Cuerpo y Alma, reinvención

En el blog de historias urbanas escribe José Vicente Solórzano Aguilar.

1. Busque los discos lanzados por el Grand Funk Railroad, Black Sabbath y Deep Purple entre 1969 y 1972. Preste atención a cortes como “Into The Sun”, “Heartbreaker”, “I’m Your Captain”, “War Pigs”, “Sweet Leaf”, “Supernaut”, “Flight of the Rat”, “Fools” y “Pictures of Home”.

2. De ahí escuche los sones, valses y foxtrots tocados por Chapinlandia, Ave Lira, Checha y su India Maya Caballero, Kaibil Balam, Voz de los Altos, la Marimba Nacional de Concierto y la mejor de todas, la Hurtado Hermanos. Acuérdese cuando lo vistieron de traje típico para los actos del 15 de septiembre, se sintió puro guatemalteco y se puso caites para bailar el son.

Cuerpo y Alma, reinvención

3. Imagínese:

¿cómo sonaría la fusión del rock según Mark Farner, Tony Iommi y Ritchie Blackmore con las composiciones escritas por Luis Hurtado, Mariano Valverde y Domingo Betancourt? ¿Marimbas eléctricas y tunes amplificados? ¿Bajo Rickenbacker pulsado con cuerdas de nailon y batería Ludwig tocada con baquetas forradas con hule en las puntas?

4. Para no quedarse con la duda, averigüe dónde puede conseguir el disco compacto del grupo Cuerpo y Alma titulado Reinvención. No regatee el precio. Póngalo a todo el volumen que le acepten en su casa, el departamento o el vecindario. ¿Lo siente demasiado denso? Pruébelo por poquitos, a tres dosis por tanda.

Pase a la canción número 2, “Fuego cruzado”. Oiga la chirimía y la marimba reproducidas por el teclado. Ahí está el son que lo ponían a bailar en los actos de la escuela. Después enfréntese a la guitarra eléctrica que se apodera del tema en la mitad restante. Ahí tiene la reinvención del son-rock tal como lo presentaron en septiembre de 2017.

Cuerpo y Alma, reinvención

5. Ahora se preguntará quiénes son los Cuerpo y Alma:

nunca los ha oído mencionar, ni salen en la tele y apenas los mencionan en la prensa. El Cuerpo y Alma original, sepa usted, impactó fuerte con sus versiones de la Púrpura Profunda (Deep Purple), Black Sabbath y el Grand Funk a comienzos de los setenta.

Mi papá los vio en un festival convocado en la extinta Plaza de Toros de la zona 13 allá por 1971; siempre se recuerda que el cantante del Cuerpo y Alma era un gordito que se tiraba al suelo, pateaba los instrumentos y presentaba su versión de “War Pigs” como “La guerra es para los cerdos”.

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Las bandas de la época estudiaban el hard rock y la psicodelia hasta calcarlos: lo demuestran las versiones de “Medalla” (“Badge”, Cream) de SOS y “Llámate hombre” (“Call Yourself a Man”, Grand Funk) de Apple Pie. Hijo de marimbista, nacido en la zona 5 capitalina, llegó el día que Maco Luna quiso cantar con su propia voz en vez de sacarle préstamos a sus referencias. Primero lo ensayó con “Sin camino”, donde adaptó al español la canción “No Way” de la poco conocida banda estadunidense The Damnation of Adam Blessing. Fue el lado B del único sencillo que grabó con la empresa Discos de Centroamérica.

Cuerpo y Alma, reinvención

Después, quiso desarrollar otra idea. Lo testimonia en las páginas 121 y 122 de Cuerpo y Alma (1998), la novela que le publicó Serviprensa Centroamericana bajo el sello ediciones de la anormalidad dirigido por el cineasta Sergio Valdés Pedroni:

de plano es trabazón la mía pero quiero lograr algo que identifique al grupo plenamente. Que la grosa sienta que está con lo propio, ya estuvo suficiente de estar fusilando a grupos extranjeros, que puro Black Sabbath, que igual al Grand Funk, que pura Púrpura; a la gente le llega nuestra manera de interpretar, pero, pienso que el que interpreta recoge sólo lo que el sistema le avienta a la cara.

Tenemos que crear nuestro propio estilo, el sello personal. También te digo que no quiero perder el feeling rock que tenemos pero hay que alimentarlo de raíces, con nuestras íntimas vibraciones de indio. Se podrían utilizar dos batacas, una que lleve el ritmo del son y la otra que se destrabe con el rock, sin perder la base.

De esa fusión nació el son-rock.

Sus compañeros aceptaron la propuesta; calzaba con la reivindicación de las raíces indígenas apreciada por los jóvenes de la época. Y surgieron piezas como “Mara”, celebración del público que asistía a los conciertos (no faltaban “los que espían para informar”: el machismo militarista la traía contra los melenudos); “Cambio de casa”, acerca de la tropa de músicos que rodó de alquiler en alquiler hasta que abrieron la discoteca y bar El Escorpión, donde fijaron residencia; “Mariguana”, que alude a las virtudes comunitarias de la hierba tan perseguida entonces como ahora, y “Sueño húmedo”, que permanece inédita porque Maco olvidó la letra, según cuentan.

César Borrayo (el metalero más antiguo del país), el historiador Mario Castañeda, el cantante Rolando Lemus y varios conocedores más aportaron dinero, consiguieron el estudio de grabación y animaron a Maco a que armara nueva banda para registrarlas.

Yo me pasaba buen rato pensando cómo podría sonar el son rock tras leer la novela de Maco; ahora podía oírlo en voz de su creador, acuerpado por su hermano Julio a la batería, el guitarrista Carlos Castillo (reconocido por su militancia en Guerreros del Metal de 1992 a 1997) y el bajista Jaime Escobar. El disco salió a la venta en mayo de 2014 bajo el título Incombustible e incluyó cuatro piezas de Maco, una nueva versión de “Sin camino” y el tema “Tu amiga” firmado por Castillo.

Me encontré con el primer disco de rock guatemalteco que me enganchaba en años.

No demerito a las bandas nacionales de hoy, mejor equipadas y estudiadas que sus antecesoras. Pero la mayoría canta en algo parecido al inglés y no hallo el contenido que me dieron Bohemia Suburbana, Viernes Verde y La Tona cuando surgieron entre 1992 y 1994; contenido que también capto a través de Cuerpo y Alma.

Ahora que lo tecleo pienso en la historia fracturada del rock local: puros eslabones sueltos, a veces conscientes de que existe un remoto linaje, otras atribuyéndose la invención de la fórmula hace quince o veinte años. Cuerpo y Alma merece la primacía del rock cantado en el español hablado en la zona 5 de la capital durante la primera mitad de la séptima década del siglo XX: ahí están el “apuráte, pues” de “Mara” y el “pizarrín de a len” comprado en “Mariguana”.

6. Y ahí está Reinvención, financiado por el Departamento de Apoyo a la Creación del Ministerio de Cultura y Deportes. La banda presenta cambios en la nómina: Maco pasó al bajo tras la salida de Jaime Escobar y la corta estancia de Jorge Godínez (también escritor, también nacido en la zona 5) e incorporó al tecladista Haroldo Zamora.

Cuerpo y Alma, reinvención

Hay tres canciones que escucho con insistencia,

tres canciones que sonarían en la radio amplitud modulada si estuviéramos allá por 1973. Son “La capirucha”, “Secreto” y “No pares”. “La capirucha” refleja la pertenencia del artista a la ciudad donde nació y se hizo músico; también retrata el temor que invade a todo ciudadano al saber “que el tira y el ladrón pactan la extorsión”.

Secreto” se basa en extensos pasajes instrumentales que oscilan entre la dulzura y la contundencia; Carlos Castillo susurra “antes en mí reposabas suavemente/ hoy un fragor de penas va minando el calor del sol” en el intermedio.

No pares” es el manifiesto vital de Maco: a sus 68 años confiesa que “la rola de la vida está por terminar”, pero la guitarra le dice que “la saque del olvido” y le dé tupido para que truene todo. Aunque “el cuerpo está cansado, el alma vibra y vibra”; eso conjura la constante presencia de la muerte. Algún día se asomará, pero nada le cuesta tardarse. Quedan canciones por escribir, conciertos por ofrecer y, eso espero, nuevo disco por editar.

Julio Luna entrega dos temas;

destaca “La tierra sufre”, que conecta con la preocupación por el estado de los bosques, suelos y mares del planeta. Esa que caracterizó a la generación que enarboló el lema “paz y amor” como divisa. El disco se completa con nuevas versiones de “Mara” y “Mariguana”. No soy partidario de las reescrituras; decidí que hubiera empate. Acepto los nuevos arreglos que revisten a “Mariguana” y me quedo con el poderío de “Mara” perteneciente a Incombustible.

Tal es el sello del Cuerpo y Alma actual: no es una banda bajo dirección unipersonal: cuenta con tres compositores y tres cantantes: refleja la diversidad que caracterizó al rock de antaño. Su reciente producción enlaza con los discos de madurez que la Púrpura Profunda (Now What?!) y Black Sabbath (13) dieron a conocer en 2013. Hay más kilometraje y oficio; la canción siempre es la misma.

7. Cierre y definición por Maco Luna. “Al borde del universo, cuatro viejos músicos buscan respuestas en las alturas a sus más de cuarenta años de trayectoria. Contemplan que en el corazón del cielo se dibuja un círculo y para su asombro, la rueda se aproxima girando a gran velocidad.

Cuando están frente a frente, pueden ver con claridad. Se trata de una neurona reinventándose a sí misma. De ella se desprenden dendritas que justo hacen conexión en los cerebros de los cuatro roqueros que contemplan el cosmos. Gira y gira dentro de ellos, les cambia las ideas, estallan las cabezas y les reinventa el pensamiento. Les da otra manera de ver la vida. Gira y gira en la tornamesa del cerebro hasta convertirse en un disco de rock. Es el nuevo disco del Cuerpo y Alma Reinvención”.

Cita bibliográfica

LUNA, Maco, Cuerpo y Alma, ediciones de la anormalidad / narrativa, Ciudad de Guatemala, 1998.

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