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Ilustración: Gabriel López
Alejandro Palmieri
17 de mayo, 2023

Carlos Pineda podrá ser disruptivo -palabreja muy en boga- en el ámbito político electoral, pero más que eso, parece desequilibrado.  Para destacar ante un electorado cansado -hastiado- de la clase política, se debe ser ingenioso, sin duda, pero la forma de conducirse del candidato Pineda es rayana en lo absurdo y, de llegar al poder, puede pasar de absurdo, a peligroso

Pero peligroso no sólo en el sentido de agitar un sistema que no ha llevado satisfactores a millones de guatemaltecos, sino peligroso por trastocar instituciones republicanas que, aunque en Guatemala funcionan deficientemente, son las únicas, probadas a través de los tiempos y en todo el mundo, que han servido para generar prosperidad.

La forma campechana de hablar y los videos de Tik Tok que magistralmente ha sabido utilizar para dase a conocer son una cosa, pero lo que hizo -o intentó hacer- en la reunión entre fiscales nacionales de los partidos políticos y el Tribunal Supremo Electoral este martes 16 de mayo es una muestra más de lo caótico de su personalidad y comportamiento.

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Ese día se reunieron autoridades electorales y fiscales nacionales a discutir los temas que son de su competencia.  Si bien en reuniones como esa han sucedido cosas oprobiosas, como decidir eliminar los nombres de los candidatos a diputado de las papeletas, decisión de la que tuvieron que dar marcha atrás, ese cónclave tiene atribuciones de las que no puede salirse.  Todo tiene su tiempo y lugar.

Derivado de que el partido CAMBIO -partido que Pineda ayudó a formar junto a los Baldizón- presentase un amparo para dejar sin efecto una asamblea de Prosperidad Ciudadana (el partido del “jalón”) el fiscal de este partido tenía la consigna de lograr poner en agenda en esa reunión, el amparo que se conoce en instancias judiciales, ajenas totalmente al ámbito de competencia del TSE y de los fiscales.  Para “apoyar” esa intentona, el candidato Pineda se presentó al salón del hotel donde se realizaba la reunión, hecho que quedó grabado por todos los medios y periodistas presentes.  

Se pudo ver cómo desde que irrumpe por la puerta, desde atrás del salón, empieza a levantar la mano como pidiendo la palabra mientras la presidente del TSE se dirigía a los presentes.  Continúa caminando como Juan por su casa y empieza a hablar, interrumpiendo así a la presidente.  Como era de esperarse, fue llamado al orden y retirado de la reunión en la que no tenía nada qué hacer él.

Pineda sabía que sería un acto controversial

Efectivo comunicador como es, llevaba equipo de grabación y cámaras para documentar lo que ocurrió y al salir, al ser echado, graba un video en donde -una vez más- se victimiza diciendo que los magistrados estaban en reunión secreta y que a escondidas querían hacer y deshacer; que, siendo una reunión pública, él tenía derecho a estar ahí “de oyente”.

Y tal vez sí, aunque inusual, un candidato pudiese presenciar una reunión de esas, pero no para hacer lo que hizo y que minutos después negó, a pesar de quedar grabado por la prensa.  Resulta evidente que no quería ser un simple oyente, sino que pretendía participar con voz -y probablemente con voto- en esa reunión.

La irrupción de Pineda no auguraba éxito alguno, pues no es en esa instancia donde se discute el asunto que lo llevó allí; ese amparo está conociéndose en la Sala Sexta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y apenas un día antes se habían pedido los antecedentes para conocer si se otorgaba amparo provisional o no.  

Entonces, si no podía tener efecto alguno, lo que parece que buscaba Pineda era, nuevamente, hacer un show, una puesta en escena como las que hace constantemente en su cuenta de Tik Tok.  

Ya demostró que, o es un tremendo actor -alguien que hace un papel, pero no es eso realmente- o es alguien que no está en pleno control de sus emociones y, por lo tanto, de sus acciones.  Basta recordar dos episodios en su corta historia política: 1) un video en que lucía fuera de sus casillas y amenazante junto a una avioneta, y 2) una conferencia de prensa en la que rompió en llanto aduciendo que “lo querían sacar” de la contienda electoral.  

Desequilibrado, más que disruptivo, pero también emocionalmente inestable, características que no son las más deseables en un gobernante.  Carlos Pineda tiene buenas posibilidades de llegar a la presidencia; ¿qué hará una vez en ella, dadas sus características? es la pregunta del millón.