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El presidente Giammattei

Fernando García Molina
05 de febrero, 2020


http://www.opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=1258
Fecha de Publicación: 03/02/2020
Tema: Gobierno

¿Es correcto decir o escribir “Señor Presidente Constitucional de la República de Guatemala doctor don Alejandro Eduardo Giammattei Falla”? En el lenguaje diario o en artículos de prensa, muchas secretarias y algunos periodistas usan “señor presidente o señor ministro” –aún peor, lo escriben con mayúsculas–, pero este término –señor– presupone cierta nobleza y connotaciones de heroicidad que no son necesariamente atribuibles a todos los presidentes. Por su parte, “don”, es una expresión de respeto, cortesía, distinción social; se usa para referirse a una persona particularmente inteligente o a un ciudadano notable.

“Constitucional de la República de Guatemala”, fuera de usos protocolarios o en salutaciones, está de más. Doctor –así como licenciado–, se refiere a un grado académico que, de usarlo, introducen ambigüedad. Cuando está precedido por la figura de presidente, decir presidente doctor es como decir “ingeniero y bachiller fulano”. Así que, quitando todos los adornos, en lo sucesivo lo referiré, como al presidente Giammattei (presidente cuando precede al nombre, se escribe con minúscula).

Hice una somera investigación de la experiencia de los presidentes que ha tenido Guatemala. Algunos tuvieron una intensa actividad dentro de la política de la facultad donde estudiaron, incluso con breves incursiones en política partidista. En el caso de Maldonado, Giammattei, Serrano y Cerezo tomé la fecha de su graduación como inicio de su participación en la política nacional.

Personalmente, pienso que la experiencia es importante. Si uno acude a un carpintero para que le haga un trinchante, por ejemplo, le conviene seleccionar a quien tiene una carpintería acreditada. Uno que antes ha hecho muchos trinchantes y otros muebles; él tendrá ayudantes calificados, sabrá escoger la madera y dónde conseguir los demás materiales; podrá resolver los ensambles y otras dificultades que debrá enfrentar y ofrecerá mejores acabados que otro que se inicia, por más buenas intenciones que tenga.

La tabla siguiente, que responde al criterio de inicio empleado puede dar una idea de la experiencia de nuestros mandatarios el día cuando cada quién recibió la banda presidencial.

NombreNaci- mientoEvento de inicio como políticoAñoInicio presidenteExperiencia Política
Alejandro Maldonado1936Se gradúa como abogado 1966201549
Alejandro Giammattei1956Se gradúa como médico1986202034
Álvaro Arzú1946Termina cursos URL1970199625
Ramiro de León1942Designado Secretario de Estado1970199323
Jorge Serrano1945Se gradúa como Abogado 1968199123
Otto Pérez1950Participa en el Golpe de 19931993201219
Vinicio Cerezo1942Se gradúa como Abogado 1968198618
Álvaro Colom1951Secretario de FONAPAZ1991200817
Óscar Berger1946Es electo alcalde de Guatemala1991200413
Alfonso Portillo1951Huye de México. Se une a la DC1989200011
Jimmy Morales1969Candidato Muni de Mixco201120165

Alejandro Maldonado ocupó cargos importantes en los tres organismos del Estado, además de integrar la Constituyente de 1984. Así, era de esperar, que tuviera mucha experiencia política cuando inició su breve paso por la presidencia. En un segundo lugar se encuentra el presidente Giammattei y el último lo ocupa el advenedizo expresidente Morales. Me sorprendió que Portillo también hubiera tenido muy poca experiencia en política partidista cuando fue investido presidente. Aunque su condición de asiduo lector y autodidacta le ayudó, su presidencia fue, a mi juicio, la peor de cuantas hemos tenido, incluso por debajo de la de Pérez y Morales.

Finalmente, quería comentar algo sobre el vínculo entre la profesión (los estudios) y el enfoque a los problemas. No pretendo establecer una regla rígida sino, acaso, plantear una generalidad que tendrá muchas excepciones. Los matemáticos y otros profesionales de las ciencias exactas, como ingenieros, químicos, físicos… se detienen ante un problema, lo analizan, buscan expresarlo en números, lo resuelven y tratan de generalizar y aplicar la solución a otros semejantes. Los abogados actúan sin mayor prisa, les preocupan todos los conflictos que podrían sobrevenir más que el que intentan resolver. Saben que entre más largo y complejo sea el caso, mayor será su beneficio personal (repito, no estoy generalizando).

Lo médicos y los odontólogos, actúan distinto. Saben que el paciente está sufriendo y buscan aliviar el dolor inmediatamente. Muchos lo tienen tan claro que primero atacan el dolor y después indagan la causa. Para esa investigación suelen seguir protocolos (guías de tratamiento de situaciones específicas o enfermedades relevantes).

Aunque solo se trata de mi personal percepción, creo que el presidente Giammattei ya hizo el diagnóstico básico y decidió atacar las causas aparentes: maras, corrupción, la SAAS, despilfarro, sobrevaloración y obras inexistentes. El pasado martes 14 de enero lo anunció junto con las medidas correspondientes que incluyeron apoyo total a las fuerzas de seguridad. También se comprometió a crear certeza jurídica, proteger la inversión y promover el empleo.

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