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Abducción

La abducción es la generación de hipótesis para explicar lo observado. Es una forma de pensamiento lateral.

Charles Sanders Peirce,
Warren Orbaugh |
25 de julio, 2022

La «abducción», así llamada por Charles Sanders Peirce, es un tipo de inferencia no deductiva que infiere, no una generalización como hace la inducción, sino una hipótesis sobre una estructura o proceso que explica los datos. También se le llama «razonamiento abductivo», «inferencia abductiva» o «inferencia explicativa».

Charles Sanders Peirce (1839 – 1914) fue un filósofo norteamericano, fundador del pragmatismo americano, que luego llamó «pragmaticismo» para distinguirlo de las posturas de William James y John Dewey. Fue un teórico de lógica (matemática y general), lenguaje, comunicación y teoría de signos que denominó «semiótica». Fue un escritor prolífico que trató temas que van desde las matemáticas, lógica matemática, lógica de la ciencia, física, geodésica, espectroscopía, y astronomía, hasta psicología, antropología, y economía.

Hasta antes de 1865, los pensadores sobre lógica consideraban que sólo había dos tipos de inferencia: la inducción y la deducción. La inducción consiste en inferir de observaciones particulares a conclusiones generales que, para ser verdaderas, deben poder integrarse sin contradicción con el marco general de conocimiento jerárquicamente estructurado. La deducción es la inferencia que parte de juicios universales para llegar a una conclusión particular. Si las premisas del argumento son verdaderas, la conclusión necesariamente es verdadera. Si las premisas son falsas, la conclusión puede serlo también.

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Peirce concluyó que había un tercer tipo de inferencia, que llamó abducción o inferencia hipotética y retroductiva. Llegó a esta conclusión al considerar que pasaría si intercambiaba proposiciones en el silogismo Sub-Prae Barbara (AAA): Todo M es P; todo S es M; por tanto, todo S es P. Este silogismo, que es típico de la deducción, lo consideró Peirce también típico del problema de llegar a conclusiones a partir de la toma de muestras. Supongamos que M es un miembro de una población de algún tipo, digamos una bola en una población de bolas en una urna. Supongamos que P es un atributo que M podría tener, digamos que es blanca. Finalmente supongamos que S es un miembro de una muestra aleatoria tomada de esta población. Entonces el silogismo en Barbara es: Toda bola en esta urna es blanca; todas estas muestras aleatorias son bolas de esta urna; por tanto, todas estas muestras aleatorias son blancas. Peirce denominó la premisa mayor como la «Regla», la premisa menor como el «Caso», y la conclusión como el «Resultado».

Veamos lo que sucede si formamos un nuevo argumento intercambiando la conclusión (Resultado) por la premisa mayor (Regla): Todo S es P (Resultado); todo S es M (Caso); por tanto, todo M es P (Regla). Esta forma como silogismo AAA es inválida, pero al inferir a partir de muestreo el argumento se vuelve: Todas estas muestras aleatorias son blancas; todas estas muestras aleatorias son bolas de esta urna; por tanto, toda bola en esta urna es blanca. Lo que tenemos aquí es un argumento que parte de muestras particulares a conclusiones generales de la población. Este tipo de argumento es la esencia de la inducción.

Veamos ahora lo que sucede si formamos un nuevo argumento intercambiando en esta ocasión la conclusión (Resultado) por la premisa menor (Caso): Todo M es P; todo S es P; por tanto, todo S es M. Al inferir a partir de muestreo el argumento se vuelve: Toda bola en esta urna es blanca; todas estas muestras aleatorias son blancas; por tanto, todas estas muestras aleatorias son bolas de esta urna. El argumento aquí no es de la población a la muestra (deducción), ni de la muestra a la población (inducción), sino una forma de argumento probable (pues algunas muestras podrían no ser de esta urna) diferente de la deducción y de la inducción. A este nuevo tipo de argumento Peirce lo denominó hipótesis o retroducción o abducción.

Resumiendo, el análisis de Peirce es,

Deducción:

Regla: Toda bola en esta urna es blanca

Caso:  Estas muestras aleatorias son bolas de esta urna

Resultado: Estas muestras aleatorias son blancas

Inducción:

Resultado: Estas muestras aleatorias son blancas

Caso: Estas muestras aleatorias son bolas de esta urna

Regla: Toda bola en esta urna es blanca

Abducción:

Regla como hipótesis: Toda bola en esta urna es blanca

Resultado: Estas muestras aleatorias son blancas

Caso: Estas muestras aleatorias son bolas de esta urna

La abducción es la generación de hipótesis para explicar lo observado. Es una forma de pensamiento lateral. En la abducción, a fin de entender un fenómeno, se introduce una Regla que opera en forma de hipótesis para considerar dentro de tal regla al fenómeno como un caso particular de dicha regla. Se verifica al confrontarla con la realidad. Si explica el caso, la explicación es válida, es decir, es la mejor explicación posible. Si no, se elimina y se formula otra hipótesis alternativa. Se procede con este sistema de inferencia eliminatoria hasta llegar a la mejor explicación posible. Este tipo de razonamiento es el que asociamos con Sherlock Holmes:

«Son muchas las personas que, si les describe una serie de hechos, le anunciarán cuál va a ser el resultado. Son capaces de coordinar en su cerebro los hechos, y deducir que han de tener una consecuencia determinada. Sin embargo, son pocas las personas que, al decirles el resultado, son capaces de extraer de lo más hondo de su propia consciencia los pasos que condujeron a ese resultado. A esta facultad me refiero cuando hablo de razonar hacia atrás; es decir, analíticamente. [Luego procede Holmes a explicarle a Watson el procedimiento de su análisis, que omito aquí para no arruinarle la novela a quien no la leído, y sigo con la cita:] Había llegado a este resultado por el método de la exclusión, porque ninguna otra hipótesis se ajustaba a los hechos.»

                                                                           [Arthur Conan Doyle. Un estudio en escarlata. Londres, 1887]

 

La versión formal de “razonar hacia atrás” es la abducción desarrollada por Peirce. Examinemos ahora el proceso de razonamiento abductivo de Holmes. En la novela El signo de los cuatro, de Sir Arthur Conan Doyle, Holmes le dice a Watson:

   «-      La observación me muestra que usted estuvo en el correo de Wigmore Street esta mañana; pero la deducción me permite saber que mandó un telegrama.

     -       ¡Correcto! Exclamó Watson asombrado, - ¡Exacto en ambos casos! Pero le confieso que no veo cómo llegó a estas conclusiones. Fue un acto impulsivo de mi parte y además no se lo conté a nadie.

     -       Es la simplicidad misma- dijo Holmes, riendo entre dientes ante la sorpresa de Watson-. …La observación me dice que usted tiene un poco de tierra rojiza adherida a la capellada del zapato. Justo enfrente del correo de Wigmore street levantaron el pavimento y esparcieron un poco de tierra que resulta difícil no pisar al entrar al correo. Esta tierra es de un color rojizo que no se encuentra, hasta donde sé, en ningún otro lugar del vecindario. Todo esto es observación, el resto es deducción.

     -       ¿Cómo dedujo el telegrama, entonces?

     -       Sabía que no había escrito ninguna carta ya que estuve sentado frente a usted toda la mañana. También veo que allá, en su escritorio, en la gaveta abierta, tiene una hoja de estampillas y una pila bastante gruesa de tarjetas postales. ¿Para qué iba a entrar en el correo, entonces, sino para mandar un telegrama? Eliminé todos los demás factores, y el que queda tiene que ser la verdad.»

Pongamos ahora la inferencia de Holmes en argumentos explícitos para ver el proceso de generar hipótesis y eliminarlas hasta llegar a la mejor explicación posible: Si Watson tiene un poco de tierra rojiza en su zapato, entonces ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street. Watson tiene un poco de tierra rojiza en su zapato. Luego, Watson ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street.

Si Watson ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street, él mandó una carta, o compró estampillas o tarjetas postales, o mandó un telegrama. Si Watson ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street para mandar una carta, habría escrito la carta esta mañana. Watson no escribió carta alguna esta mañana. Luego, Watson no ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street para mandar una carta.

Si Watson ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street para comprar estampillas o tarjetas postales, el no habría tenido una gaveta llena de estampillas y tarjetas postales. Watson tenía ya una gaveta llena de estampillas y tarjetas postales. Luego, Watson no ha estado, esta mañana, en el correo de Wigmore Street para comprar estampillas o tarjetas postales.

Watson, o mandó una carta, compró estampillas y tarjetas postales, o mandó un telegrama en el correo de Wigmore Street esta mañana. Watson no mandó una carta, ni compró estampillas ni tarjetas postales. Luego, Watson mandó un telegrama en el correo de Wigmore Street esta mañana.

Dr. Gregory House, el personaje basado en Holmes, también emplea la abducción para resolver sus casos. Sigue los tres pasos de la abducción. Primero la observación de un caso, una anomalía. Enfrentado con el caso, House busca explicar el origen causal de la anomalía por medio de una regla que la describa de hecho: ¿Qué patrón en la naturaleza o la cultura causaría este resultado? Razonando hacia atrás en el tiempo, de efectos a causas y repitiendo el proceso, House elige, como hipótesis, la causa que considera más probable, y ordena a sus subalternos que la testeen para ver si tiene razón. Si se equivoca, tiene ahora más información y puede hacer una mejor abducción.

En cada episodio, House tiene dos casos al mismo tiempo. Uno es de consulta clínica y el otro lo elige por ser desafiante. Los dos corresponden, cada uno, a dos tipos de abducción que Umberto Eco define en su ensayo El Signo de los Tres: (Dupin, Holmes, Peirce) como hipercodificada e hipocodificada. El de consulta clínica requiere abducciones hipercodifiadas que son simples y fáciles. En el episodio piloto, un hombre llega la consulta diaria con piel pigmentada naranja y House sabe de inmediato por qué, además de otras cosas:

  • «Desafortunadamente tiene usted un problema más grave. Su esposa tiene una aventura. Dice House.
  • ¿Qué? Dice el hombre.
  • Usted está naranja, idiota. Una cosa es que usted no lo note. Pero si su esposa no se ha dado cuenta del hecho de que su esposo ha cambiado de color, es porque no pone atención. Por cierto, ¿consume usted una cantidad ridícula de zanahorias y una mega dosis de vitaminas? [El hombre asiente con la cabeza.] Las zanahorias lo ponen amarillo y la niacina lo pone rojo. Busque pintura y haga la matemática. Y búsquese un buen abogado.»

House empieza con la primera observación: el hombre está anaranjado. Su primera hipótesis es que si el hombre consume muchas zanahorias y mega dosis de vitaminas que contienen niacina, se pondrá naranja. Una vez confirmada la primera hipótesis, comenta el otro resultado observado. El hombre porta un anillo de matrimonio y nadie ha notado su cambio de color. Si su esposa estuviera teniendo una aventura, eso explicaría su falta de interés en él. Y de hecho vemos luego que ese es el caso.

Los casos más interesantes y difíciles son los que House elige y requieren de abducción hipocodificada. Una vez se han catalogado los síntomas, House reúne a su equipo. Uno a uno, generan hipótesis posibles para explicar las anomalías. House las escribe en un pizarrón. Algunas son eliminadas por ser poco probables, otras por inconsistencia con los síntomas. Poco a poco, los diagnósticos posibles se reducen a unos cuantos. House los organiza jerárquicamente conforme a su probabilidad y procede al testeo. El ciclo de testeos y abducciones continúa hasta que se alcanza el diagnóstico correcto y el caso queda resuelto.

El principio subyacente de la abducción es el Principio de Razón Suficiente que establece que existe una explicación racional para todo evento.

Una entretenida y fascinante forma de conocer la abducción es leyendo y/o viendo los filmes de C. August Dupin de Edgar Allan Poe, Las Aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, los episodios del Doctor House de David Shore, y El Nombre de la Rosa de Umberto Eco.

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