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Comentarios, preguntas y notas sobre el caso Zamora

El juicio no ha terminado y para que se obtenga un fallo condenatorio deberá probarse la tesis del ente acusador sin que deje lugar a duda.

Jose Rubén Zamora (Foto de archivo)
Alejandro Palmieri
22 de mayo, 2023

El proceso en contra de José Rubén Zamora Marroquín no ha concluido y, por ello, es prematuro aventurar un criterio sobre su posible culpabilidad; lo que se tiene al alcance son los elementos que han sido hechos públicos desde su captura que incluyen grabaciones de conversaciones telefónicas, declaraciones de testigos en el proceso y varias condenas ya -mediante la vía de aceptación de cargos- de algunos de sus allegados y antiguos abogados.  Difícil que, con la culpabilidad aceptada de esos allegados y antiguos abogados, Zamora resulte inocente de lo que se le acusa.

Con base en todo ello existen, sí, cometarios, preguntas y notas respecto a la acusación que le hace el MP.  

Un primer cometario puede ser que exista la sospecha que este proceso sea políticamente motivado dadas las innumerables ocasiones en que su medio elPeriódico y propio Zamora, han publicado investigaciones que podrían tener insumos -filtraciones- de las investigaciones que la antigua FECI realizaba.  De hecho, esa relación entre Zamora y Juan Francisco Sandoval, antiguo jefe de la FECI, es una línea de investigación que todavía está pendiente de desarrollarse.  

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En estas latitudes, la persecución política es una posibilidad, pero no porque en otras ocasiones se haya querido vincular -sin éxito- a Zamora con actividades ilícitas, esta, ahora, automáticamente resultará espuria.  Cada caso debe investigarse independientemente de los demás.  Este es el primer caso en contra de Zamora que llega a esta fase procesal; habrá que esperar las resultas del juicio.

Otro comentario podría ser, que ese medio -ahora desaparecido- reiteradamente publicó chismes infundados que afectaron la reputación de personas que no habían sido vencidas en juicio y otras que ni siquiera tenían acusación pendiente en su contra.  Faltando a la ética periodística, elPeriódico fue contumaz en esparcir chismes; nunca se dedujo responsabilidad alguna por ello, a la luz de la Ley de Emisión del Pensamiento.  

Sobre el supuesto comportamiento de Zamora, puntualmente sobre supuestas extorsiones y/o chantajes a empresarios y políticos para no atacarlos en las páginas de su medio, ha habido historias de historias, pero ninguna probada y menos en juicio.

Algunas interrogantes

¿Preguntas?  Muchas.  La más importante y que hasta ahora no ha podido responder el acusado es el origen del dinero que se presume tiene origen ilícito, elemento requerido por la ley para configurar sus acciones como lavado de dinero. Importante es apuntar que no le corresponde a él probar el origen lícito, sino al MP probar su ilicitud.  Dicho lo anterior ¿por qué si tiene origen licito, Zamora ha variado varias veces su historia de dónde viene ese dinero en efectivo?  Si fue donación, apoyo, pauta adelantada o -más recientemente- proveniente de la venta de una obra de arte, no ha podido sostener tal afirmación.  Apenas hoy, en los audios reproducidos en el debate, se escucha cómo los exabogados y la exgerente financiera, junto con Zamora, discuten cómo justificar el dinero.  Eso simplemente no ocurre cuando la procedencia es lícita.

En esa línea, la exgerente financiera de elPeriódico, Flora Silva, ya aceptó haber lavado dinero, por lo cual fue sentenciada.  Cabe mencionar que también fue condenada por el delito de conspiración para la obstrucción de justicia, es decir, realizar actos tendientes a impedir conocer el origen verdadero del dinero.  

Otra pregunta podría ser ¿por qué Ronald García Navarijo, un procesado por la CICIG y la FECI, visitaba a Zamora y le hacía favores como el de “bancarizar” efectivo?  Una posible respuesta es, por supuesto, porque obtenía beneficios de ello.  A lo que apunta la tesis del MP, es que elPeriódico dejó de atacar a García Navarijo desde que esa relación se estrechó.  Las llamadas grabadas por éste indican que podría haber habido un tráfico de influencias por parte de Zamora.  ¿Por qué lo visitaba, si era chantajeado o extorsionado por Zamora?  Es algo que deberá salir a luz, pero que por ahora sigue siendo una incógnita.

Sin embargo, la relación entre Zamora y García Navarijo puede ser descrita como simbiótica; ambos sacaban algo provechoso de ella, a pesar de lo molesto que pudo ser, imaginemos, para el primero, relacionarse de esa manera con alguien que bajo sus estándares era corrupto.  Para el segundo, sin duda el que no se le atacara más -y posiblemente se negociase en su caso penal- satisfacía con creces lo molesto que pudiera ser reunirse con quien aduce, lo estaba chantajeando o extorsionando.

¿Por qué el cambio de sus abogados?  En el caso de Christian Ulate, su primer abogado, se ha especulado que fue presionado de alguna manera, pero no hay denuncia al respecto y lo que se sabe es que su compromiso era solamente para la audiencia de primera declaración.  Los demás, todos los demás, se han visto involucrados de una u otra forma en la estratagema para justificar el origen del dinero, algo que ya fue admitido por dos de ellos al aceptar haber conspirado para obstruir la justicia.  La separación ha sido voluntaria en todos los casos, incluso en los dos últimos: Juan Francisco Solórzano Foppa y Patricia Guillermo de Chea.  Esta última, publicó en sus redes que no accedería a encubrir o simular acción alguna para justificar el origen del dinero. 

Cada quién pude ir tomando sus notas respecto de los hechos, algunos aun controvertidos y que deberán ser sopesados en sentencia. Otros, como la imposibilidad de aclarar sin lugar a duda, el origen del dinero es un hecho incontrovertido.  O el por qué Zamora se relacionaba tan amistosamente con un acusado de serios actos de corrupción. 

El juicio no ha terminado y para que se obtenga un fallo condenatorio deberá probarse la tesis del ente acusador sin que deje lugar a duda.  Si eso ocurre, de todos modos, será cuestionado, pero ya será a partir de afinidad o amistad con el condenado.  

No bastan las presunciones, se espera que una eventual condena, o absolución, se base en lo que se logró probar en juicio.  Nada más.