del presidente Arévalo en la lucha contra la corrupción se vería fortalecida en la medida que pueda lograr que EE. UU. entregue la evidencia que calificaron de “creíble” sobre funcionarios guatemaltecos. Con ello se deberían presentar las denuncias para que se deduzcan la responsabilidad y se sienten precedentes.

¿Cómo deben leerse dos hechos: que la misión de EEU. UU. que estuvo en la toma de posesión fuera encabezada por Samantha Power, administradora de USAID y la conferencia de prensa de esa delegación en el Palacio Nacional?

Por la atención política que tuvo nuestro proceso electoral se pudo esperar una delegación de mayor rango dentro de la administración Biden. Particularmente porque a la toma de posesión de la presidenta Xiomara Castro, en Honduras, viajó la vicepresidenta Kamala Harris.

Siendo que un sector de la sociedad guatemalteca discrepa con las políticas de Estados Unidos sobre la promoción de agenda igualitaria en temas LGTB y que la Agencia de Cooperación para el Desarrollo (USAID), es identificada como una de las principales fuentes de financiamiento para estos temas, la selección de su Administradora como Jefe de Delegación, pudo no ser la más afortunada.

Además, permite la lectura de un deseo estadounidense de reiterar su apoyo en estos temas para la administración del presidente Arévalo y así cumplir éste sus ofrecimientos de campaña. Me parece que ante el marcado involucramiento de diplomáticos estadounidenses en nuestro proceso electoral, la delegación pudo estar encabezada por un funcionario de mayor nivel.

En reportes de medios se indicó que durante la campaña electoral vehículos blindados de esa agencia fueron facilitados a candidatos del partido Movimiento Semilla, de estar comprobada esta información, perecería que fondos federales pudieron ser utilizados al margen de las regulaciones de ese país. En ese sentido serían las autoridades fiscalizadoras del gasto público estadounidenses los que tendrían que reclamar a sus diplomáticos en Guatemala un uso en este sentido de esos recursos.

La conferencia de prensa de la delegación estadounidense desde el salón central del Palacio Nacional, generó un mensaje drástico respecto de la presencia e influencia de EE. UU. en la nueva administración. Desde el centro de nuestro Palacio de Gobierno diplomáticos de un Estado extranjero lanzan sus mensajes, lo que me hace cuestionar si ¿llegará el día en el que un grupo de diplomáticos guatemaltecos puedan realizar una conferencia de prensa desde el 1600 de la Avenida Pensilvania en Washington, Distrito de Columbia?

Fue muy significativo que la primera conferencia de prensa desde el Palacio Nacional de la nueva administración, sede desde la cual el presidente Arévalo ha optado por despachar los asuntos oficiales, haya sido realizada por funcionarios extranjeros.

Está cortesía puede tanto fortalecer a la nueva administración en cuanto tenga y mantenga el apoyo de la administración Biden o puede ser la misma causa de debilidad al necesitar apoyarse en el extranjero para llevar el curso de la responsabilidad, para la cual fue electa por el pueblo guatemalteco.

Hay que recordar que Estados Unidos está en su propio proceso electoral y se denuncian situaciones similares a las que vivimos en Guatemala, con la judicialización de la política en los procesos de selección dentro de los dos partidos políticos mayoritarios de esa nación.

Si la judicialización de la política en Guatemala fue criticada,¿valen esas mismas críticas en el proceso estadounidense? Esperamos, como observadores, los resultados de las decisiones judiciales en el proceso electoral 2024 de nuestro vecino del norte.  Al darse un cambio hacia una administración del partido Republicano, puede que lo que hoy sea una muestra de apoyo se revierta para las expectativas del presidente Arévalo.

Que EE. UU. tenga una presencia tan marcada, -incluso influencia en el Gabinete de Gobierno-, ¿tendrá efectos negativos?

Este tema se puede analizar desde una perspectiva geopolítica. EE. UU. mantiene frentes preocupantes en Europa, (Ucrania) Medio Oriente (Israel) y con competencias permanentes con la República Popular de China y Rusia. Así ya no le queda mucha atención para Centroamérica. Guatemala resulta ser casi el último bastión de alianza hacia sus intereses.  

Vemos cómo las relaciones con Honduras, El Salvador y Nicaragua son distantes cuando las tres naciones optaron, en años recientes, dejar el reconocimiento diplomático para la República de China (Taiwán) a pesar de que esto fue contrario a las solicitudes estadounidenses. Vienen en junio próximo elecciones en México donde se prevé la reelección del partido de gobierno. Con esto se mantendrán las tensiones fronterizas en dos temas:  tráfico de personas y de drogas.  

Con la República Popular de Corea y la República Islámica de Irán en carrera armamentista con aspiraciones nucleares, poco espacio queda para esperar un cambio significativo en el apoyo político hacia Guatemala. La invitación al presidente Arévalo es prudencia y respeto a nuestra soberanía. Podemos tomar el consejo de un país amigo y recibir la ayuda de la comunidad internacional, pero respondiendo a nuestros propios intereses y realidades nacionales.les

Un tema de alta expectativa es la anunciada creación de una Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, versión 2.0 y cuánto apoyo se recibirá de EE. UU. para este propósito. De momento hay reportes que indican que la décima avenida de la zona 14 tiene ya nuevos inquilinos que desempolvan viejos archivos y generan ansiosas respuestas de algunos actores políticos que puedan ser alcanzados por acciones pasadas.  

Ojalá tengamos presentes las lecciones aprendidas de los costos que la sociedad ha padecido respecto de procesos judiciales que ignoraron garantías procesales y que se fueron revertiendo paulatinamente. Y dado el caso se materialice, la versión 2.0 referida, que las exigencias y estándares del debido proceso sean respetados y así se llegue a sentencias condenatorias contundentes que aún esperamos y merecemos.  

Tal vez hoy no debiésemos estar preguntándonos que hará Estados Unidos por Guatemala, sino debiésemos hacer propias las palabras del discurso inaugural del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, cuando el 20 de enero de 1961 dijo y parafraseándolas: “no te preguntes qué puede hacer Estados Unidos de América por Guatemala, pregúntate qué pueden hacer los guatemaltecos por Guatemala”. No esperemos que otros resuelvan nuestros problemas, es nuestra responsabilidad ciudadana aportar para resolver.

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