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La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, pide que el “pasado sea pasado”, en año electoral

EFE
04 de enero, 2021

En su primer discurso de 2021, vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, pidió este lunes que “el pasado sea pasado”. Su mensaje se da en un año en que su esposo, Daniel Ortega, se juega su tercera reelección consecutiva, en las elecciones de noviembre próximo.

“Con odio nunca más, procurar que el pasado sea pasado, y el presente y el futuro vayamos construyéndolo de la mano de Dios, con luz y cariño”, dijo Murillo. A la funcionaria la oposición y países como Estados Unidos acusan de “serias violaciones contra los derechos humanos”.

En su discurso, la vicepresidenta nicaragüense indicó que “no queremos ser confinados a la injusticia”. Añadió que inició “este año de libertad, dignidad, fraternidad, de vigores extendidos”.

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Murillo muestra otra cara

Contrario a las alocuciones casi diarias de los últimos años, en su discurso inicial del año, Murillo no habló de la oposición, ni se refirió a los disidentes con ofensas.

Por el contrario, la esposa de Ortega, quien recordó el valor que le da a “la lealtad” y a la “amistad sincera”, se refirió a 2021 como “un año para seguir construyendo paz y bien”, con “la misión de trascender todo mal”.

Las palabras de Murillo contrastaron con el reporte de la violencia por razones políticas registradas en diciembre pasado.

Según el grupo multidisciplinario Monitoreo Azul y Blanco, la violencia creció en un 34 % con respecto al mes anterior. Se informó de asesinatos, detenciones, judicializaciones, tratos crueles o torturas, contra personas que se identificaron como opositoras o familiares de estas.

La violencia política se enmarca en una crisis sociopolítica que estalló en 2018, cuando multitudinarias manifestaciones contra Ortega fueron reducidas con ataques armados que dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos.

Las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua podrían significar un cambio de era política local. Una derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) acabarían con 15 años consecutivos de Ortega en el poder.

Además, con 42 años de dominio local, incluyendo su primer mandato presidencial entre 1979 y 1980, también en medio de un escenario sangriento, así como sus años en la oposición, entre 1990 y 2007.

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