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Finanzas Sostenibles

Finanzas sostenibles
Juan Marco Alvarez | @jmagreen |
16 de noviembre, 2022

Como consultor en estrategia de sostenibilidad, el habercontribuido a desarrollar y potenciar los sistemas de gestión de riesgo ambiental y social (A&S) en la cartera de préstamos de 3 bancos líderes ubicados cada uno en Guatemala, Honduras y El Salvador, me insertó de lleno con el accionar detrás del término “finanzas sostenibles”. 

Se puede afirmar que las finanzas sostenibles poseen dos componentes: 1) la gestión de riesgos ambientales y sociales, y 2) la promoción de nuevas actividades comerciales (apoyo al financiamiento de actividades que mejoran el medio ambiente, como eficiencia energética e inversión en energía renovable). Dicho de otra forma, las finanzas sostenibles brindan acceso a recursos financieros que promueven la protección ambiental, la mejora social y la prosperidad económica.

Es importante aclarar que, dentro del mundo de la banca y las finanzas, los riesgos directos de sostenibilidad se interpretan como aquellos que surgen de las operaciones propias de un banco o institución. Estos incluyen una amplia gama de riesgos, desde el cumplimiento de la regulación financiera y divulgación de información, hasta las disposiciones laborales y la gestión de su huella ambiental (emisiones de gases de efecto invernadero, construcción de oficinas y sucursales, consumo de energía y agua, generación de desechos, etc.), incluyendo su cadena de suministro.

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Ahora, los riesgos indirectos para un banco surgen de las actividades de los clientes y le afectan a través de su cartera de préstamos e inversiones. La clave para saber de dónde provienen estos riesgos se obtiene mediante el mapeo adecuado de los sectores, las actividades y las empresas que financia un banco, y a través de qué producto. Por ejemplo, vía préstamos corporativos a la industria manufacturera, préstamos para desarrollo de bienes raíces, entre otros. 

Es un hecho de que los bancos son promotores clave del desarrollo económico y este rol debe incluir el fomento de mejores prácticas comerciales para capitalizar los problemas ambientales y sociales en oportunidades. Además, la banca está posicionada para incidir de forma directa en la mejora del desempeño en sostenibilidad de sus clientes empresariales principales, particularmente con aquellos sectores que poseen un riesgo ambiental y social inherentemente mayor, ya sea debido a su impacto en el medio ambiente o en su fuerza laboral, por ejemplo los sectores de minería, aceite de palma, químicos, plásticos, generación de energía, o en sectores empresariales que son vulnerables a factores ambientales y sociales, por ejemploaquellos que pueden verse afectados por escasez de agua, deforestación y erosión del suelo para la agricultura.

Lamentablemente, y aunque muchos de los bancos en nuestra región poseen sistemas de análisis de riesgo A&S para aplicarlo a su cartera de préstamos, un porcentaje significativo no los pone en práctica con sus clientes. Y esto se relaciona con el hecho de que perciben que pueden perder competitividad y hasta el negocio mismo, dado que otros bancos pueden capturar ese cliente al no ser tan exigentescon ese “nuevo” tipo de requisitos.  Entonces, el reto acá es lograr que los bancos en nuestros países cumplan con las mismas reglas del juego en cuanto a esta temática.

Esto puede impulsarse en gran parte con los requisitos cada vez más demandantes de los bancos multilaterales y que prestan recursos a los bancos locales para su respectiva colocación. Por otro lado, se tiene el ejemplo de Honduras, donde la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias(AHIBA) promovió una Norma para la Gestión de Riesgo Ambiental y Social Aplicable a las Instituciones del Sistema Financiero, la cual fue legalizada por la Comisión Nacional de Banca y Seguros. O sea, ahora por ley, la gestión del riesgo ambiental y social indirecto en los bancos hondureños debe aplicarse de forma integral con respecto al resto de riesgos inherentes a la actividad financiera: crédito, operativo, de liquidez, y hasta reputación. 

A medida que cambian las expectativas de la sociedad, los bancos deben ser transparentes y claros acerca de cómo sus productos y servicios crean valor para sus clientes, inversores y la sociedad. Y una buena forma de demostrarlo es convertirse en signatario de los Principios de Banca Responsable, los cuales fueron lanzados por la Iniciativa Financiera del PNUMA en el 2019. 

Los Principios de Banca Responsable ayudarán a cualquier banco, sea cual sea su punto de partida, a alinear su estrategia comercial con los objetivos globales de desarrollo y sostenibilidad. La idea es que los Principios brinden el marco para el sistema bancario sostenible del futuro y ayuden a la industria a demostrar cómo se desarrolla una contribución positiva a la sociedad. Al final, se espera que estos Principios catalicen la contribución del sector bancarioal logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y al Acuerdo de París sobre el Clima. 

Lo que debe tenerse claro es que la sostenibilidad es cada vez más relevante para el sector financiero, dado que permite garantizar que los clientes gestionen de manera adecuada los riesgos ambientales y sociales asociados, y también canalizar recursos a empresas que demuestren capacidad para aprovechar nuevas oportunidades de mercado.

*El Lic. Alvarez es Presidente de la Iniciativa para la Acción Climática. 

 

 

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