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Confianza y Credibilidad

Nótese que la confianza y creibilidad, es un tema de vivencia, consistencia y calidad personal.

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Juan Francisco Callejas |
16 de enero, 2024
El contenido en la sección de Opinión es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la postura o la línea editorial de República.
 

La confianza consiste en creer y confiar que una persona es capaz de actuar correctamente. Se puede medir en función de las acciones y de los valores. Mientras que la credibilidad es la capacidad de generar confianza.

Sin lugar a dudas, la asunción del nuevo gobierno y la puesta en práctica de su gestión, deberá estar sujeta a poder generar confianza y credibilidad en las acciones que las mismas personas que lo ejerzan puedan lograr. Esto por supuesto, aún está por verse, aunque a la luz de algunos acontecimientos ya consumados – la elección dudosa por ilegal que parece existir de la nueva Junta Directiva del Congreso de la Republica no es una buena señal -

Nótese que la confianza y creibilidad, es un tema de vivencia, consistencia y calidad personal. Las instituciones, empresas, profesiones, gobiernos, grupos de sociedad civil y un largo etcétera, adquieren estos valores sustantivos de confianza y credibilidad, a partir de que las personas que conducen sus quehaceres, gozan de prácticas que les permiten ganarse la confianza de las personas en su comunidad. Normalmente los llamados “valores” que se viven en la práctica, son los que impactan en esta percepción que deviene en confianza y credibilidad.

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El valor que se llega a tener con una reputación de confianza y credibilidad en un contexto dado, es un activo intangible que progresivamente se ha venido desgastando y perdiendo como efecto del post modernismo.

La historia del hombre es testigo fiel de como, en la lógica del desarrollo de una vida en sociedad que aspira a vivir en fundamentos de libertad, esta práctica de formas de vida que forman el carácter y la personalidad de nosotros las personas, se inicia desde el seno del hogar; de una familia en la que se constituyen precisamente fundamentos de vida que permiten de generación en generación ir trasladando una forma de vida que se sustenta en sujetarse a cultivar la vida y la libertad, derechos inalienables con que cada ser humano venimos al mundo, dados por Dios y pre-existentes al Estado. Hoy, ni apreciamos la vida y menos valoramos nuestra libertad.

La cultura occidental entendida como hasta ahora, originada en Europa y traída a América en su momento, fue preñada – la figura es inmejorable – por el cristianismo desde todas su vertientes. Cristianismo inspirado por el Señor Jesucristo en las Sagradas Escrituras y magnificada por la Reforma Protestante que coincidiendo con grandes inventos o descubrimientos, como lo querramos ver en el caso de la imprenta, provocaron todo esto que hoy conocemos como cultura occidental y que en estos tiempos es amenazado por el secularismo con el que los pensadores post modernistas nos han invadido. Ya platicaremos de este punto más adelante.

El antes y después de Cristo de nuestra cultura, con más de dos mil años de existencia y sobrevivencia a guerras, pestes y desastres naturales, así como ataques con difamación y muchas y variadas concepciones teológicas y filosóficas de diferentes épocas, ha logrado sostenerse porque la confianza y credibilidad con que su práctica se ha sostenido en la vida de millones de familias en el planeta, ha tenido como fundamento, precisamente las mismas Sagradas Escrituras, desde el mismo proverbio: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

El secularismo 

En el mundo post moderno, el surgimiento y la cada vez más popular religión del “secularismo” - El secularismo es el principio de tratar de dirigir los asuntos humanos basándose en principios y consideraciones derivados únicamente del mundo material, sin recurrir a la religión – ha traído como consecuencia el debilitamiento de prácticas de vida tan elementales como la educación de nuestros hijos en premisas que en su momento el cristianismo puso en práctica, tales como “instruir al niño en sus caminos para que cuando sea grande no se aparte de El”

Hoy, el relativismo que acomoda mejor a las formas de vida en las que el Dinero ha llegado casi a sustituir a Dios, pone al hombre y mujer del futuro, a la creación de Dios en la humanidad de nosotros las personas, no solamente en una decadencia de forma, sino también de fondo, puesto que ideas hedonistas y narcisistas se han levantado como formas de pensar y vivir el hoy, puesto que el mañana y menos aún, la eternidad, no parece representar nada en la existencia de nuestros hombres y mujeres. La vida responde a juzgar por la moral circunstancia y situacional, de tal forma que no caben los absolutos de Dios.

En este proceso de cambio de autoridades en Guatemala, donde necesitamos re-encontrarnos con verdades reales y objetivas para convivir como una nación multilingüe y multicultural, donde la vida y la libertad deben ser fundamentos sólidos en nuestras convicciones de fondo.

 El alejamiento a los valores fundamentales de una Democracia Republicana y Constitucional en donde los valores de la cultura occidental de una vida en el marco del Estado de Derecho se hace imperativo. Elevo mis plegarias para que nuestro liderazgo no continue perdiendo el norte de la experiencia que la historia no enseña sobre lo que hemos de reconstruir: Confianza y Credibilidad.

 

El autor de esta columna es Juan Francisco Callejas.