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El aporte de los objetivistas a la solución de algunos problemas de la filosofía

Redacción
13 de septiembre, 2016

El término “objetivismo” se empezó a usar en filosofía en 1854. En sentido ontológico, designa que la realidad existe independientemente de la voluntad, capricho, o consciencia del sujeto. En sentido epistémico, que el conocimiento se basa en una realidad objetiva, y que el hecho de que una proposición, teoría o creencia relativa al mundo sea verdadera, no depende ni de los motivos psicológicos que pueda tener, ni de los factores culturales, sociales o históricos que hayan podido influir, a la persona o el grupo que la proponga. En sentido ético, el objetivismo es la doctrina que dice que las normas por las que se rige el humano tienen validez universal, ya que lo bueno no depende de la voluntad de la persona o del grupo. En el sentido estético, que lo que es arte y bello dependen de normas objetivas y no de la voluntad o arbitrariedad del sujeto.
Uno de los primeros en usar el término fue Gottlob Frege cuando expuso una teoría epistemológica y ontológica contraria a la de Kant. El objetivismo de Frege sostiene que para que el conocimiento sea posible, debe existir un universo objetivo, independiente de nosotros y de nuestras construcciones.
Otro ejemplo es el objetivismo de Ortega y Gasset que supone la valoración extrema de la ciencia, que es lo que diferenciaba a los europeos de los españoles. Ortega advirtió que el español, sumido en la subjetividad, había perdido la noción del mundo, de lo real, y se había refugiado en sus ensoñaciones fantásticas y literarias. Ve el desfase de España en la ausencia de método, de sistema, de rigor científico en su pensamiento. La consecuencia fue el enfrentamiento de Ortega a cualquier forma de subjetivismo, sea cual fuere el ámbito de la actividad humana en la que se manifestare.
Ayn Rand denominó “Objetivismo” a su filosofía, por basarse ésta en la realidad objetiva. Pero a diferencia de las otras doctrinas objetivistas, el objetivismo de Rand u Objetivismo, es un sistema filosófico completo, estructurado en una jerarquía contextual lógica sin contradicciones que comprende una postura ontológica, epistemológica, psico-epistemológica, ética, política y estética. Es completo en el sentido que comprende todas las ramas de la filosofía, pero inconcluso en el sentido que ni ella ni sus colaboradores han dicho todo lo que hay que decir sobre los problemas de la filosofía. Rand fue consciente de este hecho y lo expuso en la entrevista que le hizo Garth Ancier de Focus on Youth en 1976, donde ella dijo:
“Me alegra que no esté tan familiarizado con mi filosofía, porque si lo estuviera, sabría de que no estoy cerca de haber dicho todo aún. Tengo un sistema filosófico completo, pero la elaboración de un sistema es una tarea que ningún filósofo puede finalizar en su vida. Aún queda mucho trabajo por realizar.”
Como su sistema filosófico es una estructura integral, Rand insistió en defenderlo de cualquier contaminación que introdujera elementos contradictorios al sistema. Así pues, aclaró en su columna de opinión de los “Angeles Times” de agosto 26 de 1962 que:
“Las únicas fuentes auténticas de información sobre Objetivismo son: Mis propias obras. ¿Quién es Ayn Rand? por Nathaniel Branden… The Objectivist Newsletter… Los cursos sobre Objetivismo dados por el Nathaniel Branden Institute… y las publicaciones de ese Instituto.”
Esa declaración incluye los escritos de Nathaniel Branden y Alan Greenspan; en “The Objectivist”, incluye también los artículos de Leonard Peikoff, Beatrice Hessen, John O. Nelson, Kay Nolte Smith, Mary Ann Sures, y Robert Efron; en el “Objectivist Forum”, los artículos de Harry Binswanger, Edwin Locke, Michael Berliner, John Ridpath, y David Kelley.
También advirtió en la conferencia del Ford Hall Forum en Boston de 1971 que:
“No hay nada malo en usar ideas, las ideas de cualquiera. Con la condición de que se acredite apropiadamente, uno puede hacer la mezcla de ideas que quiera; la contradicción será suya. ¿Pero por qué necesita usted el nombre de alguien con quien no está de acuerdo para propagar sus equivocaciones –o peor, sus tonteras y falsedades?…Si y cuando un estudiante esté listo para contribuir a la teoría Objetivista, el lugar para hacerlo es en las páginas de esta revista –si sus teorías son consonantes con el Objetivismo; si no lo son, él no debería designarlas como “Objetivismo”.”
Rand y los Objetivistas que colaboraron con ella aportaron las siguientes soluciones a varios problemas filosóficos:
Rand solucionó en metafísica el problema de “la apariencia y la realidad”, al disolver la noción de que el ente consciente es algo aparte de la realidad, estableciendo que el ente consciente y su forma de consciencia son parte de la realidad objetiva, al igual que el objeto de su consciencia; el de la validez de los sentidos al establecer que los datos sensoriales no son reproducciones de la realidad sino que la forma en que se percibe la interacción entre el objeto y la consciencia perceptora; el de la “causalidad” al identificar que esta es la identidad en acción; el de “la dicotomía mente-cuerpo” al identificar que cada uno es una unidad, un organismo consciente, y por ende destrozó la distinción entre razón pura y razón práctica al identificar que la razón es la facultad de supervivencia del humano, y que consiste en identificar, evaluar y actuar en consecuencia.
Rand solucionó en epistemología el “problema de los universales” al explicar la formación de conceptos como un proceso de abstracción matemático, de clasificaciones abiertas, como instrumentos para reducir a pocas unidades manejables una vasta cantidad de datos, y como elementos para construir nuestro conocimiento organizándolos contextual y jerárquicamente; destrozó la noción equivocada del “conocimiento innato a priori” y la “dicotomía analítico-sintética” al mostrar que la esencia de una definición es epistemológica y contextual, que sirve para organizar nuestro cocimiento en determinado contexto, y por lo tanto, la distinción entre atributos esenciales y contingentes no son metafísicos, ni hacen al ente ser lo que es; el “conocimiento de principios generales” como la identificación de relaciones causales; el problema de “la verdad y falsedad”, al identificar que la verdad es contextual, por lo que depende de la verdad de las premisas que anteceden al juicio, estableciendo así una relación entre un todo cognitivo y los hechos de la realidad expresada en términos conceptuales en una proposición.
David Kelley y Harry Binswanger, cada quien por su lado, ampliaron la validez de los sentidos y el modo en que operan: como escáner que mediante el proceso de barrido distinguen por contraste patrones que se destacan porque su constancia los diferencia de lo que cambia. Así, el Objetivismo al concebir la consciencia como identificación, es decir, no como un sistema de producir imágenes internas que se vean como los objetos, sino que de detectar y hacer que nos demos cuenta de cosas en una forma específica –visual, táctil, auditiva, olfativa, gustativa – deja obsoletas a las teorías del realismo ingenuo que considera la consciencia como reproducción, y al representacionalismo que la tiene como autoconsciencia.
Leonard Peikoff resolvió el problema de “la inducción” al identificar, basado en la teoría de Rand de conceptos como clasificaciones abiertas y del conocimiento como estructura jerárquica contextual, que la generalización es el resultado de integrar sin contradicción una observación con la totalidad de un marco conceptual válido.
Harry Binswanger, basado en lo que Rand dijo sobre la proposición, desarrollo la epistemología de la misma, que definió como: “una combinación gramaticalmente estructurada de conceptos para identificar a un sujeto por medio de un proceso de inclusión de medidas.”
Nathaniel Branden contribuyó con la acuñación del término “psico-epistemología” para indicar la psicología del pensar o de la cognición. Definió psico-epistemología como: “el estudio de la naturaleza de, y la relación entre, las operaciones conscientes, establecedoras de fines y auto-reguladas de la mente, y las operaciones automáticas del subconsciente.”
Branden, basado en Rand, resolvió en psico-epistemología “la antítesis determinismo-volición” al identificar que la capacidad de funcionar conceptualmente es innata, pero que el ejercicio de esa capacidad es voluntaria, pues el determinismo es una instancia de la ley de causalidad, o sea, de la identidad en acción, y la identidad del ser humano determina que tiene la capacidad para elegir pensar o no pensar.
Branden también contribuyó en psico-epistemología, con la definición de salud mental como: “la capacidad sin obstáculos para el funcionamiento cognitivo atado a la realidad”, al identificar que la función biológica de la mente es la cognición, la evaluación y la regulación de la acción. Y que ésta depende de la auto-estima, que es la integración de la auto-confianza o sentido de eficacia, y el respeto propio o sentido de valía.
También contribuyó Branden con la noción del amor romántico que definió como: “el apego pasional espiritual-emocional-sexual entre un hombre y una mujer, que refleja una alta estimación por el valor de cada uno a la persona del otro.”
Rand resolvió el problema de las contradicciones éticas al presentar una ética eudomonista, racional y autónoma, donde el fin de la acción humana, guiada por su mejor juicio, es el florecimiento del individuo, sin la contradicción de considerar como moral, la acción en contra de los propios valores destruyendo el florecimiento propio para favorecer los de otros.
Rand también resolvió el problema que plantea la contradicción de vivir moralmente en una sociedad que exige la renuncia del individuo a vivir moralmente, al establecer cómo sociedad correcta a aquella que se basa en la subordinación de todos los asociados a la moralidad mediante el principio de derechos individuales, o sea, al principio de respetar la libertad de cada quien a poder buscar lo que es de su propio interés según su mejor juicio sin impedimento alguno. Este sistema, para el que proporcionó la base filosófica sin contradicciones lo identificó como el Capitalismo Laissez-faire.

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