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El dilema del voto: ¿Qué escoger cuando nada convence?

Va a ser difícil para Arévalo -si gana la elección- canalizar y satisfacer las demandas de seguidores “hard core” mas acostumbrados al reclamo y a la barricada (aunque sea en Twitter), que a comportarse en una república. 

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Luis Figueroa |
04 de agosto, 2023

Estimado ciudadano que piensas votar -responsablemente- el 20 de agosto:

Al arribo de la presente espero que te encuentres bien en unión de tus familiares y seres queridos, y después de este corto saludo paso a lo siguiente:

¿Estamos claros con que el grupo que resulte electo tendrá facultades ejecutivas y ultimadamente legislativas para controlar tu vida al detalle?  No te confíes en que el Congreso es independiente del Ejecutivo, porque te va a sorprender: ¡Los diputados se venden y se compran!...con los impuestos que te quitan. Ya no son “A dime a dozen” como decía mi abuela; pero todavía se consiguen “A bakers´s dozen”.

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Dicho lo anterior, vi la encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo: 63% para Bernardo Arévalo; y 37% para Sandra Torres.  Casi 8 de cada diez encuestados opinan que el país va para mal.  Casi tres de cada 10 opinan que el principal problema de Guatemala es el desempleo; y casi 6 de cada 10 opinan que el principal problema de los hogares chapines es que no alcanza el dinero; y a eso súmale que para 3.5 de cada 10 el problema es la falta de empleo.  ¡Esperen a ver cómo se eleva el costo de vida con la inflación que se desatará para pagar las promesas electorales, si se cumplen! ¡Esperen a ver cómo crece el desempleo si el capital para la inversión privada es desviado para el gasto público! 

Es cierto que ambas opciones ofrecen “el oro y el moro”; pero ¿de verdad crees que aquello lo van a solucionar los socialistas que están más al extremo del lado colectivista del espectro político?  Es cierto que Torres es miembro de la Internacional Socialista; pero, aquí y ahora, lo suyo pinta como un socialismo oportunista y “pragmático”; en tanto que el de la mala simiente es un socialismo idealista y místico que habiéndose colado en la segunda vuelta y a la luz de la encuesta citada, ha de estar convencido de que va a recibir un mandato democrático arrollador para cumplir su destino manifiesto. 

Por eso se dan el lujo de avisar que cambiarán la Constitución y que si los diputados no aprueban su agenda sacarán gente a la calle. ¿Qué tipo de gente? ¿La que va con bates de beisbol y palos de golf?  ¿La que hace pintas de odio y la que recién puso una hoz y un martillo en el Centro Cultural de España? Arévalo ha dicho que la Constitución debe ajustarse a las necesidades del momento y…adivina quiénes van a decir cuáles son esas necesidades.

Por eso se dan el lujo de lanzar anatemas contra los financistas ricos que no los apoya a ellos, pero no tienen empacho en recibir dinero de otros ricos con los que comparten su mística.

Yo no me creo lo de que son adalides contra la corrupción.  ¿Te acuerdas de cuando una de sus diputadas fue ministra e hizo contrataciones rarísimas de digitadores en la cartera de Salud? Tengo la impresión de que para el semillero “hard core” promedio el fin justifica los medios.  Cuando les convenía (en tiempos de la CICIG) los semilleros defendían el poder irrestricto de la Corte de Constitucionalidad; pero en cuanto no les convino no dudaron en exigir que aquella corte respetara los límites de su jurisdicción. Sospecho que de hacerse con la presidencia, una administración de la mala simiente va a tener una prensa alcahueta que, en cuanto a control de la corrupción, no va a ser tan diligente como lo fue con Giammattei, Morales y Molina por citar tres.

Hablando del semillero “hard core” promedio (no del circunstancial, claro) estamos hablado de personas capaces de escribir que “Ojalá hubiera un partido de izquierda con un brazo armado bla, bla, bla.” El semillero “hard core” promedio piensa que hay personas y organizaciones a las que lasitimosamente no se puede matar en un gobierno legal y eso es un problema.  Pero se les puede hacer sufrir, dijo otro compa.  “En una celda? Compañero, a mi me encantaría quitarles los ojos, reventarles los oídos con un taladro, quitarles la lengua, los brazos y las piernas.  Así pasarían el resto de su vida sin sabe qué sucede a su alrededor, que tengan pánico cada vez que sientan un aire cerca”.  Arévalo -si resulta electo- va a tener que trabajar mucho para civilizar a sus seguidores más entusiastas.  Una de ellas, por cierto, tuiteó: “¡¡¡Viva Arévalo y muerte a los ricos de la zona 14!!!”.  No sé ustedes, pero estos niveles de odio y violencia entre los seguidores “hard core” de un partido, o de un candidato, no se veían en elecciones anteriores.

Es que el Movimiento Semilla es más movimiento que partido.  Acoge en su seno a la más variopinta colección de descontentos, resentidos y víctimas (algunas de ellas profesionales).  Va a ser difícil para Arévalo -si gana la elección- canalizar y satisfacer las demandas de seguidores “hard core” mas acostumbrados al reclamo y a la barricada (aunque sea en Twitter), que a comportarse en una república.  ¿Qué haces cuando tus seguidores “hard core” preguntan -en serio- si se puede hacer brujería, o magia para neutralizar las acciones de los opositores a su partido?

¿Quiénes suelen ser los socios electorales de la mala simiente? Winaq y URNG-Maiz, los partidos de la ex guerrilla marxista-leninista. Sé que muchos dirigentes semilleros niegan ser de aquella persuasión; pero, ¿no era eso lo que negaban Fidel Castro y Hugo Chávez?  Entre muchos dirigentes semilleros el rechazo al comunismo parece frontal; pero vistos de cerca, los semilleros más “hard core” y más místicos son tan socialistas y anticapitalistas que dan repelús.

Los semilleros presumen del linaje de su candidato presidencial y fanfarronean con el IGSS y el Código de Trabajo, por mencionar dos conquistas revolucionarias; pero…la verdad... es que aquello se hizo “de orden superior” porque así lo quería el Tío Sam, y se hizo en toda Hispanoamérica. Quienes añoran el retorno de la "primavera chapina" deben saber que fué el mismísimo Juan José Arévalo en su “Carta política al pueblo de Guatemala con motivo de haber aceptado la candidatura y otros escritos”, quien dijo que, en el gobierno de Arbenz, “la policía fue obligada a practicar torturas repugnantes y a cometer crímenes contra la vida de los adversarios políticos”. ¿Sabías que Juan José Arévalo implantó estados de excepción por más tiempo que los que impusieron Ydigoras, Méndez Montenegro y Arana? ¿Sabías que Lucas nunca suspendió las garantía constitucionales? ¡En esto Juan José Arévalo y Alejandro Giammattei tienen algo en común!

Esta carta ya se hizo larga así que voy cerrando.

Este 20 de agosto no votaré por el socialismo oportunista, ni por la señora que no sabe distinguir entre una tortuga de tierra y una de una de mar, ni votaré por la corrupción.

Votaré contra la mala simiente con el ánimo de que ese grupo no obtenga el mandato presidencial, o para que -en caso de algunos votantes se lo den- ese mandato sea lo mas precario posible.  No es cierto que esta elección sea entre los corruptos y los campeones contra la corrupción, que no te intimide esa dicotomía falsa. Lo que me inquieta de aquel movimiento no es su candidato, sino sus cuadros y bases mas místicas y “hard core”, esas que de verdad creen en el socialismo que no es el de Tony Blair, sino el de Podemos. 

Cordialmente quedo de ti como un atento y seguro servidor.

Luisfi