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La relación entre la SeaIF, Luis Von Ahn y su fundación va más allá de foros regionales

La creación, manejo y manteamiento de netcenters -según expertos- no es cosa de poco dinero.  Para todo lo anterior se requiere de buenas cantidades de recursos que van desde la compra de equipo, retribución de “netcenteros” y sistemas para su implementación.  

Análisis de redes sociales
Alejandro Palmieri
05 de diciembre, 2022

Luis Von Ahn es un matemático y científico guatemalteco que, entre otras cosas, ayudó a crear el CAPTCHA y reCAPTCHA; posteriormente en 2009 fundó la empresa Duolingo que lanzó al mercado NASDAQ en junio del 2021 y actualmente tiene un valor de mercado de 2.7 billones de dólares.Von Ahn fue un enérgico apologista de la CICIG y de su actuar; desde entonces ha mantenido un discurso en redes y medios contrario al sector privado organizado.  El entramado internacional que apoya esa narrativa, junto con acciones y financiamiento a organizaciones e individuos de izquierda, es amplio y Von Ahn participa en él a través de la fundación que lleva su nombre.

La relación entre varias de las antes mencionadas va más allá de lo actual; Arturo Aguilar, el exasesor político de la CICIG (ver foto) al salir de esa comisión, pasa a la Seattle International Foundation (SeaIF).  Después, desde 2020, dirige el programa de donaciones de la Rockefeller Brothers Fund.  El puesto que Aguilar deja en SeaIF lo toma Adriana Beltrán, quien antes ocupó el cargo de directora para Seguridad Ciudadana de la Washington Office for Latin America (WOLA)

 

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La Fundación Luis Von Ahn fue uno de los principales financistas del evento organizado por la Seattle Foundation llamado: Central America Donors Forum (CADF) y él, personalmente, fue uno de los “oradores destacados” del evento realizado en octubre de 2022.  Otros patrocinadores del evento fueron la Open Society Foundation -de George Soros- USAID, la Ford Foundation, Rockefeller Brothers Fund. En ese foro de donantes confluyen todos los antes mencionados, empujando su agenda en Guatemala, Honduras y El Salvador.

A pesar de que sus actividades productivas son muy demandantes, ha encontrado el tiempo para de cuando en cuando tuitear acerca del acontecer político y judicial guatemalteco.  Su apoyo llegó al punto de convertirse en inversionista del entonces vespertino La Hora que ya abandonó el papel y ahora es 100% digital.  Von Ahn fue un firme convencido de que la CICIG estaba haciendo una buena labor, mas nunca ponderó siquiera que el gran poder que esa comisión tuvo no tenía control o supervisión alguna y, como todo poder sin control, fue abusado.   Él, como otros, llevó esa convicción ciega a las redes sociales desde donde -usando su cuenta personal- apoyó la llamada “lucha en contra de la corrupción”, señaló a funcionarios sin más sustento que lo que la extinta comisión decía y, como buen tuitero, también se burló de quien quiso y como quiso.  

Ese comportamiento en redes no fue aislado.  Como mucha de la narrativa en la que Von Ahn participó, tuvo apoyo de netcenters que ampliaron el alcance y diseminaron sus tuits, cuando menos, partiendo exclusivamente del análisis realizado sobre la base del término “Cacif”

La concentración o cluster alrededor de la cuenta de Von Ahn es indicativa de la operación de un netcenter, aunque como se ha dicho, esas estructuras operan indiscriminadamente en redes sin que necesariamente se cuente con el aval de la cuenta a la que apoyan.  

Pero ¿hay relación hay entre Luis Von Ahn y la SeaIF?  La respuesta es: sí.  

En redes sociales no hay casualidades, pero si a ello se le agrega que se ha mostrado que la @SeaIF tiene toda la apariencia de contar con un netcenter y existe alineación de intereses y coincidencia en ideología, cabe preguntarse si esa relación evidente llega a mostrarse en el comportamiento de ambas cuentas, junto con las de apoyo.

La creación, manejo y manteamiento de netcenters -según expertos- no es cosa de poco dinero.  Para todo lo anterior se requiere de buenas cantidades de recursos que van desde la compra de equipo, retribución de “netcenteros” y sistemas para su implementación.  

Recientemente el portal electrónico agenciaocote.com hizo una publicación titulada: “Cómo mutaron los netcenters anti justicia y derechos humanos en Guatemala”.  En ella abunda sobre el funcionamiento y “mutación” de los netcenterspartiendo de una publicación de la extinta CICIG sobre el tema.  El de agenciaocote, como el de CICIG se refieren a ese tipo de estructuras -reales y muy activas- que dicen atacar y desacreditar a la “lucha en contra de la corrupción” pero son omisos de la enorme y mucho más extendida red de netcenters que apoyaban a esa comisión y ahora lo hacen a cuentas y narrativa de sus aliados, como ya fue publicado en República.gt

La publicación de agenciaocote hace referencia a un dato provisto por un “ingeniero en informática” consultado que dice: 

El ingeniero en informática consultado explica que para que quienes están detrás de esas cuentas anónimas “trabajen tranquilos” sin el temor a ser descubiertos, necesitan un sistema de seguridad en sus dispositivos que, en promedio, está costando unos US$125 dólares mensuales, por usuario"

Si tomamos ese dato como válido, significaría que el netcenter que opera concomitante a @SeaIF incurriría en esos costos que, dado el número de cuentas de las que se trata, no es poca cosa.

¿De dónde puede salir ese dinero?  Por supuesto, no hay una prueba definitiva sobre ello, pero entonces la relación de la Seattle International Foundation, el doctor Von Ahn y la fundación que lleva su nombre se convierte relevante.  No es casualidad, tampoco, que la Seattle International Foundation sea una de las entidades que apoyan a ese portal electrónico. 

La existencia y operación de netcenters, tanto de un lado como de otro, de la llamada “lucha en contra de la corrupción” no está en duda, como tampoco lo está que ello requiere fuertes sumas de dinero para su funcionamiento; pero al notar que existen más del lado de la CICIG y sus aliados, surge la duda de dónde pude provenir el dinero y si los donantes y fiduciarios de aquella comisión y de las fundaciones ya mencionadas saben y dan su aquiescencia para que con sus fondos se mantenga ese tipo de estructuras que, como lo apunta la publicación de agenciaocote, podrían incurrir en actividades delictuosas.  

Todas esas son preguntas que quedan sin contestar por parte de la extinta CICIG, de la Seattle International Foundation y la Luis Von Ahn Foundation que parecen, según los datos expuestos en las notas ya mencionadas, convivir en el ecosistema de netcenters.

 

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