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La encrucijada de Bukele

María Dolores Arias
12 de febrero, 2020

El presidente salvadoreño Nayib Bukele enfrenta la encrucijada de cumplir la amenaza de “insurrección” contra la Asamblea Legislativa si no aprueba un préstamo en un plazo de una semana; o da marcha atrás y busca la forma de salir victorioso en este pulso político contra la Asamblea.  

Hace aproximadamente un año escribía sobre El efecto Bukele y el mercadeo que lo llevó a ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta.  Ahora nuevamente el presidente Bukele es noticia al tomar las instalaciones de la Asamblea acompañado del ejército y la policía.

Al observar las fotografías, noticias y discursos de los involucrados, mi primera de muchas preguntas es, ¿cómo se llegó a esto? ¿Por qué Bukele decide invadir la Asamblea, sentarse en la silla del presidente del Legislativo, orar y después darles un ultimátum a los diputados?

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Podríamos pensar que la lentitud de la Asamblea para aprobar la negociación de un préstamo por $109 millones para implementar la Fase III del Plan Control Territorial es la razón de esto. Si consideramos que este plan ha sido emblemático, del gobierno de Bukele, contra uno de los principales problemas de El Salvador pareciera entendible, que no razonable, el sentido de urgencia del presidente.

Sin embargo, la duda surge cuando se cuestiona el retraso del gobierno de Bukele en enviar a ratificación de la Asamblea el préstamo aprobado en diciembre por $91 millones para implementar la Fase II, ¿entonces cuál es la urgencia real? ¿es por falta de fondos? Si fuera así, ¿por qué aún no se ha presentado para ratificación el préstamo aprobado en diciembre?

Si bien es cierto, los diputados de la Asamblea, en su mayoría, carecen de respetabilidad y confianza por parte de sus electores esto no justifica que se atente contra los pesos y contrapesos en los que se fundamenta una República y que sirven precisamente para proteger a los ciudadanos de los abusos de cualquier poder.

Es precisamente la activación de estos contrapesos que, ante una demanda interpuesta, la Sala Constitucional de la Corte Suprema ordenó al presidente Bukele de abstenerse de usar al ejército y a la policía en actividades que no corresponden a su naturaleza y que ponen en riesgo el orden constitucional, así como también determinaron suspender el acuerdo de ministros que convocaba a los diputados a reunirse para aprobar el préstamo.

La acción de Bukele de “casi” tomar el control del Legislativo y romper el orden constitucional en El Salvador pareciera una decisión arrebatada. Si así fuera, entonces,ahora está en la encrucijada de obedecer la orden del juzgado o mantener la presión a los diputados amenazando con violar la Constitución.  

Aunque también queda la posibilidad que esté buscando cómo salir airoso de esta situación y que todo esto sólo quede como un “show político”, a fin de cuentas, el mensaje haya llegado a los múltiples destinatarios, entre ellos los electores. Cabe recordar que Bukele ha creado su propio partido Nuevas Ideas con el que, en las elecciones 2021,buscará hacerse de la mayoría en la Asamblea y así gobernar cómodamente.

Mientras que la encrucijada de Bukele es qué hacer con respecto al fallo de la Sala Constitucional de la Corte Suprema; la encrucijada del salvadoreño es si fortalece la República o la Democracia. ¿Usted cuál de las dos fortalecería?

@Md30

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